El cadáver diamante: el día en que los restos de un artista mexicano terminaron como 'obra de arte'

De México a Suiza. Una historia de legado cultural con una propuesta sin parangón.

El arquitecto Luis Barragán (1902-1988) es el único mexicano en ganar un Pritzker, el premio de mayor prestigio internacional en el oficio, con diseños que han perdurado en México como los Jardines del Pedregal. Y su legado genera atención inclusive 'post mortem'.

Todo comenzó en abril del 2014, cuando la artista estadounidense, Jill Magid, viajó a la ciudad de Guadalajara para conseguir una porción de sus cenizas, que reposaban en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres. Su meta: erigir una joya.

Luego de convencer a sus familiares, consiguió los permisos correspondientes para recoger en septiembre de 2015 medio kilo de sus restos cremados para fabricar un diamante de 2,02 quilates. Un objetivo que se concretó de la mano de una compañía suiza.

La empresa, especializada en comprimir restos humanos cremados para convertirlos en joyas, lo dejó como un anillo clásico de compromiso. De hecho, sugerentemente lo llamaron 'The Proposal' ('La propuesta', en inglés).

¿Qué buscaba?

Magid, fanática de la obra modernista de Barragán, trazó un plan para expandir su herencia artística, dado que tanto su archivo como sus derechos de autor fueron adquiridos por una familia manufacturera suiza en los 90. Razón por la cual sus creaciones no se exponen como las de otros grandes autores mexicanos, como Diego Rivera o Frida Kahlo. 

Se dice que el archivo lo compró el empresario suizo, Rolf Fehlbaum, como regalo de compromiso, en vez de un anillo, para su esposa, Federica Zanco. Entonces, Magid pensó en regalarle 'La propuesta' a la mujer a cambio de abrir el archivo o incluso devolverlo a México.

Se calcula que ostenta 13.500 dibujos, 7.800 diapositivas, 54 publicaciones recopiladas por Barragán, siete maquetas arquitectónicas, varias carpetas de manuscritos, notas, listas y correspondencia, entre otros objetos.

Algunos de ellos se pueden visualizar en la página web Barragan Foundation (Fundación Barragán), organización sin fines de lucro que Zanco fundó para administrar el archivo. Allí se aclara que "muchos de los documentos" son "extremadamente frágiles, por lo que el acceso físico está restringido".

¿Lo consiguió?

Así como el archivo generó un amplio debate e incluso pleito legal, sobre qué tantos derechos tiene Zanco sobre toda la obra de Barragán, el viacrucis que pasó Magid para conseguir que sus cenizas terminaran en un anillo, provocó toda una historia particular.

La artista norteamericana lo llevó a Suiza, donde se reunió con la pareja para proponerle a Zanco que abriera el archivo al público en México. Los detalles de la conversación, revelados por The New Yorker, le dieron ribetes de leyenda al caso.

Zanco negó rotundamente que el archivo hubiera sido un regalo de compromiso, al mismo tiempo que destacó la iniciativa de Magid. "Me conmovió mucho", declaró.

Al final, 'La propuesta' fue exhibida en museos, pero no consiguió el sí que buscaba Magid, los archivos continúan en territorio helvético.

El diamante terminó en el San Francisco Art Institute, el ente que financió el proyecto.