La guardia civil a la que podrían "joderle la vida" por ponerse un chaleco antibalas para mujeres

Alicia Sánchez se enfrenta a un duro castigo por desobedecer a sus superiores. Ella denuncia la discriminación sexista en la Guardia Civil española.

"La Guardia Civil no está hecha para las mujeres": ésta es la conclusión a la que ha llegado la guardia civil Alicia Sánchez, tras su calvario personal en el seno de esta institución armada española. Todo empezó por un chaleco antibalas, y evolucionó en un problema de insubordinación, discriminación sexista e impotencia frente a la autoridad, con consecuencias graves para la salud de Alicia y para su destino profesional. Lo cuenta un reportaje de 'El Español', que incluye la primera entrevista que esta agente concede a los medios.

"El año que viene se cumplirán 30 años desde que ingresó la primera mujer guardia civil, y siguen sin estar preparados para tener mujeres, seguimos sin vestuarios; de hecho, mis primeros zapatos de cordón me los compré yo porque salía a trabajar con falda y zapatos de tacón", denuncia Alicia Sánchez en la mencionada entrevista, en la que también explica que los chalecos antibalas de los que dispone este cuerpo de seguridad son demasiado grandes para ella y no se adaptan a las formas femeninas. 

"Tengo tetas y caderas, y no me vale este chaleco"

Alicia, que no se sentía protegida por un chaleco que le quedaba demasiado grande, optó por encargar uno a su medida, costeándolo con su propio dinero. "Tengo tetas, tengo cadera, cintura, no soy igual que un hombre, no me vale el chaleco para hombres que me da la Guardia Civil", explica, y añade que "aquí importa la comodidad y la seguridad, cuanto más ajustado esté, menos huecos crea y más efectivos son en caso de impacto". 

Sin embargo, a su capitán no le pareció ni mucho menos una buena idea. Le denegó su permiso para usarlo. No obstante, ella desobedeció, y poco después, en un control, ocurrió lo que cuenta el reportaje de 'El Español': "'¿Por qué no se ha puesto usted el chaleco oficial?', le preguntó [el capitán]. 'Porque no me siento protegida', respondió ella. Tras esto, él llamó a varios testigos, le pidió la papeleta de servicio y empezó a escribir. 'Me dijo que desde ese momento finalizaba el servicio por apertura de procedimiento judicial por insubordinación y que me marchara de inmediato'". 

Un destierro que podría "joderle la vida".

Meses después de este incidente, Alicia vive con ansiedad a la espera de un veredicto que podría perjudicarle mucho: la Dirección General solicita que se sancione a la agente con una falta grave. Si esto ocurriese, el castigo para Alicia podría ser la pérdida de su destino profesional, y el consiguiente destierro. "A un guardia civil se le puede hacer muchísimo daño, tanto que están muy latentes el tema de los suicidios. Se le puede hacer mucho daño. Joderle la vida", dice al respecto. "Porque no me van a mandar a la provincia de al lado para que pueda ir y venir, para que pueda seguir con mi vida". Es obvio que a perspectiva de un cambio de destino la aterroriza: "prefiero que me metan cuatro días en calabozos antes que un destierro".

Por su parte, la Guardia Civil insiste en aclarar que el expediente disciplinario que le han abierto a Alicia Sánchez no se debe al hecho de llevar un chaleco propio, sino al acto de desobediencia, "ya que la agente se niega a quitarse una prenda que no forma parte de la uniformidad del Cuerpo".

En declaraciones recogidas por 'El Español', explican a este respecto que "La Guardia Civil no puede permitir que un agente lleve un chaleco que no pertenezca a la uniformidad en primer lugar para garantizar su propia seguridad, ya que desconoce dónde se ha adquirido ni si está homologado, por lo que no puede hacerse responsable de que salvaguarde la integridad del agente". No obstante, se muestran "convencidos de que este caso acabará de un modo justo y satisfactorio para todos".