Desclasificado: Momentos más curiosos de la relación entre EE.UU. y el Reino Unido en la Guerra Fría

Archivos desclasificados revelan que el presidente Ronald Reagan instó a Margaret Thatcher a leer un 'thriller' para prepararse para una cumbre de armas con la URSS, entre otras curiosidades.

Los archivos recién desclasificados ponen de relieve una serie de extraños momentos de la llamada 'relación especial' entre EE.UU. y el Reino Unido en la década de 1980, época marcada por las tensiones entre Occidente y la Unión Soviética. RT le ofrece repasar algunas anécdotas muy llamativas.

La lista de lectura de Ronald Reagan

En 1986 el entonces presidente de EE.UU., Ronald Reagan, instó a la primera ministra del Reino Unido, Margaret Thatcher, a leer la novela 'Tormenta roja', de Tom Clancy, antes de la cumbre en Reikiavik con la Unión Soviética sobre el desarme nuclear, informa 'The Guardian'.

El 'tecno-thriller' del escritor estadounidense imagina la Tercera Guerra Mundial entre el Pacto de Varsovia y la OTAN, donde se lucha con armas convencionales en Europa, el océano Atlántico e incluso en Islandia.

"El presidente recomendó enfáticamente a la primera ministra un nuevo libro escrito por el autor de 'La caza del Octubre Rojo', llamada (creo) 'Tormenta roja'", escribió el secretario personal de Thatcher. "La misma ofreció una imagen excelente de las intenciones y de la estrategia de la Unión Soviética". Se desconoce si la 'Dama de Hierro' atendió la recomendación de Reagan. 

El polvo lunar donado por Richard Nixon

Un ayudante de Thatcher encontró partículas de polvo lunar que habían pasado años en un armario de Downing Street después de que el presidente estadounidense Richard Nixon se lo hubiera donado en 1970 al primer ministro británico Harold Wilson. 

El polvo lunar traído por la misión Apolo de la NASA inicialmente provocó una batalla entre los museos británicos sobre quién lo expondría, pero más tarde fue descrito como "decepcionante" por el Museo de Ciencias de Londres.

Finalmente, el polvo regresó en 1973 a Downing Street, donde "languideció durante varios años" en un armario durante el gobierno del primer ministro Edward Heath. Cuando Thatcher llegó al poder, sugirió exponer el polvo en una vitrina, pero la idea nunca se concretó.

Castigar a Escocia para ganar votos

Otros detalles curiosos conciernen a los asuntos internos del Reino Unido. En ese sentido, el asesor político del Gobierno británico, David Willetts, aconsejó a Thatcher reducir los fondos para la "mimada" Escocia con el fin de ganar el favor de la gente "envidiosa" del norte de Inglaterra. En enero de 1986, Willetts afirmó que Escocia era "el único objetivo jugoso" para más recortes.

Asimismo, Willetts envió un memorando a Thatcher instándola a tener en consideración la sanidad privada en lugar del servicio nacional de salud pública. Los beneficios a la sanidad privada incluirían comidas más baratas y menos espacios donde el personal podría "descansar".