Ursula von der Leyen es la actual presidenta de la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la Unión Europea, cargo que ocupa desde diciembre de 2019. Tras su victoria en la reelección en 2024, estará al frente de esta institución hasta 2029. Antes de asumir este puesto, fue ministra de Defensa de Alemania y una figura destacada del Partido Popular Europeo.
Su mandato al frente de la Comisión ha estado marcado por iniciativas de política exterior y una posición agresiva en contra de Rusia y de apoyo a Ucrania, pero también por una serie de cuestionamientos públicos y una acumulación de escándalos relacionados con la falta de transparencia y responsabilidad institucional en su gestión.
'Pfizergate'
Uno de los casos más resonantes es el denominado 'Pfizergate', que se refiere a la negativa de la Comisión de Von der Leyen a proporcionar a periodistas los mensajes de texto intercambiados con el director ejecutivo de la farmacéutica Pfizer, Albert Bourla, en el contexto de las negociaciones de compra de vacunas contra la covid-19 por un valor de 35.000 millones de euros.
La disputa judicial se originó cuando The New York Times solicitó acceso a esas comunicaciones, como parte de su investigación periodística, y el Tribunal General de la Unión Europea (TGUE) determinó que la institución no justificó por qué consideró que esos textos no eran documentos oficiales sujetos a las normas de transparencia de la UE.
El TGUE dictaminó que la Comisión actuó ilegalmente cuando se negó a divulgar estos mensajes sin ofrecer "una explicación plausible" sobre su ausencia o contenido. El fallo judicial fue interpretado por críticos como un golpe a la credibilidad de Von der Leyen y la propia Comisión Europea, reprochando que la negativa reiterada a divulgar información relevante socava la rendición de cuentas institucional.
A esto se suma que, según informaciones de Politico, el contrato con Pfizer obligaba a los países de la UE a realizar compras al menos hasta el 2027. Como resultado, entre finales del 2022 y finales del 2023, los Estados miembros tuvieron que desechar más de 215 millones de dosis que no usaron, con un costo superior a 4.000 millones de euros.
Todos los detalles sobre las acusaciones a Von der Leyen, en este artículo.
Corrupción y doble rasero
Además de este caso, un activista belga presentó una demanda por presunta corrupción, alegando que la compra masiva de vacunas por parte de la UE —dirigida por Von der Leyen— causó daños financieros al Estado belga al negociar contratos por miles de millones con Pfizer. La demanda apuntó a supuestos abusos de poder, destrucción de documentos públicos y uso indebido de influencia.
Estos escándalos de transparencia y las críticas a la postura de la UE en Oriente Medio también han alimentado acusaciones de doble rasero político contra la Comisión Europea. Medios y políticos han señalado que la jefa de este organismo y Bruselas, mientras hacen críticas infundadas contra Rusia, enfrentan sus propios cuestionamientos internos por negar el acceso a comunicaciones sobre decisiones de alto impacto público y su posición ante conflictos internacionales.
La "candidata invisible"
Cuando Von der Leyen buscaba la reelección en 2024, lo hizo prácticamente sin haber hecho campaña, según informó The Guardian. Durante este tiempo, la jefa de la Comisión Europea minimizó su interacción con los medios y se resistió a debatir públicamente con otros candidatos. Su ausencia fue tal que organizadores de debates cancelaron eventos por su falta de compromiso y críticos como el eurodiputado Bas Eickhout la tildaron de "candidata invisible".
Su silencio estuvo empañado por un escándalo de favoritismo político, relacionado con el nombramiento de su compatriota y eurodiputado cristianodemócrata alemán Markus Pieper como primer enviado de la Comisión para pequeñas y medianas empresas. A pesar de que un comité independiente lo evaluó por debajo de dos candidatas, el Parlamento Europeo aprobó una enmienda solicitando la anulación de este nombramiento.
Posteriormente, se difundió que Pieper no llegaría a ocupar el cargo horas antes de que tuviera que asumirlo, a pesar de que el portavoz de la Comisión insistiera en que se habían respetado todas las normas y que no había intención de revisar la decisión.
Financiando la corrupción
La presidenta también ha impulsado un amplio apoyo financiero y militar a Ucrania. Bajo su liderazgo, la Comisión Europea aprobó recientemente un paquete de casi 90.000 millones de euros en financiación para Kiev, dividido entre apoyo presupuestario y gasto militar, con el objetivo de sostener a Ucrania en su defensa contra Moscú.
Este desembolso se dio tiempo después de que se descubriera el escándalo de corrupción a gran escala en Ucrania que involucró a personas del círculo cercano de Vladímir Zelenski y otros altos cargos.
En noviembre de 2025, la Oficina Nacional Anticorrupción de Ucrania (NABU) hizo públicos audios que revelaban las desmesuradas proporciones de corrupción y lavado de dinero en los sectores de defensa y energía en pleno conflicto con Rusia, casos en los que se exigían sobornos millonarios.
A pesar de esto, los líderes europeos que apoyan a Kiev intentaron restar importancia y silenciar el escándalo, y afirmaron que la Unión Europea seguirá respaldando a Zelenski y manteniendo su régimen a expensas de los contribuyentes europeos.
Este artículo detalla el megaescándalo de corrupción en Ucrania y este explica la reacción de Occidente.
"Usted no preside Europa"
Representantes de la política del bloque comunitario también han manifestado su descontento con la presidenta de la Comisión Europea, llegando incluso a solicitar su renuncia.
Durante un debate sobre el estado de la Unión en el Europarlamento, el eurodiputado eslovaco Milan Uhrík cuestionó la gestión de Von der Leyen, responsabilizándola de llevar a la UE "a un paso del colapso total" a través de políticas que, según él, han fracasado.
Uhrík mencionó el Pacto Verde, la crisis migratoria, la escalada de los precios energéticos y la economía afectada por la guerra como ejemplos de su gestión deficiente. Al concluir su intervención, instó a Von der Leyen a prestar un "buen servicio a Europa" dimitiendo, afirmando contundentemente: "Usted no preside Europa. Europa pertenece a la gente, no a usted".