Este año se cumplen 97 años del natalicio del general Omar Torrijos Herrera, y aunque el contexto de la época en la que lideró Panamá no es el mismo que el actual, su figura y lucha ha vuelto a adquirir una dimensión que trasciende la memoria histórica y se instala en el debate geopolítico contemporáneo. El líder que negoció la recuperación del canal de Panamá no luchó solo contra la presencia estadounidense en la zona canalera, sino contra cualquier forma de dominación extranjera; y hoy, cuando el país vuelve a ser objeto de tensiones entre grandes potencias, su legado reaparece como advertencia y guía.
Una vida humilde
Nació el 13 de febrero de 1929 en la ciudad de Santiago, del matrimonio entre José Torrijos y Joaquina Herrera de Torrijos, ambos maestros de primaria de áreas rurales del país. Gran parte de su infancia se desarrolló en estos modestos pueblos campesinos donde sus padres trabajaban como maestros. En su adolescencia ganó una beca para realizar estudios militares en la Academia Militar de San Salvador, en donde obtuvo los títulos de subteniente de Infantería y bachiller en Ciencias y Letras.
Torrijos ingresó a la Guardia Nacional de Panamá en 1952, pero su surgimiento de la estructura militar llegó en 1968 cuando el Gobierno de ese entonces intentó instaurar un régimen dictatorial. El teniente coronel Torrijos Herrera asumió la responsabilidad de organizar un proceso revolucionario para rescatar los derechos constitucionales y restaurar el orden en Panamá, tomando así la jefatura máxima del Gobierno Revolucionario.
'El general de los pobres'
Para entender su figura, hay que comprender el país que heredó. Durante más de ocho décadas, el canal y su zona adyacente funcionaban como un enclave estadounidense en el corazón del istmo. Era, en la práctica, un Estado dentro de otro. Torrijos entendió que la soberanía no era una consigna abstracta, sino una cuestión de dignidad nacional. "No quiero entrar en la historia, quiero entrar en la Zona del Canal", decía, sintetizando en una frase su proyecto político.
Además, su liderazgo se construyó no solo en los cuarteles y en su lucha por la soberanía del canal, sino que logró una profunda conexión con el pueblo panameño. La imagen del 'general de los pobres' surgió de su contacto directo con campesinos, comunidades rurales y sectores marginados, a los que buscó integrar en el Estado mediante programas sociales y reformas.
De esta forma, Torrijos logra impulsar un Gobierno en favor del pueblo y además se convirtió en el primer presidente en tener un diálogo de tú a tú con Washington sobre el tema de la soberanía panameña en el canal. El resultado fue histórico: el 7 de septiembre de 1977 firmó con el entonces presidente de EE.UU., Jimmy Carter, los tratados que establecieron la devolución gradual del canal, culminando el 31 de diciembre de 1999 con la transferencia total a Panamá.
El propio Carter reconoció la dimensión de ese momento, señalando que los tratados representaban un paso hacia una relación más justa entre ambas naciones, mientras que para los panameños significaron el fin de una era. "Aprendí a respetar su coraje político y su honestidad y a considerarlo un amigo personal", afirmó Carter al reflexionar sobre las negociaciones con Torrijos.
El general Torrijos falleció el 31 de julio de 1981 en un accidente aéreo cuando sobrevolaba el cerro Marta, en la provincia de Coclé. Y aunque con su muerte se pierde al hombre que restableció la soberanía de toda una nación, su legado aún resuena en la actualidad.
Una lucha que sigue en nuestros días
Sin embargo, la historia nunca se detiene. A casi medio siglo de la firma de los tratados, el canal y su soberanía vuelven a estar en el centro de tensiones internacionales. Washington, bajo la Administración del presidente Donald Trump, ha acusado a China de ejercer una "influencia desmedida" en la infraestructura estratégica panameña, calificándola como una amenaza a la seguridad global e intimidando con retomar el control de la vía interoceánica. Pekín, por su parte, ha respondido que nunca ha interferido en la operación del canal y que respeta la soberanía panameña, recordando incluso que el único cierre de la vía ocurrió tras la invasión estadounidense de 1989.
Mientras, en la nación centroamericana los acuerdos de seguridad entre Panamá y EE.UU. reavivaron el debate sobre la presencia militar estadounidense y el alcance del Tratado de Neutralidad, en medio de advertencias por parte de sectores políticos sobre posibles injerencias. Al mismo tiempo, funcionarios estadounidenses han planteado que la influencia china en puertos e infraestructura del canal podría justificar acciones para "recuperar" la vía o reforzar su control estratégico.
Y aunque el presidente panameño, José Raúl Mulino, ha sido claro al respecto al afirmar que "Panamá es un país digno y tampoco se va a dejar amenazar por ningún país sobre la tierra", el país actualmente se encuentra en medio de una serie de tensiones vinculadas a concesiones portuarias entre Pekín y Washington.
En este contexto, la figura de Torrijos reaparece como referencia política. No como un personaje perfecto, sino como el líder que convirtió la soberanía en política de Estado. Su famosa advertencia resume esa visión: "El canal es de Panamá porque lo conquistamos con sangre". Esta frase no era una metáfora: evocaba las protestas de 1964 y décadas de lucha popular.
Torrijos transformó una reivindicación histórica en un hecho político irreversible y si el canal es hoy panameño es en gran medida por la combinación de presión popular, diplomacia continental y voluntad política que él encarnó.
Si quieres saber por qué es tan importante el canal de Panamá, lee este artículo
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