El arma que utilizó José de San Martín (1778-1850), uno de los próceres más importantes de la historia latinoamericana, desató una fuerte disputa histórica y política en Argentina, luego de que el presidente Javier Milei decidiera sacarla del Museo Histórico Nacional (MHN) para entregarla al Regimiento de Granaderos, es decir, que pasara de manos civiles a militares.
Se trata del sable corvo que San Martín utilizó durante el siglo XIX en sus batallas por la Independencia de Argentina, Chile y Perú.
El llamado 'Libertador de América' lo compró en Londres en 1811 y es un objeto sencillo, sin piezas de oro ni materiales costosos que sí tenían otras armas de la época y que eran usadas por militares de alto rango. Sin embargo, su valor histórico es incalculable.
La versión oficial es que San Martín ordenó que, a su muerte, el sable fuera legado a Juan Manuel de Rosas, quien entonces era gobernador de la provincia de Buenos Aires. Tal como refiere la web del Museo Histórico Nacional, el prócer quería ejecutar ese traspad: "Como una prueba de la satisfacción, que como argentino he tenido al ver la firmeza que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que tratan de humillarla".
En 1896, Adolfo Carranza, primer director del MHN, convenció a los herederos de Rosas para que donaran el sable al pueblo argentino y permitieran que se exhibiera en este recinto, junto con su vaina y caja.
Así ocurrió durante siete décadas, hasta que en los álgidos tiempos de la proscripción del peronismo (1955-1973) que lideraba el caudillo Juan Domingo Perón, el arma fue robada en dos ocasiones (1963 y 1965) por sus simpatizantes, como una forma de resistencia política. En ambos casos, las autoridades la recuperaron.
Renuncias
El periplo continuó en 1967, cuando el dictador Juan Carlos de Onganía trasladó el sable al Regimiento de Granaderos, una unidad militar encargada de la custodia presidencial. Ahí permaneció hasta que, en 2015, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner lo restituyó al Museo Histórico Nacional para que pudiera ser visto por el público. También se acordó que siempre estaría custodiada por un par de granaderos.
Parecía que este sería el destino final de la pieza, pero el año pasado, de manera sorpresiva, Milei promovió que el arma fuese devuelta a la sede del Regimiento de Granaderos, lo que en ese momento provocó la renuncia del director del MHN, Gabriel Di Meglio, y este año, de su sucesora, María Inés Rodríguez, quienes consideraban que la reliquia debería permanecer en una institución civil.
La Asociación Argentina de Investigadores en Historia también repudió la decisión del Gobierno. "Representa un grave antecedente en materia de protección de patrimonio histórico, al subordinar criterios museológicos a decisiones discrecionales del Poder Ejecutivo", acusó.
En la polémica intervinieron, además, los descendientes del prócer que heredó el sable. La periodista Candelaria Domínguez, una de sus familiares, reveló en una crónica el documento fechado el 26 de noviembre de 1896 en el que Manuela, la hija de Rosas, confirma la donación de la reliquia al MHN.
"Al fin mi esposo, con la entera aprobación mía y de nuestros hijos, se ha decidido en donar a la Nación argentina este monumento de gloria para ella, reconociendo que el verdadero hogar del sable del libertador debiera ver en el seno del país que libertó. Mandaremos también dos objetos históricos que pensamos serán de valor para el Museo Histórico Nacional", señala el escrito con el que la familia inició una demanda legal para impedir el traslado y que fue desestimada en primera instancia, pero que continúa su curso.
Motivos políticos
El presidente argentino logró su objetivo y el pasado 7 de febrero protagonizó una ceremonia en la que entregó el sable corvo al Regimiento de Granaderos. Durante el acto, reconoció que la decisión tenía motivos políticos e ideológicos, entre ellos el de fortalecer simbólicamente a las Fuerzas Armadas, cuya influencia en el país quedó diezmada después de la última dictadura militar (1976-1983).
"Nunca falta la crítica infundada de quienes se creen los amos y señores de nuestro pasado", afirmó al acusar a los gobiernos anteriores, cuyos líderes hoy están en la oposición, de haber deslegitimado "el rol de la defensa, del mando y de la soberanía como pilares fundamentales" del país. "Nuestra tarea es poner las cosas en su lugar", advirtió.
"No nos vamos a dejar manipular: ellos nos llaman colonizados y vende patrias, pero hicieron todo lo posible para empobrecernos y perder el respeto del mundo (...) desfinanciaron y desprestigiaron a nuestras Fuerzas Armadas, dejándonos indefensos", agregó Milei en su discurso para abonar una controversia que no ha terminado. Todavía falta una decisión judicial definitiva.