"Las ambiciones globales de la BBC prevalecen frente a las preferencias de la audiencia británica"

La BBC ha anunciado planes ambiciosos a nivel mundial. Pero ¿está este esfuerzo politizado de aumentar su influencia global en los países fuera del 'campo' de la OTAN/Occidente realmente sirviendo a los mejores intereses de sus espectadores? Esta es la pregunta que ha planteado el periodista británico Neil Clark.

"No se equivoque: la BBC se enfrenta a uno de los mayores retos de sus 93 años de historia. Su carta estatutaria vigente, que establece las obligaciones públicas, expira a finales de 2016. Su cuota de licencia, que ha estado congelada los últimos cinco años, está bajo amenaza con una comisión parlamentaria que sugiere que sea sustituida por un impuesto del hogar", ha declarado el periodista.

"Para los partidarios del sector público de la radio y televisión en el Reino Unido (y yo soy uno de ellos) estos tiempos son ciertamente preocupantes. Después de todo, la BBC ha hecho algunos programas maravillosos en su historia y sigue haciendo una gran televisión: un ejemplo reciente es la nueva adaptación televisiva de 'Sunday night' de la obra clásica de J. B. Priestley 'La visita del inspector'. Los documentales de la vida salvaje y los programas de arte de la BBC son insuperables, y las comedias clásicas que produjo en la década de 1970, como 'Dad’s Army' ('El ejército del papá'), 'Fawlty Towers', 'It Ain’t Half Hot Mum' nunca han sido superadas. BBC Radio difunde algunos programas excelentes también, tanto a nivel nacional como local. Sin embargo, los recortes draconianos de los que la BBC ha sido objeto en los últimos años han tenido un innegable impacto duro en su programación", ha opinado Clark.

"Mientras tanto, muchos periodistas de la BBC han perdido su puesto de trabajo. En julio de 2014, el jefe del Departamento de Noticias y Actualidad de la BBC, James Harding, anunció que desaparecerían 415 puestos de trabajo en Noticias. "Esto significa que ustedes van a ver a personas buenas, periodistas con talento, abandonar la BBC. Creo que eso es difícil", admitió Harding. En julio de este año el director general de la BBC, Tony Hall, dijo al personal del canal que se recortarían 1.000 puestos de trabajo debido a un déficit en sus ingresos del canon televisivo. En este contexto de recortes e incertidumbre, resulta muy sorprendente que la expansión global se esté poniendo en la primera línea de prioridades", ha observado el periodista británico.

Decisiones difíciles

¿Así que este movimiento mundial politizado es la prioridad acertada para la BBC dada la crisis de financiación a la que se enfrenta en la actualidad y la amenaza que representa para ella un Gobierno ideológicamente hostil al sector público de la radio y televisión que quiere realizar una reforma estructural profunda de la emisora nacional más antigua del mundo? Curiosamente, incluso cuando James Harding estaba anunciando los recortes en el personal, hablaba de "nuestras ambiciones a nivel mundial", ha señalado Clark.

Un nuevo informe, titulado 'British, Bold, Creative' ('británico, audaz, creativo'), afirma: "Para el año 2022, cuando la BBC cumpla cien años, nuestra ambición es aumentar la audiencia global hasta 500 millones de personas aprovechando las capacidades de Internet junto con la radio y la televisión. De este modo, nuestra prioridad será servir a las personas desde Rusia hasta Corea del Norte, desde el norte de África hasta Oriente Próximo, que tanto necesitan una información fiable".

Mientras tanto, el periódico 'The Guardian' cita a una fuente de la BBC que afirmó: "Se trata del lugar del Reino Unido en el mundo. [...] Está por encima de las políticas de los debates sobre el futuro de la BBC. Tiene que ser una prioridad nacional. Otras agencias de noticias están creciendo en todo el mundo y muchos no comparten nuestras tradiciones y valores. Tenemos un fuerte compromiso con la defensa de la democracia internacional a través de noticias precisas, imparciales e independientes. Ya no debería haber ningún país fuera del Servicio Mundial".

"La política —y más específicamente la geopolítica— claramente participan en esto. Hay temores entre las elites políticas occidentalesde que relativamente nuevos canales, no occidentales, como Al Jazeera, Televisión Central de China y, en particular, RT,estén ganando la llamada 'guerra de propaganda' y que debido a la nueva competencia sea más difícil 'vender' la política exterior occidental y las 'intervenciones' militares occidentales a una audiencia global. Estos temores han dado lugar a varias iniciativas nuevas que he discutido aquí", ha indicado el periodista.

En enero, los miembros del Parlamento Europeo aprobaron una resolución que insta a la Unión Europea a hacer frente a los éxitos de diversos medios de comunicación rusos, dice Clark. "A la Unión Europea y a sus Estados miembro les preocupa desde hace tiempo [...] que el contraargumento de la Unión Europea a menudo parezca estar mal enfocado y ser poco convincente", informó el sitio web de la BBC. En marzo, el punto 13 de las Conclusiones del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores declaró: "El Consejo Europeo subrayó la necesidad de desafiar las campañas de desinformación que están en curso en Rusia e invitó al Alto Representante, en cooperación con instituciones de los Estados miembro y la Unión Europea, a preparar en junio un plan de acción en la comunicación estratégica. El establecimiento de un equipo de comunicación es un primer paso en este sentido", cita los documentos el analista.

El mes pasado, el departamento de asuntos exteriores de la Unión Europea informó de que estaba poniendo en marcha una unidad de respuesta rápida para "mejorar las comunicaciones de la Unión Europea con las comunidades de habla rusa".  El año pasado la Unión Europea concedió a Euronews 25,5 millones de euros "para ampliar su programación en ruso y ucraniano". En total la Unión Europea ha destinado al canal 245 millones de euros desde su lanzamiento en 1992, indicó el periodista británico.

"Por supuesto, los proveedores de noticias globales siempre tratan de competir entre sí para ganar cuota de mercado; todo esto es perfectamente natural. Pero hay algo más en juego aquí. En el Reino Unido los que normalmente son hostiles a la idea del sector público de la radio y televisión (y que han apoyado los recortes en la BBC) están ahora dispuestos a que el Servicio Mundial de la BBC se amplíe con el objetivo de desafiar la presencia rusa en los medios.



Antes de ser nombrado secretario de Cultura, John Whittingdale declaró: "Estamos siendo superados de forma masiva por los rusos y los chinos, y eso es algo que me he planteado con la BBC. Es aterradora la medida en que estamos perdiendo la guerra de la información". "La clara dedicación de Rusia y China en este aspecto nos da motivos para estar respaldando el Servicio Mundial", dijo Whittingdale.

La revista 'The Economist', que normalmente no es defensora del sector público, está muy interesada en la protección del Servicio Mundial también. "El Servicio Mundial parece barato en comparación con los 600 millones de libras esterlinas que el Gobierno gasta en los canones televisivos gratuitos para los ancianos, y su presupuesto es menos de la mitad que el de la BBC Two. Teniendo en cuenta su alcance y reputación, es una miseria", declaró en 2014.

"Las principales figuras en la BBC obviamente sienten que hablar de la 'expansión global' es una manera de que puedan poner a un Gobierno hostil de su lado y tal vez conseguir que el Gobierno se comprometa a un modesto aumento en el canon televisivo", señala el periodista.

En diciembre pasado, 'The Guardian' escribía: "Los altos ejecutivos de la BBC dicen en privado que el Servicio Mundial de la empresa representa una buena carta para negociar en las próximas conversaciones de renovación de la carta real. Tienen la sensación de un creciente malestar entre los parlamentarios conservadores sobre el futuro del canon televisivo, pero saben que muchos de ellos son partidarios apasionados del Servicio Mundial como medida de influencia británica en el extranjero", indica Clark.

Una fuente de la BBC dijo al diario 'The Independent' que "el canal buscaría adaptarse a cualquier aumento de la financiación pública para el Servicio Mundial con los ingresos externos que se pueden generar a partir de sus otros servicios de noticias mundiales, como el patrocinio o la publicidad, en la próxima carta". Pero la misma fuente también reconoció que la BBC había admitido: "Hay límites de la cantidad de hogares británicos que como se espera vayan a financiar las noticias para otros países de todo el mundo". Eso es particularmente cierto en un momento en el que las áreas de la producción nacional de la BBC están siendo cortadas.

"Si todo esto suena familiar, no es de extrañar, ya que sigue un patrón similar de recortes en los servicios de los que el pueblo británico anteriormente gozaba para pagar obsesiones globales de la élite, que por supuesto tienen que venir primero. A los neoconservadores no les gusta que el dinero se gaste en cosas que beneficien al público, pero les gusta si se gasta en cosas que sirvan a los objetivos de su política exterior, como invadir otros países o apoyar a los 'rebeldes' para derrocar a un Gobierno que no sigue su línea", ha afirmado el periodista.

La nueva agenda de la BBC, sin embargo, tiene un número de críticos. Uno de ellos es el profesor Gary Rawnsley, del departamento de política internacional de la Universidad de Aberystwyth, quien fue citado por 'The Guardian'. "Es sorprendente que la BBC desee destacar determinados países, en lugar de las lenguas, a los que desea orientarse, dando con ello fundamentos a sus críticos de todo el mundo que ven al Servicio Mundial como un instrumento de propaganda británica", dijo. Esta característica implica que "el servicio está conectado a una agenda política", añadió Rawnsley.

"Así que en el caso de la BBC, la visión de élite para el futuro es decir adiós a los Torneos Abiertos de Golf, adiós a Radios 1 y 2, adiós a BBC4, pero 'hola' a un nuevo servicio de siete días de la semana de noticias de Corea del Norte y otros servicios dedicados a la lucha contra la 'propaganda' de los 'enemigos oficiales'. Pero, ¿es esto realmente lo que quieren quienes pagan el canon en el Reino Unido? Lo dudo mucho", ha destacado el analista.

"Afortunadamente, quienes pagan el canon televisivo del Reino Unido tienen algo que decir en la futuro rumbo de la BBC. En julio, la BBC Trust lanzó una consulta pública sobre el futuro de la organización. La consulta se cierra este septiembre, el día 18, viernes. Es importante que el público en general haga oír su voz y diga al Trust qué clase de BBC le gustaría ver en los próximos años. Después de todo, se supone que es nuestra BBC y como tal debe reflejar nuestras prioridades, y no las de la elite egoísta que quiere una BBC mucho más pequeña en casa, pero una más grande en el extranjero para perseguir sus ambiciones internacionales", concluye Clark.