Tras la contraofensiva llevada a cabo por tropas gubernamentales contra el Estado Islámico, se informó sobre el descubrimiento de una cárcel subterránea ubicada en el oeste de la ciudad iraquí de Mosul. La misma había sido administrada por el EI y presentaba un panorama desolador.
Los trabajadores del Gobierno iraquí se encontraron con cuerpos de personas que habrían sido prisioneros de la agrupación terrorista.
Según informa el medio IraqiNews, decenas de personas habrían sido retenidas en esta prisión por el EI.

