Los terroristas del grupo Septiembre Negro, que mataron a 11 atletas olímpicos israelíes en los Juegos Olímpicos de 1972 de Múnich, no solo asesinaron a sus víctimas, sino que también las golpearon y torturaron, llegando incluso a castrar a uno de los rehenes, según la información revelada por Ilana Romano y Ankie Spitzer, cuyos maridos fueron dos de los atletas israelíes que murieron en el secuestro, informa el periódico estadounidense 'The New York Times'.
Yossef Romano, campeón de levantamiento de peso, fue abatido a tiros cuando intentó reducir a los terroristas, que lo dejaron morir frente de los demás rehenes, siendo además castrado. "Le cortaron los genitales y lo maltrataron", relata Ilana Romano. "¿Podéis imaginar las otras nueve personas sentadas alrededor y atadas viendo esto?", se pregunta.
Otros rehenes fueron golpeados y sufrieron lesiones graves, como fracturas de huesos, declaró Ankie Spitzer. Yossef Romano y otro rehén murieron en la Villa Olímpica mientras que los otros nueve fueron asesinados durante un intento de rescate fallido después de que se trasladaran con sus captores a un aeropuerto cercano.
En 1992 aparecieron detalles del cruel trato que sufrieron las víctimas en informes presentados por las autoridades alemanes, que anteriormente habían negado su existencia. Los pormenores revelados serán usados para la película documental 'Munich 1972 y más allá' ('Munich 1972 & Beyond', en inglés), que verá la luz el año que viene.