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"La felicidad es la capacidad de dar": la historia de una rusa que fundó una clínica en Guatemala

Publicado: 9 nov 2017 21:43 GMT

RT habló con la fundadora de una clínica que lucha a diario por la vida de las personas en una aldea remota de Guatemala.

"La felicidad es la capacidad de dar": la historia de una rusa que fundó una clínica en Guatemala
La fundadora de la clínica Health&Help, Viktoria Válikova, y niños del pueblo de Chuinajtajuyub
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La médica rusa Viktoria Válikova, especializada en enfermedades infecciosas y tropicales, dirige Health&Help, la clínica que fundó en el departamento guatemalteco de Totonicapán. En poco más de medio año, su clínica, situada en un área remota a 2.000 metros sobre el nivel del mar, se ha convertido en el principal centro de salud para más de 20 pueblos del municipio de Momostenango y las regiones aledañas.

Esta joven doctora, originaria de la ciudad de Ufá (en la república de Bashkortostán), pasó varios años en América Central, trabajó en la clínica Esperanza en la isla de Roatán (Honduras) y junto con otros médicos ayudó a luchar contra la epidemia de cólera que azotó Haití en 2015. Viktoria confiesa que, tras vivir esas experiencias, se dio cuenta de que "ya no podía volver a la vida normal de un médico ordinario en Rusia".

Era difícil no hacer nada para cambiar la situación

"Cuando todos los días ves a la gente muriendo de enfermedades prevenibles, durmiendo en la calle y pasando hambre, es muy difícil fingir que no ocurre nada y dormir en una cama bien cómoda", dijo a RT la doctora, de 28 años. Eso la llevó a fundar su propia clínica en un lugar muy alejados de su Ufá natal, convencida de que todo el mundo tiene el derecho a la salud.

"Era difícil no hacer nada para cambiar la situación. Sinceramente, intenté no pensar en lo que había visto y sentido. Traté de olvidar, pero fue imposible. Bueno, para cualquiera al que le quede algo de miocardio en el corazón es imposible", relató Viktoria.

"Trabajamos día y noche"

Junto con su amiga Karina Bashárova, Viktoria abrió su centro sanitario con donaciones recaudadas en una plataforma de 'crowdfunding'. Al principio tuvieron dificultades para encontrar un lugar apropiado para construirla, pero finalmente localizaron una aldea remota a unos 200 kilómetros de la capital de Guatemala. Durante los siete meses que duró la construcción de la clínica las circunstancias cambiaron cada día, así como el coste del proyecto, de manera que el dinero recaudado resultó no ser suficiente.

Ahora todo lo malo lo he olvidado como una pesadilla

"Nunca teníamos suficientes recursos, era necesario modificar constantemente el proyecto, no había suficientes voluntarios, la población local estaba ocupada en la cosecha", contó la joven médica.

"Ahora todo lo malo lo he olvidado como una pesadilla, pero les aseguro que no es fácil para una chica rusa gestionar un proyecto en un pueblo de montaña en Guatemala. Por supuesto me ayudó el hecho de que tenemos un gran equipo. Nunca habría podido hacerlo sola. Los voluntarios trabajaron día y noche para hacer realidad lo que tenemos ahora: una clínica hermosa, segura y que funciona sin problemas", dice Viktoria.

Ahora la clínica Health&Help funciona solo gracias a las donaciones privadas, que son bastante limitadas. De media reciben unos 500 dólares de donaciones al mes.

"Guatemala es mi casa"

Viktoria ha relatado a RT que ya ha pasado gran parte de su vida en Guatemala. "Esta es mi casa. Aquí encontré mi vocación, entendí qué es la verdadera amistad y el verdadero amor. Me encontré a mí misma", dice la doctora, que describe a los guatemaltecos como personas "muy amables, sensibles y sencillas". "La gente es lo que me ayuda a seguir. Sé que cada vida salvada, cada paciente que se recupera es el motivo por el que estoy aquí".

Sé que cada vida salvada es el motivo por el que estoy aquí

Los voluntarios de la clínica organizan clases de higiene personal y nociones básicas de medicina para niños, y enseñan a las mujeres jóvenes cómo usar métodos anticonceptivos. En la mayoría de las aldeas no hay servicios de saneamiento, por lo que muchos pacientes llegan a la clínica con diarrea y vómitos. Muchos aldeanos cocinan en sus casas a fuego abierto, y eso les puede causar bronquitis, asma, resfriados frecuentes y problemas de visión.

"Todos los pacientes reciben ayuda"

Los pacientes de la clínica Health&Help comparten su experiencia con sus paisanos, de manera que ahora llegan a la clínica camionetas enteras de personas necesitadas. Los problemas que tienen son muy diferentes: algunos están enfermos físicamente, otros mentalmente. Los doctores de la clínica intentan tratarlos a todos. Lo peor para ellos es cuando no es posible ayudar, por ejemplo, cuando los enfermos no pueden permitirse comprar los medicamentos necesarios.

Viktoria relató la historia de un paciente de 35 años con diabetes tipo 1 que fue llevado a la clínica en estado de coma cetoacidótico. Los médicos lo estabilizaron y le suministraron insulina básica, pero la insulina específica tenía que comprarla el propio enfermo en la ciudad. Dos semanas más tarde ese paciente fue llevado otra vez a la clínica, ya que resultó que no tenía dinero para el medicamento.

Lloró y nos besó las manos a todos

Por suerte, para entonces ya había llegado el médico voluntario Serguéi con "un refrigerador lleno de insulina". "Le dimos insulina y le dijimos que nos visitara cada mes para hacerse una revisión. Recientemente lo volví a ver; había ganado 10 kilos y volvía a ser capaz de trabajar. En doces años nadie había podido ayudarle, y nosotros pudimos. Lloró y nos besó las manos a todos", cuenta la fundadora de la clínica.

"La clínica Health&Help es el único centro en las inmediaciones de Momostenango al que las personas con diabetes dependientes de la insulina pueden recibir la asistencia adecuada. Nunca dejamos a nadie solo en su desgracia. Todos los pacientes reciben ayuda, no importa si pueden pagar el tratamiento o no".

"Nuestros voluntarios son personas especiales"

Durante los últimos seis meses, 14 voluntarios médicos y 15 voluntarios de otras especialidades han trabajado en la clínica. Son personas llegadas de Rusia, EE.UU., el Reino Unido, Letonia, Guatemala, Cuba y Canadá, entre otros países. Este equipo internacional ha ayudado ya a más de 2.500 pacientes.

"[Nuestros voluntarios] son personas especiales, personas a las que les importa lo que pasa en el mundo. Son personas que sienten la fuerza para cambiar algo", dice Viktoria, que se muestra "orgullosa de que la clínica sea un centro de diplomacia popular".

"Los voluntarios vienen para distintos períodos de tiempo, desde un par de semanas hasta varios años. Una vez que llegan, muchos vuelven una y otra vez. El equipo es internacional, hay rusos, ucranianos, canadienses, estadounidenses, belgas, letones, holandeses, mexicanos y guatemaltecos. Aquí uno representa a su país, habla sobre sus tradiciones, prepara platos nacionales. Karina y yo somos de Ufá, así que les mostramos a todos nuestra cultura bashkir", cuenta la doctora.

"Mi vida es la quintaescencia de la suerte"

"Soy una persona muy feliz. Creo que, si hablamos de suerte, mi vida es la quintaesencia de la suerte que puede tener una persona. Amo lo que hago, sé lo que quiero en la vida. Todos los días agradezco a mi familia por haberme dado tanto amor, y ahora tengo algo que compartir. Me di cuenta muy temprano de que la felicidad es la capacidad de dar", confiesa Viktoria.

Nuevos proyectos

Viktoria relató que ahora se enfrenta a varios retos importantes. Los terremotos hacen que sea necesario convertir la clínica en autosuficiente. A causa de los constantes apagones y a la falta de agua quieren instalar baterías solares y un depósito. También planean comprar una máquina de ultrasonidos para poder ofrecerles un mejor diagnóstico a las mujeres embarazadas que visitan la clínica.

"La clínica funciona perfectamente, inauguramos nuevos programas y mejoramos los que ya tenemos. En febrero de 2018, Health&Help dará inicio a un proyecto en Nicaragua: una clínica de primeros auxilios y un laboratorio de diagnóstico para la malaria. Nuestra misión es ayudar en lugares donde no hay atención médica disponible, creemos en lo que estamos haciendo y no nos detendremos".

Tatiana Bátyreva

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