Cómo el Reino Unido 'compró' a España para alejarla de Alemania en la Segunda Guerra Mundial

Una operación secreta evitó que el dictador Francisco Franco decidiera entrar en guerra del lado de las potencias del Eje.

En 1940 el Reino Unido lanzó una operación secreta bautizada como operación Sobornos con el objetivo de comprar la voluntad de los altos mandos cercanos al dictador Francisco Franco para que influyeran en la actuación del general, informa la BBC citando al historiador Ángel Viñas, catedrático emérito de historia de la Universidad Complutense de Madrid.

Según Viñas, autor del análisis más exhaustivo hasta la fecha de esta etapa de la historia, los británicos contactaron "con un banquero español, Juan March, que tenía muy buena entrada en los círculos más elevados de la dictadura y había apoyado mucho a Franco antes y durante la Guerra Civil". A su juicio, fue el propio March quien sugirió la idea.

Así, el banquero contactó con generales, ministros y con el hermano de Franco y les propuso darles unas enormes cantidades de dinero, sin especificar su origen, si lograban convencer al dictador de que no entrara en guerra en el bando del Eje.

Respaldo de Churchill

Según el historiador, la operación contaba con la bendición del primer ministro británico Winston Churchill, que "la protegió hasta el final contra viento y marea" y que no reveló "ni una palabra de esto en sus memorias".

El dinero ofrecido alcanzó los 6,5 millones de libras de la época, lo que en términos actuales puede suponer "entre 150 millones y 1.000 millones de euros". "March insistió en que no se pagara hasta que se constatara fehacientemente que España no entraba en guerra. La operación rodó entre junio de 1940 y junio de 1943, pero los pagos se hicieron en el 44", indica Viñas.

"Franco quería entrar en guerra"

En 1939, al comenzar la Segunda Guerra Mundial, España se había declarado neutral, pero en junio de 1940 ante las victorias alemanas en Holanda, Bélgica y Francia y la incorporación de Italia a la guerra, el país ibérico cambió su posición oficial a "no beligerante" y comenzó a apoyar a las potencias del Eje con materias primas y combustible.

"Entre junio de 1940 y junio de 1941, Franco quería entrar en guerra. Por eso, la operación Sobornos la inserto en lo que llamo el 'escudo de autoprotección británico'", apunta el historiador español, quien añade que en caso de haber fracasado, el Reino Unido contaba con varios "planes B".

"Identificaron toda una serie de escenarios: en unos apoyaban a Franco, en otros se dirigían en contra de él. Un ejercicio frío de 'realpolitik'. Sitúo esta operación en la tradición palmerstoniana (en referencia al exministro Lord Palmerston) de la política británica del siglo XIX: 'Inglaterra no tiene amigos permanentes ni enemigos permanentes, tiene intereses permanentes'", concluye Viñas.