Se disputaron las elecciones primarias en Argentina, ¿qué pasará ahora?

La administración de Mauricio Macri obtuvo buenos resultados en los sufragios: si la intención de voto se mantiene en los comicios legislativos de octubre sumará varios representantes en el Congreso. Cristina Kirchner todavía puede ganar en la provincia de Buenos Aires.

Este domingo 13 de agosto se celebraron en Argentina las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), que no definen cargos pero sirven de indicio para el sufragio legislativo del 22 de octubre. El partido de Mauricio Macri, Cambiemos, tuvo un gran desempeño y en el oficialismo esperan aumentar de 87 a 105 escaños en la Cámara de Diputados, mientras que en el Senado pueden crecer de 15 a 24 bancas. A pesar de este logro, no obtendrían la mayoría absoluta en ninguna de las dos cámaras y deberán seguir negociando con otras fuerzas para sancionar leyes en el país. 

Las PASO nacieron en el 2009 con el fin de achicar la oferta electoral —las fuerzas políticas que no obtuvieron el 1,5% de los votos en sus distritos no podrán postularse en los comicios de octubre— y democratizar las internas en las agrupaciones para presentar sus candidatos. Sin embargo, son muy pocos los partidos que recurren al voto popular para definir sus postulaciones; la mayoría se decide puertas adentro, incluso en las asociaciones de izquierda. Unidad Porteña (el kirchnerismo en la Ciudad de Buenos Aires) fue uno de los pocos bloques que usó estas elecciones para definir su interna.  

El macrismo sigue creciendo

La jornada del domingo funcionó como la única encuesta certera sobre lo que podría suceder en la próxima votación. Los comicios de medio término son de vital importancia para el Ejecutivo: se trata de ser aprobado o reprobado por la población en la mitad de su mandato. No se eligen autoridades gubernamentales, pero sí representantes en el Parlamento argentino. Más allá de los índices de popularidad, lo fundamental es el poder que puede adquirir la Administración de Mauricio Macri en el Congreso para impulsar normas y tener más autoridad. 

La Cámara de Diputados cuenta con 257 bancas, de las cuales 87 son de Cambiemos, siendo la primera minoría, pero estando obligado a hacer alianzas o acuerdos con otros partidos para poder legislar. Cabe mencionar que los escaños se distribuyen de forma proporcional según la población de cada distrito, por ello los resultados en la provincia de Buenos Aires son tan importantes: tiene casi 17 millones de habitantes.

Para seleccionar diputados nacionales, Cambiemos hizo una gran elección: triunfó en provincias trascendentales como Córdoba y Mendoza, y arrasó en la Ciudad de Buenos Aires obteniendo —hasta ahora— casi el 50% de los votos, mientras que el kirchnerismo logró solo el 20% en la capital. Además, obtuvo buenos resultados en las provincias de Buenos Aires y Santa Fe. Aunque aún no se sabe si ganó en esos dos territorios —el conteo está muy parejo con el peronismo—, es un hecho que sumará legisladores en el Parlamento argentino.

Así se vivió en el centro de campaña 

"Hicimos una gran elección, esperamos tener 100 o 105 bancas de diputados", le dijo a RT el legislador nacional del PRO (anterior nombre de Cambiemos), Daniel Lipovetzky, en el centro de campaña partidario. También celebró: "La economía está mal y la gente aun así nos eligió, imaginate si estuviese mejor". Mientras aumentaba el clima de festejos por los resultados, con globos y papeles de colores, el cuarto en la lista de candidatos a diputados por la capital, Juan Manuel López, expresó que tiene "grandes chances de ocupar una banca". Todo era optimismo.

Mientras los políticos y militantes se abrazaban pronosticando el triunfo, el expresidente macrista Federico Pinedo —ocupó el cargo por 12 horas en 2015— opinó: "Tenemos las expectativas de reforzar la representación del Gobierno en el Congreso porque hoy es muy chiquita. Creo que lo vamos a conseguir". Además, añadió que "esta es una de las mejores elecciones" que hicieron. Sobre Mauricio Macri, consideró que "es un tipo que oye mucho, con humildad", y bromeó: "Lo veo más viejo, pero bien, con buen espíritu".

Por su parte, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, comentó sus sensaciones antes de tener los conteos oficiales: "Somos muy optimistas, con la voluntad de seguir cambiando la Argentina". Ante la pregunta de RT sobre la posibilidad de impulsar una reforma laboral en el país sudamericano después de las elecciones, el funcionario contestó: "Lo decimos con mucha claridad, Argentina debe entender que los acuerdos se logran en una mesa de consensos, con cualquier tema, también en materia laboral. Tenemos que trabajar en esos acuerdos". Triaca no negó que se planifica una reforma.  

Guillermo Montenegro, exembajador en Uruguay y actual candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, manifestó: "Estando tercero en mi lista, casi está fuera de discusión que voy a ocupar un escaño. Esperamos los resultados, sobre todo en la provincia que es lo que más tarda, pero sabemos que hicimos una buena elección". Y se sinceró: "Hay que esperar y sufrir". 

La sorpresa de Cristina Kirchner que arruinó la fiesta oficialista 

Para la cámara de senadores, cada provincia elige a tres representantes —dos del partido ganador y uno del competidor más cercano— y se modifica un tercio de ella cada dos años. Uno de los distritos que renovará sus bancas es Buenos Aires, donde Cristina Kirchner (Unidad Ciudadana) se enfrentará en octubre con Esteban Bullrich (Cambiemos) y otras fuerzas menos convocantes. En este distrito se trata de un sufragio con un valor simbólico enorme: la expresidenta medirá su popularidad contra el oficialismo de cara a próximas proyecciones políticas. En la previa, una vez más, casi todas las consultoras fallaron sus pronósticos al anunciar una contundente victoria de Cristina en las primarias. 

En el 'búnker' macrista —así le llaman en Argentina a los centros de campaña—, al menos hasta las 23:00 del domingo todos se creían victoriosos, incluso en el distrito más importante del país, donde actualmente también gobiernan. En aquel entonces, Bullrich superaba a Kirchner por el 2%, pero con el correr de las horas esa diferencia se fue achicando.

Hasta las 13:00 (hora local) y con el 95,68% de las mesas escrutadas, Cambiemos consiguió el 34,19% (3.046.110 votos) y Unidad Ciudadana el 34,11% (3.039.195 electores). La diferencia es ínfima, muchos expertos hablan de 'empate técnico', sin embargo todavía restan contabilizar votaciones de importantes municipios. El politólogo Leonardo García suma un dato clave sobre un territorio históricamente peronista: "Solo en La Matanza restan contar 160.000 votos, cuando la diferencia son 6.000". También añade que "hay chances de darlo vuelta con un mínimo del 1,5%". Desde la oposición incluso se consideraron ganadores, aunque las tapas de casi toda la prensa gráfica fueron para Cambiemos. 

Por lo pronto, para las elecciones decisivas de octubre, que definirán cómo se compondrá el Congreso argentino, resta ver si los votantes bonaerenses que optaron por otros partidos mantendrán la misma postura o migrarán hacia los principales candidatos para desempatar el resultado parcial, aunque con el correr de las horas podría cambiar hacia un triunfo de Unidad Ciudadana. Sin embargo, imponiéndose sobre el macrismo, o quedando segunda, de una u otra forma Cristina Kirchner tendrá su banca asegurada en el Senado. Para muchos seguidores de Mauricio Macri, esta gran elección se ve opacada por el inesperado ascenso del kirchnerismo, fuerza que deseaban desterrar. 

Leandro Lutzky