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Barrio 18 y Mara Salvatrucha: las bandas de tercera generación por dentro

Publicado: 18 sep 2015 03:02 GMT | Última actualización: 29 sep 2015 09:46 GMT
Barrio 18 y Mara Salvatrucha: las bandas de tercera generación por dentro
Barrio 18 y Mara Salvatrucha: las bandas de tercera generación por dentro Reuters

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Las pandillas criminales callejeras han evolucionado de manera increíble, y han pasado de ser bandas locales a organizaciones transnacionales de crimen organizado.

Este cambio se produjo debido a la influencia de la globalización, que supuso, entre otros cambios, una revolución en las tecnologías comunicativas y el crecimiento de los flujos migratorios. Como cada vez resulta más fácil cruzar las fronteras, las pandillas que antes solo atemorizaban a sus vecinos ahora son capaces de aterrorizar a ciudades y países enteros.

Los investigadores distinguen tres generaciones a la hora de clasificar el desarrollo de este tipo de organizaciones: las pandillas de primera generación, que son las bandas callejeras de tipo tradicional y que se centran sobre todo en la protección de su territorio, que suele ser unas cuadras o un barrio; las pandillas de segunda generación, que se enfocan principalmente en objetivos comerciales, obtienen ingresos de la venta de drogas y tratan de extender su influencia a otras ciudades; y las pandillas de tercera generación, que se distinguen principalmente por tener objetivos políticos. Estas son las más poderosas y operan—o intentan operar—por todo el mundo.

Las bandas transnacionales: ¿cuáles son?

La primera banda con rasgos de organización criminal global apareció en Chicago, EE.UU. En el año 1986 la pandilla El Rukns planeaba ejecutar ataques terroristas en el territorio de EE.UU. en nombre del Gobierno libanés a cambio de 2,5 millones de dólares. Otro ejemplo parecido, correspondiente a la década de los 1990, es la legendaria pandilla estadounidense de los Latin Kings, que enviaba dinero al FALN, un grupo militante de Puerto Rico, a través de contactos que se gestaban en las prisiones estadounidenses. Esta obvia dimensión política de algunos grupos delictivos se ve en las actividades de los líderes de una de las más famosas bandas del mundo, la MS-13, que según la investigación del periódico 'The Washington Post' en 2005 se reunieron en Honduras con Adnan el Shukrijumah, un importante dirigente de Al Qaeda, para discutir la introducción ilegal de inmigrantes en EE.UU. a través de México.

La marginación, la delincuencia y los conflictos con las bandas callejeras estadounidenses hicieron que muchos jóvenes latinos que se encontraban en un país desconocido se unieran para defenderse

Estas actividades demuestran la interacción a menudo sutil entre las pandillas y la política. La evolución desde un mercado simple hasta la adquisición de poder es una de las características principales de la actividad de las bandas de tercera generación.

Actualmente, las bandas de este tipo más famosas son la Mara Salvatrucha (MS-13) y el Barrio-18 (M-18).

Las guerras civiles en Guatemala y El Salvador provocaron que toda una generación de refugiados llegara a Los Ángeles durante la década de los 1980. La marginación, la delincuencia y los conflictos con las bandas callejeras estadounidenses hicieron que muchos jóvenes latinos que se encontraban en un país desconocido se unieran para defenderse de las bandas integradas por otros colectivos. Como algunos de los miembros ya tenían experiencia paramilitar o guerrillera adquirida en El Salvador, las bandas, especialmente la MS-13, se hicieron famosas por su crueldad, que tenía origen en las guerras que azotaban a sus países y que los volvieron insensibles a la violencia.

Con el tiempo ambas bandas crecieron y hoy en día su número de miembros sigue aumentando. Su influencia se extiende a muchas ciudades de EE.UU. con la incorporación de otros grupos de migrantes de otros países de América Latina, como El Salvador, Honduras, México, Perú, Ecuador, Guatemala y Nicaragua. 

El Barrio-18 (M-18)

La M-18 tiene una larga historia, ya que sus orígenes se remontan a los años 1930. Surgió en Los Ángeles como contramedida a las actividades de los inmigrantes mexicanos, que formaban bandas, como Clanton 14, en las que solo aceptaban a compatriotas. Como reacción, los jóvenes rechazados organizaron finalmente su propia banda, a la que nombraron 18th Street Gang, conocida también como Calle 18, Barrio 18 o Mara-18.

Sus fundadores aceptaban a personas de distintas partes de América Latina, así como a afroamericanos, asiáticos y blancos: esta decisión hizo que lEl Barrio-18 fuera la primera pandilla en romper la barrera racial, lo que favoreció mucho su crecimiento y finalmente convirtió a la banda en una de las más temibles de EE.UU.

Actualmente se considera el mayor grupo criminal internacional de la ciudad de Los Ángeles, con más de 10.000 miembros operando en la ciudad. Además, en total en el territorio de EE.UU. funcionan más de 200 entidades separadas. Por si fuera poco, ramas de la M-18 desarrollan actividades en 11 países, entre ellos México, El Salvador, Honduras y Guatemala. 

La M-18 está organizada por 'clicas', grupos pequeños que habitualmente cuentan con unas 30 personas. En El Salvador la banda tiene más de 70.000 miembros; cerca de 10.000 de ellos están encarcelados, pero esto no impide que la red siga funcionando, ya que se sabe que los líderes de la banda, tres o cuatro personas, están entre rejas.

Según los datos de las encuestas, entre 2008 y 2013 la cantidad de miembros de la organización en El Salvador creció un 134,6%. Al mismo tiempo, pandilleros de la M-18 y la MS-13 cometieron más del 50% de los homicidios totales en 2014; un 35% de las víctimas eran miembros de las 'clicas'.

Mara Salvatrucha (MS-13)

La Mara Salvatrucha (MS-13) se formó en el barrio de Pico Unión de la ciudad de Los Ángeles, EE.UU., en los años 1980.

Según las estimaciones, la Mara Salvatrucha tiene alrededor de 70.000 miembros y el 85% de ellos operan en El Salvador, Guatemala, Honduras y México. El resto reside en EE.UU., Canadá y España. Existen también informes de que hay miembros de la Mara Salvatrucha en Europa que tienen vínculos con los cárteles mexicanos de la droga. Es cierto que la mayoría de los miembros de la MS-13 son ciudadanos salvadoreños, pero su aumento en número y distribución ha sido posible por el reclutamiento de otros latinoamericanos.

El origen del nombre de la pandilla no está completamente claro. Según una teoría, puede provenir de la palabra 'marabunta'. Otra versión sugiere que se trata de una combinación de las palabras 'salvadoreño' y 'trucha' (que en lenguaje popular significa 'estar alerta'). La versión más extendida, sin embargo, supone que el nombre procede del neologismo 'mara' utilizado como sinónimo de 'grupo de amigos'. 

El significado del número 13 también varía. Algunos aseguran que representa el barrio de Los Ángeles donde se formó la banda. Pero otros dicen que el 13 corresponde a la letra eme del alfabeto, por respeto al grupo La Mafia Mexicana, también conocido como 'La Eme'. Esta conexión sirve de puente para establecer la interacción pandillera, un importante elemento de la evolución de estos grupos criminales.

"Tales lazos estrechos, en particular con el Cártel de Tijuana, ayudan a explicar cómo creció la MS-13 más allá de las calles de Los Ángeles y se convirtió en una organización entrelazada de miembros a través de los EE.UU", explican Sam Logan y Ben Bain en el artículo 'Street gangs, a transnational security threat' ('Las pandillas callejeras, una amenaza a la seguridad transnacional').

De acuerdo con la información del periódico salvadoreño 'La Página', las maras reciben regularmente entrenamiento militar, proporcionado y financiado por los cárteles mexicanos.

Thomas Bruneau, analista de la Escuela Naval de Estudios Avanzados de La Armada de los EE.UU., destaca cinco amenazas a la seguridad (multi-) nacional o desafíos asociados con las maras transnacionales.

  • Desgastan la capacidad gubernamental al colapsar los sistemas policiales y judiciales empleando audacia y violencia. 
  • Desafían la legitimidad del Estado, en particular en regiones en donde la cultura de la democracia es desafiada por la corrupción y por la incapacidad de los sistemas políticos para funcionar lo suficientemente bien para proveer bienes y servicios públicos.
  • Actúan como gobiernos alternativos. En regiones como El Salvador y Guatemala, los gobiernos se han rendido salvo en algunas zonas de las capitales, y las maras hasta cobran impuestos a individuos y negocios.
  • Dominan el sector económico informal, estableciendo pequeños negocios y empleando la violencia y coerción para competir injustamente con negocios legítimos evitando al mismo tiempo el pago de impuestos.
  • Se infiltran en la Policía y el Gobierno para lograr sus objetivos y al hacerlo demuestran las metas políticas latentes.

El Departamento del Tesoro de EE.UU. calificó en 2012 a la Mara Salvatrucha como organización criminal transnacional.

Un autobús fue detenido por hombres armados. Los asaltantes rápidamente lo rodearon y empezaron a disparar sus AK-47 matando a los 28 pasajeros

Un ejemplo de que las actividades de la Mara Salvatrucha se habían convertido en una verdadera amenaza para la seguridad transnacional fue una acción que sus miembros emprendieron en Honduras en diciembre de 2004. Así lo describe la periodista Ana Arana en su ensayo 'Como las pandillas tomaron las calles de América Central' ('How The Street Gangs Took Central America'):

"Un autobús que se movía a través de la ciudad norteña de Chamalecón en Honduras fue detenido por hombres armados. Los asaltantes rápidamente rodearon el autobús y empezaron a disparar sus AK-47 matando a los 28 pasajeros. La Policía reveló posteriormente que los atacantes eran miembros de la pandilla callejera conocida como 'la Mara Salvatrucha' (o MS-13) y habían escogido a sus víctimas al azar. La matanza no tenía nada que ver con las identidades de los pasajeros a bordo, sino que más bien tenía como objetivo ser una protesta y una advertencia en contra de las acciones gubernamentales contra las acciones pandilleras en el país". 

¿Por qué las cárceles no son una medida efectiva contra las pandillas?

Las cárceles desempeñan un papel muy importante en el proceso de la evolución de las pandillas ya que sirven para múltiples objetivos. Ofrecen una oportunidad tanto para reclutar a nuevos miembros como para la socialización pandillera. Al mismo tiempo las cárceles sirven de una especie de 'escuela' donde los miembros nuevos pueden mejorar sus habilidades, conocer a futuros socios y fortalecer los vínculos con el personal penitenciario corrupto. De esa manera, una cárcel se convierte en un verdadero refugio o centro de poder que permite a los líderes de la banda controlar las operaciones criminales o comerciales a distancia. Así lo hacen exitosamente en la ciudad salvadoreña de Quetzaltepeque, donde los reclusos del Penal de Libertad manejan las operaciones de EE.UU. desde sus celulares.

¿Cuál es el papel de EE.UU. en la evolución de las bandas?

Entre los años 1993 y 2005 las autoridades migratorias de EE.UU. documentaron más de 50.000 deportaciones de inmigrantes con antecedentes criminales a América Central. Tales deportaciones fueron la causa principal de una "cadena perpetua de pandilleros que se movían entre EE.UU. y Centroamérica", según lo explican Robert J. Lopez, Rich Connell y Chris Kraul en el artículo "MS-13: An International Franchise: Gang Uses Deportation to its Advantage to Flourish in U.S."  

El efecto de esta migración pandillera a través de la deportación permitía el reclutamiento para expandir la MS-13 a todo El Salvador y también otras regiones. Como consecuencia, la pandilla ya controla la mayoría del tráfico humano que facilita la migración pandillera a Washington DC, Boston, Baltimore, Long Island y Nueva York, Newark en Nueva Jersey, Miami, Atlanta, Dallas, Houston, Los Ángeles y San Francisco.

En los años 1990 EE.UU. deportaba a Centroamérica numerosos inmigrantes indocumentados (en mayoría de los casos se trataba de hijos de los inmigrantes de la primera oleada). Muchas de esas personas no tenían vínculos con su país de origen, a menudo ni siquiera hablaban español, dado que habían nacido en EE.UU. o habían inmigrado a muy temprana edad. El hecho contribuyó en gran medida a que los miembros de las pandillas se apoyaran aún más en sus habilidades criminales para sobrevivir. De esa manera la constante deportación sigue favoreciendo la prosperidad de las estructuras criminales ya en los países de América Central. 

De acuerdo con las estimaciones de las autoridades estadounidenses de inmigración, el 70% de los pandilleros que son detenidos son deportados y no son encarcelados en EE.UU. porque habitualmente no hay suficientes pruebas para incriminarles un delito específico.

En ocasiones algunos pandilleros incluso utilizan la deportación para conseguir un pasaje gratis a sus países de origen, una visita a sus familiares financiada por los contribuyentes estadounidenses.

Los especialistas tienen un término especial para este fenómeno, 'puerta giratoria', que significa que las personas siguen viajando de norte a sur y viceversa como dentro de un círculo vicioso.

La evolución de las pandillas La MS-13 y la M-18 es la prueba de que unas simples bandas callejeras tienen la capacidad de convertirse en grupos criminales internacionales. A través de una combinación de expansión global y el establecimiento de redes con los cárteles de la droga, estas pandillas amenazan la seguridad y la estabilidad de América Central. La deportación emprendida por EE.UU. resultó ser una solución demasiado rápida y más bien causó nuevos problemas. 

Al mismo tiempo, las autoridades de muchos países receptores de los deportados desconocen el peligro que representan los pandilleros y carecen de un sistema de seguridad capaz de hacer frente a criminales de esta naturaleza. Las pandillas se aprovechan de las debilidades de los Gobiernos.

Según Max G. Manwaring, del Instituto de Estudios Estratégicos de EE.UU., "La incapacidad del gobierno para extender su presencia soberana legítima a través del territorio nacional deja un vacío en el cual las pandillas, los carteles de drogas, los insurgentes izquierdistas, la derecha política y el mismo gobierno compiten para lograr el poder".

El nivel internacional de violencia de las pandillas de tercera generación desafía la legitimidad de las funciones estatales y del imperio de la ley. Ya no solo se trata de amenazas a la seguridad pública de un Estado particular, sino una preocupación real para todo el continente americano.

En la elaboración de este artículo se han utilizado los archivos multimedia de RT, Reuters, revoluciontrespuntocero.com. 

Redactado por Anna Titova, diseñado por Mijaíl Ratkovski. 

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