¿Por qué la globalización fracasa en los países desarrollados de Occidente?

Según expertos, no es el momento óptimo para la liberalización del mercado o acuerdos comerciales como la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP).

En los países occidentales desarrollados ha fracasado la globalización, un proceso que era aclamado como fuente de grandes ingresos, pero que ahora enfrenta una gran reacción política, asegura el periodista de negocios Wolfgang Münchau en su artículo publicado por el diario británico 'Financial Times'.

Según Münchau, este fracaso en Europa se debe a que los gobiernos ignoraron forjar reformas económicas necesarias, además de que han sido incapaces de hacer frente a las perturbaciones que resultan inevitablemente de la globalización.

"La crisis económica mundial es una de las consecuencias de la globalización. En gran parte de Europa, la combinación de la globalización y el avance técnico ha destruido la vieja clase obrera y ahora desafía a los puestos de trabajo cualificados de la clase media baja. Así, el levantamiento de los votantes no es ni sorprendente ni irracional. ¿Por qué los votantes franceses deberían aplaudir reformas laborales que pueden privarles de sus puestos de trabajo?", se pregunta el periodista alemán.

Reformas que funcionaron a medias

Algunas reformas han funcionado, por ejemplo, la reforma laboral llevada a cabo en Alemania en el 2003, que elevó la competitividad del país a costa de salarios más bajos en relación a otras naciones avanzadas. "Pero estas reformas resultaron exitosas a corto plazo solo porque ningún otro país hizo lo mismo. Si otros hubieran seguido el ejemplo, no habría tenido éxito", sostiene Münchau.

EE.UU. y el Reino Unido han realizado grandes reformas laborales y tienen estructuras de mercado liberales, pero tampoco son más eficaces, una muestra es el descontento de la población que más a menudo sale a la calle a protestar por la falta de empleo o aumento salarial. Mientras que Finlandia está a la cabeza de todas las clasificaciones de competitividad, pero su economía es un caso perdido.

Según el diagnóstico del autor del artículo, la globalización ha abrumado a las sociedades occidentales política y técnicamente. "No hay manera de escapar de ella y tenemos que gestionar el cambio. Esto significa aceptar que no es el momento óptimo para la liberalización del mercado o acuerdos comerciales como la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP)", agrega.

Respuesta de la población

De acuerdo con Münchau, los defensores de la liberalización del mercado mundial deben reconocer que la globalización y la integración europea han provocado perdedores. "Se suponía que ambos factores deberían haber dado una situación en la que nadie debería estar peor que otros, y al contrario debería impulsar el crecimiento. Pero esto no ha pasado", lamenta.

Estamos cerca del punto en el que la globalización, y en particular, el ingreso a la eurozona, han dañado no solo a ciertos grupos de la sociedad, sino a naciones enteras. Si los políticos no reaccionan a esto, los votantes seguramente lo harán, pronosticó el periodista.