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Aprenda a volar: Cómo acabar con la aerofobia de una vez por todas

Publicado: 18 mar 2017 11:49 GMT
Aprenda a volar: Cómo acabar con la aerofobia de una vez por todas
Imagen Ilustartiva / pexels.com / pixabay

La aerofobia es uno de los trastornos mentales más comunes: una de cada tres personas, en mayor o menor medida, tiene miedo a volar. Esta cifra no depende del país ni de las estadísticas locales de accidentes, porque la aerofobia, como cualquier otra fobia, no tiene nada que ver con los riesgos y peligros reales.

Si empieza a sentir ansiedad días antes del viaje y verdadero pánico a la hora de embarcar; si alguna vez ha rechazado un buen plan u oferta porque no quería ir en avión; si piensa en el vuelo como el peor momento de las vacaciones, esperamos que este artículo le sirva de ayuda.

Los psicólogos catalogan la aerofobia como un problema complejo que puede estar relacionado tanto con la falta de conocimientos de los principios básicos de la aviación, como con la propia psicología de cada persona. Los síntomas de la aerofobia aparecen en los niveles fisiológicos y psicológicos. 

Uno de los síntomas más evidentes que muestra una persona que padece aerofobia es que evita volar y trata de justificarlo de cualquier manera. Pero también suele evidenciarse cuando ya en pleno vuelo la persona presta atención a cualquier ruido de los motores, por ejemplo. Algunas sufren una excesiva sudoración, palpitaciones o mareos durante el despegue y todo el vuelo.

Aparte de constituir una fobia en sí misma, puede ser una manifestación de otras fobias, como la claustrofobia (el miedo a los espacios cerrados), hidrofobia (miedo al agua o a nadar), acrofobia (el miedo a las alturas), etc. 


"El temor de volar rara vez es solo por estar en el aire. Suele ser una combinación de claustrofobia, miedo a los ruidos extraños, las turbulencias, la sensación de no tener el control”.
Stacey Chance, veterano piloto de American Airlines y creador del programa Fear of Flying


En general, los aviones no son más que un disparador para iniciar un pánico, mientras que el propio miedo es irracional.

Hay dos tipos de miedo a volar: uno es ansiedad natural, un ligero temor o incertidumbre, que no es más que una manifestación de un sano instinto de autoconservación, y otra cosa distinta es la ansiedad patológica pronunciada. Cuando la intensidad, la frecuencia, la duración del miedo a volar superan el límite de lo normal; cuando el miedo se convierte en una constante; cuando se es incapaz de controlar, percibir, y evaluar lo que está sucediendo, se puede hablar de un trastorno fóbico.

A menudo –sobre todo en las primeras etapas– la persona que padece aerofobia no reconoce el problema y trata de encontrar excusas lógicas para su pánico, explicándolo con un alto riesgo o problemas en la aviación.

A la vez que compleja, la aerofobia es también una fobia bastante estudiada y susceptible de ser tratada con terapias, que en muchos casos pueden durar tan solo un par de días.

Hay centros especiales que se dedican a aydar a las personas a superar la aerofobia (ofrecen tanto programas presenciales como en línea; tanto individuales como en grupo). A veces, basta con ver una serie de videos para combatir el miedo a volar; en los casos más difíciles, la terapia puede incluir múltiples aspectos a la vez:

  • Explicación de cómo funcionan las leyes de la aerodinámica, los equipos de a bordo, los sistemas de seguridad y otros detalles de la aeronave;
  • Apoyo psicológico para aliviar la ansiedad y entender qué es lo que más miedo le da;
  • Entrenamientos en simuladores profesionales para los pilotos, simuladores de realidad virtual y vuelos en compañía de especialistas.

El primer programa de tratamiento de aerofobia del mundo fue organizado a mediados de los años 1970 por la compañía aérea Pan American. Al cabo de unos años, uno de los autores del curso, el piloto y psicólogo Tom Bunn, abrió su propio centro SOAR, uno de los más importantes a nivel mundial en la actualidad, junto con la empresa Valk del piloto y psicoterapeuta neerlandés Lucas van Gerwen, recoge 'Forbes'.

Además, en la época de las nuevas tecnologías, no es de extrañar que aparezcan aplicaciones móviles destinadas a combatir la aerofobia.

Una de ellas es SkyGuru, creada en 2016 por investigadores rusos encabezados por Alexéi Guervash, piloto, psicólogo de aviación y fundador del centro Volamos sin miedo.  

El programa SkyGuru explica a sus usuarios en línea qué está pasando exactamente en cada momento del vuelo. Para ello, la aplicación descarga de Internet los mismos datos que utilizan los pilotos de la aeronave mientras el teléfono está conectado a Internet, para luego funcionar a bordo sin conectarse a la Red.


"Mis clientes son gente exitosa, pero su genética y educación hicieron el 'trabajo sucio': consideran que el ambiente es hostil. Cuando un perfeccionista está en el suelo, tiene una ilusión de control. En el cielo, se ve obligado a delegar y, entonces, su mundo ilusorio se derrumba”.
Alexéi Guervash, piloto y psicólogo de aviación


La aplicación proporciona información completa sobre el tiempo en la ciudad de salida y explica cómo afectará a las sensaciones durante el despegue. También calcula la hora exacta de la llegada al destino teniendo en cuenta la dirección del viento y su fuerza. Si el vuelo se retrasa, el programa explica las causas.

Al mismo tiempo, puede comentar los sonidos a bordo, calcular cuándo el avión experimentará turbulencias y explicar cómo las condiciones meteorológicas influyen en el proceso del vuelo. Básicamente el uso de esta aplicación equivale a una tranquilla conversación con el piloto que lleva el avión y explica qué hace en cada momento.

El éxito de la 'app' se ha extendido mucho más allá de las fronteras de Rusia: en enero, el equipo de Ivanka Trump, la hija mayor del presidente de EE.UU., recomendó a sus suscriptores de Twitter utilizar SkyGuru para combatir la aerofobia. 

Guervash es también el creador de otras dos aplicaciones lanzadas con el mismo fin:

  • Take me up, que proporciona la posibilidad de 'visitar' la cabina del piloto en el formato de vídeo de 360° y explica todos los fenómenos y situaciones aterradoras a bordo; 
  • #No_Fear, que, por un lado, proporciona la información sobre la naturaleza y las causas de fobias, y, por otro lado, permite una inmersión gradual en la situación 'aterradora' con la ayuda de la realidad virtual.

Estas son otras de las 'apps' destacables para luchar contra la aerofobia:

  • SOAR: Aplicación con videos de relajación y datos creada por Tom Bunn;
  • Turbcast: Utilizando los datos del aeropuerto de salida y llegada, pronostica las turbulencias a lo largo del vuelo.
  • Headspace: Aplicación en inglés para meditar.
  • Am I Going Down?: Al introducir los datos del vuelo se calculan las probabilidades de sufrir un accidente (por supuesto, siempre muy bajas).

Guervash señala que es posible superar el miedo a volar y para eso ofrece una serie de medidas para afrontar este problema que complica la vida.

  • Cambiar los pensamientos malos por unos realistas y seguir la lógica

El experto explica que "cualquier fobia es un temor infundado", un miedo que "no tiene ninguna conexión con la realidad y vive solo en la cabeza". Por lo tanto, lo más importante es aprender a percibir la realidad de manera objetiva y no tener miedo a las especulaciones. 

  • Obtener conocimientos objetivos sobre la aviación

Para atenuar el miedo a volar, sobre todo es importante recibir los conocimientos aeronáuticos adecuados. Guervash aconseja estudiar cómo vuela un avión y cómo se maneja; de qué manera se realizan las maniobras en el aire y qué estado físico puede provocar. Además, es conveniente informarse mejor sobre las medidas para protegerse en caso de que se produzca alguna emergencia. En la historia se han dado casos milagrosos en los que la reacción de los pasajeros fue vital.

  • No analizar el proceso de vuelo

El experto en aviación insiste en que no trate de "estar pendiente de los ruidos del motor", ni haga "un monitoreo del comportamiento" de los miembros de la tripulación, "ni saque conclusiones inquietantes cuando el avión no aterriza y da vueltas sobre el aeropuerto". Solo los pilotos profesionales que se graduaron en una academia de aviación civil lo pueden hacer correctamente. Asimismo, señala que el ruido del motor puede cambiar durante el vuelo y "es muy normal", así como la turbulencia "es un fenómeno normal y tan habitual como las olas en el mar".

  • Cambiar el foco de atención

Cuando ya esté en el avión en pleno vuelo y esté experimentando algo parecido a un ataque de fobia, ayudan las prácticas de respiración y técnicas de sonido. Así, por ejemplo, se aconseja 'cantar' los sonidos 'a' e 'i', lo que permite, según los expertos, controlar el estado psicofisiológico. 

  • A la fuerza: Volar a pesar del miedo

Siempre que haya una opción, volar en un avión o viajar en tren, es mejor vencer los miedos y optar por la primera opción, aconseja el experto. "Cuanto más se va en contra del miedo, más probable es combatirlo", opina Guervash.

  • No beber alcohol y no tomar sedantes

Algunos creen que el alcohol o algunas sustancias narcóticas ayudan a reducir los ataques de ansiedad durante el vuelo, pero es una creencia errónea porque no funcionan, según los psicólogos. Según la psicóloga Luisa Martín, el alcohol "es excitante", por lo que no ayuda a tranquilizar: simplemente "te da un cierto estado de euforia que al final te provoca más ansiedad".

El truco de Tom Bunn, según explicaba en su día a 'The Washington Post', consiste en encontrar maneras de bloquear la amígdala, 'el mensajero del miedo' en nuestro cerebro. La mejor manera, dice, es alentar a su cuerpo a producir la hormona oxitocina, que elimina pensamientos temerosos. Las mujeres la producen pensando en los niños; los hombres, en el sexo. El experto aclara que esto no significa que se deban hacer realidad tales pensamientos a bordo de un avión. Imaginar a su perro mirándole a los ojos "como si fuera la única persona en el mundo" también puede funcionar, según Bunn.

Para concluir, les ofrecemos algunas cifras y datos tranquilizadores del último informe anual de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) sobre seguridad de la aviación comercial en 2016. El documento, publicado el pasado 10 de marzo, destaca que:

  • La tasa global de accidentes (accidentes por millón de vuelos) fue de 1,61, lo que supone una mejora frente al 1,79 registrado en 2015.
  • En total, se registraron 10 accidentes mortales y 268 víctimas mortales, en comparación con los 13,4 del período 2011-2015 y el promedio anual de 371 víctimas mortales.
  • 3.800 millones de pasajeros volaron seguros en 40,4 millones de vuelos, según señaló Alexandre de Juniac, consejero delegado de la IATA.  
  • El número total de accidentes y víctimas mortales se redujo respecto a la media de los últimos cinco años, lo que confirma que la aviación es cada vez más segura.
  • Volar sigue siendo la forma más segura de cubrir largas distancias.  
En la elaboración de este artículo se han utilizado los archivos multimedia de Getty Images Reuters, RT, myskyguru.com, Pexels
Preparado por María Lekant, Ksenia Belova

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