s

Tal como lo hiciera hace más de 20 años Brasil con la lambada, Colombia vuelve a sorprender el mundo y sonrojar a los más puritanos con la “Champeta”. Remontándonos a finales del siglo pasado, se llamaba *champeta* al gran machete que usualmente era la fiel herramienta del trabajador negro en la costa caribe colombiana, y de él se deriva el adjetivo “champetudo” con el que se referían las clases altas y la “gente de bien” a la población de bajo estrato económico y generalmente asociada con descendencia afroamericana. Realmente era un adjetivo de menosprecio que se la asociaba con vagancia, pobreza, vulgaridad y negritud. Pero como todo se transforma, ahora esta palabra representa un nuevo fenómeno cultural que ha derivado en un género musical si se quiere propio del Caribe colombiano, que como no podía ser de otra forma está fuertemente ligado a sus orígenes africanos.

La nueva concepción de la palabra champeta se remonta a los años 70 cuando empezaron a llegar al puerto de Cartagena de Indias, marinos y comerciantes que traían consigo música africana y caribeña. Estos ritmos importados empiezan a fusionarse y adaptarse a los gustos de la población, y no tarda en nacer un nuevo subgénero que ha venido a revolucionar las costas colombianas y ha formado una nueva cultura urbana. El método de introducción es el mismo con el que empezó la cumbia, el vallenato, el porro o la lambada, que en sus inicios fueron considerados vulgares, obscenos y repetitivos, pero que al gozar de gran simpatía popular, acaban imponiéndose en todos los estratos sociales.

La champeta destila sensualidad, se la baila en pareja, con los cuerpos muy pegados y las piernas entrelazadas, casi sin mover los pies, sólo siguiendo el ritmo de la música. Por ser un ritmo nuevo, prácticamente autóctono, la champeta no se ha subido al tren del marketing que ofrecen las grandes discográficas. Su difusión ha sido “artesanal” e in situ ya que el turista le ha tomado gusto en las pistas de baile, con los disc jockey a la orilla del mar y en las radiodifusoras locales. Esta última década la champeta se popularizó en toda Colombia y la multinacional Sony ya puso los ojos sobre ella. ¿Será que llegó para quedarse?

Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de RT.

Comentarios Normas para comentar

Abstéganse de usar comentarios insultantes, difamatorios o que no vayan de acuerdo al tema. Evite el uso de palabras malsonantes. Queremos que nuestro sitio web tenga un elevado nivel de discusión entre sus usuarios y que todos puedan expresar su opinión dentro del marco del respeto.

  • Comentarios con Facebook ()
  • Comentarios con RT (  )

¿Qué resultado tendrán las nuevas sanciones de Occidente contra Rusia?

sepa más »

Últimas noticias