Actualmente, todo el mundo está comentando la intención del presidente de EE.UU., Donald Trump, de apoderarse de Groenlandia, que, aunque se considera un territorio autónomo, forma parte del Reino de Dinamarca. Si la isla ártica pasa a manos de Washington, no será la primera vez en la historia que Copenhague cede sus territorios al país norteamericano.
En 1917, se completó la venta a los estadounidenses de las Indias Occidentales Danesas, ubicadas en el mar Caribe y conocidas ahora como las Islas Vírgenes de EE.UU. Una de ellas es la Isla Pequeña Saint James, que perteneció a Jeffrey Epstein y se convirtió, según las autoridades, en uno de los principales enclaves asociados a la red de explotación y tráfico sexual de menores vinculada al magnate fallecido.
¿Cómo las islas danesas se convirtieron en estadounidenses?
Dinamarca estableció el control sobre las Islas Vírgenes del Sur a mediados del siglo XVII. Durante ese mismo período, el archipiélago estaba poblado por africanos (sus descendientes constituyen más del 75 % de la población). La economía de las islas se basaba en la producción de caña de azúcar, el comercio de ron y la trata de esclavos. Con la abolición de la esclavitud en 1848 y la caída de los precios del azúcar, Copenhague comenzó a considerar la venta de los territorios.
EE.UU. expresó su deseo de comprar las islas; hacia el final de la Guerra Civil, planeaba establecer una base en el Caribe. En 1867, el Parlamento danés ratificó el tratado de venta de las islas. El acuerdo debía ser de 7,5 millones de dólares, pero el Senado estadounidense no lo confirmó. En 1899, las partes reanudaron las negociaciones. El Gobierno de EE.UU. firmó el tratado de compra de las islas por 5 millones de dólares. La Cámara Baja del Parlamento danés aprobó el acuerdo, pero la Cámara Alta lo bloqueó.
Las negociaciones se reiniciaron durante la Primera Guerra Mundial. En aquel entonces, EE.UU. estaba preocupado por la posibilidad de que Alemania se apoderara de las Islas Vírgenes y bloqueara el canal de Panamá. En diciembre de 1916, se celebró un referéndum en Dinamarca, y el 64 % de la población votó a favor de ceder su parte del archipiélago al país norteamericano (solo se expresaron los habitantes de la metrópoli, nadie recibió el consentimiento de los habitantes de las islas coloniales). El 31 de marzo de 1917, los fondos para las islas se transfirieron al Gobierno danés. Se trató de 25 millones de dólares, que equivalían a 6 meses del presupuesto de Dinamarca en aquel momento. Al día siguiente, se llevó a cabo la transferencia formal de las islas a EE.UU.
Hoy en día, las Islas Vírgenes de EE.UU. –que se compone de las islas principales de Santa Cruz, San Juan y Santo Tomás, además de diversas islas menores que les rodean– son un territorio no incorporado del país norteamericano. Sus residentes tienen ciudadanía estadounidense y eligen a los órganos de Gobierno local, pero no votan en las elecciones presidenciales del país. La política exterior y los asuntos de defensa se deciden en Washington.
La isla de Epstein
Así, entre las pequeñas islas del archipiélago se encuentra la Isla Pequeña Saint James, comúnmente conocida como la isla de Epstein. En 1998, la empresa LSJ LLC, cuyo único socio era el magnate, compró la isla, con una superficie de unas 30 hectáreas, por 7,95 millones de dólares. Epstein transformó la isla y la convirtió en una de sus residencias: desbrozó la vegetación nativa, rodeó la propiedad con imponentes palmeras y construyó una mansión de piedra rodeada de varias estructuras. Posteriormente, también adquirió la cercana Gran Saint James, informa AP.
En julio del 2019, el financiero fue detenido y se le imputaban los delitos de tráfico sexual de menores y conspiración para cometerlos. Según la acusación, el magnate explotó y abusó sexualmente de decenas de niñas en sus residencias. El 10 de agosto, mientras se encontraba bajo custodia federal en el Centro Correccional Metropolitano de Nueva York, falleció. Se dictaminó que su muerte fue un suicidio. En aquel entonces, la isla de Epstein estaba valorada en más de 63 millones de dólares.
Múltiples abogados, documentos judiciales y acusadores alegan que la isla caribeña era el lugar donde Epstein traficaba con las menores. En particular, Virginia Giuffre, una de las víctimas más conocidas del empresario, alegó en documentos judiciales presentados en 2022 que el expríncipe Andrés, hermano menor del rey británico Carlos III, abusó de ella ahí. Los lugareños también dijeron a medios que Epstein trajo niñas menores de edad a la isla. Mientras, en una demanda de 2020 contra el patrimonio de Epstein, la entonces fiscal general de las Islas Vírgenes de EE.UU., Denise George, indicó que el empresario habría usado helicópteros "para transportar mujeres jóvenes y niñas menores de edad entre Santo Tomás y la Isla Pequeña Saint James".
En 2023, las dos islas pertenecientes a Epstein fueron vendidas por un precio total de 60 millones de dólares a Stephen Deckoff, fundador y director de la empresa de gestión de activos alternativos Black Diamond Capital Management, que tenía previsto convertirlas en un complejo turístico de lujo, recoge Bloomberg. Además, el patrimonio de Epstein acordó pagar al menos 105 millones de dólares a las Islas Vírgenes de EE.UU., junto con una parte de la venta de la isla.
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