Ante un público entregado que llenó hasta la bandera el Santiago Bernabéu el
Real Madrid dio un clase de fútbol a su eterno rival. En un arranque arrollador, los merengues tomaron el mando del partido y en el minuto 11 se adelantaron gracias al gol del argentino Golnzalo Higuaín. Ocho minutos después
Cristiano Ronaldo aumentó la ventaja de los blancos y complicó aún más la situación del Barça, que no rascaba bola, y se mostraba incapaz de trenzar su juego de toque, aturdido en medio del huracán blanco.
El partido parecía encarrilado para los de Mourinho, sobre todo cuando en el minuto 37 Adriano vio la tarjeta roja por agarrar y derribar a Ronaldo cuando éste se quedaba ya solo ante Valdés, dejando a los catalanes con un hombre menos. Sin embargo,
Lionel Messi recortó para los culés al filo del descanso con un tiro impecable de falta.
En el segundo tiempo los de Tito Vilanova mejoraron y, pese a jugar con diez, crearon momentos de peligro. Sin embargo, el portero merengue, Iker Casillas, volvió a reivindicar el título de 'San Iker' con que le agracia la afición madridista gracias a sus paradas salvadoras. De esa manera, pese a que en el marcador final fue 4-4, el Real Madrid se llevó la copa gracias a que marcó más goles fuera de casa.
La Supercopa de España viaja a Madrid por primera vez desde 2008. El conjunto blanco rompe así hegemonía del Barcelona en el torneo, que conquistó el título durante los tres últimos años.
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