¿Comemos excrementos de ratón o de pájaro?: así consigue beneficios la industria alimentaria

Un libro publicado por un exdirectivo de la industria alimentaria revela abusivos fraudes de este sector que ponen en peligro la salud de los consumidores.

"Seamos francos y directos: lo único que les interesa de ti a los industriales, al igual que a las cadenas de grandes superficies, es tu dinero, no tu felicidad ni tu salud. Recuérdalo siempre. Así que no confíes en nadie, mantente atento y, sobre todo, ¡sé exigente! Eres tú quien, frente a los estantes de las tiendas, decide comprar o no lo que le presentan. Utiliza ese poder para lograr cambiar las cosas".

Esta es la frase con la que Christophe Brusset anuncia '¡Como puedes comer eso!', un libro imprescindible para conocer los entresijos de la industria alimentaria, que en su intento constante por maximizar todo lo posible sus beneficios comete fraudes que incluso pueden poner en peligro la salud de los consumidores.

Brusset, un ingeniero francés que ha trabajado durante más de 20 años en la industria agroalimentaria en diferentes puestos, como ingeniero, director de compras o bróker, tanto en pequeñas y medianas empresas como en compañías multinacionales, fue cómplice y testigo de todas estas prácticas. Ahora, ha decidido romper su silencio para poner en conocimiento del público el fraude de esta industria. Estos son algunos de los casos:

Especias molidas con heces

El exdirectivo relata casos de especias turcas molidas con excrementos de pájaros o pimientas y guindillas indias con excrementos de ratón. Todo para obtener el máximo beneficio posible. Además, narra como el azafrán molido se puede adulterar con polvo de ladrillo sin que el consumidor se de cuenta.

El fraude del azafrán

Otro caso peculiar es el del azafrán. España compra el azafrán a Irán, primer productor mundial de esta especia. Después, EE.UU. le compra el azafrán a España y lo vende como español, evitando, así, el embargo impuesto por el país norteamericano a los iraníes.

No es el único caso abusivo. Los granos de mostaza india comprados en el país asiático se usan para fabricar la conocida mostaza de Dijon en Holanda o Alemania. Tampoco las hierbas provenzales hacen honor a su nombre, sino que en realidad proceden de Albania o de países del norte de África.

Los rebozados

El libro también desvela que todo alimento que tenga una mala presencia o color no es desechado por la industria alimentaria, sino que estos productos son rebozados y vendidos como congelados. Y esto sin contar todas las grasas y añadidos que contienen y que son perjudiciales para la salud.

La carne de caballo

Brusset también confirma el escándalo de hace unos años con los productos supuestamente de vacuno que contenían carne de caballo. En este caso, tal y como se anunció en su día, no es perjudicial para la salud, pero vender carne de buey cuando en realidad se trata de caballo es una práctica completamente fraudulenta.

Una lista infinita

Carne producida fuera de la UE y criada con métodos prohibidos en la UE, yogures de frambuesa, elaborado con pasta de frambuesas y gusanos, uso de aditivos que no figuran entre los ingredientes, miel que solo es una mezcla de diferentes azúcares, productos elaborados con almendras que en realidad llevan albaricoques, fechas de caducidad completamente abusivas… y así hasta un sinfín de casos fraudulentos. 

Y todos ellos, tal y como denuncia Brusset, se hacen con total impunidad, sin ninguna consecuencia para la industria alimentaria.