Israel anuncia su salida de la UNESCO por los "ataques sistemáticos" en su contra

Tel Aviv condena "ataques sistemáticos" en su contra y sigue los pasos de Washington, que en octubre decidió retirarse del brazo cultural de la ONU reprochándole una postura antiisraelí.

Israel ha anunciado su salida de la UNESCO, condenando "ataques sistemáticos" de esa organización contra el Estado judío. La decisión se produce después de que 128 miembros de la ONU votaran a favor de rechazar el reconocimiento estadounidense de Jerusalén como capital israelí.

La UNESCO intenta desconectar la historia judía de la tierra de Israel

El enviado israelí en la UNESCO, Carmel Shama-Hacohen, presentará la carta oficial de retiro antes de fin de año por orden del primer ministro Benjamín Netanyahu, según informa Haaretz. Tel Aviv abandonará efectivamente la organización para fines de 2018, en conjunto con Washington.

EE.UU. dio el mismo paso después de una larga disputa en la UNESCO sobre la entrada de Palestina como Estado miembro. El Gobierno estadounidense anunció en octubre su retiro del brazo cultural de la ONU reprochándole un sesgo antiisraelí.

Posteriormente, en una movida que acarreó una ola de críticas en la comunidad internacional, el presidente Donald Trump decidió reconocer a Jerusalén como capital de Israel y trasladar la Embajada de EE.UU. a esa ciudad.

Desconectar la historia judía

La salida se basa en los "intentos de la agencia dirigida por la ONU de desconectar la historia judía de la tierra de Israel", indicó el portavoz de la Cancillería israelí, Emmanuel Nahshon, citado por AP. Por su parte, Shama-Hacohen aseveró que la organización "liderada por los Estados árabes" incurre en un "terror diplomático que a veces raya en el antisemitismo".

En el 2016, la UNESCO adoptó una resolución en la que negó todo vínculo entre Jerusalén y el judaísmo, limitándose a considerarlo un lugar único del islam. La decisión, altamente criticada por Israel, subraya que la Explanada de las Mezquitas (conocida como 'Monte del Templo' por los judíos) es sagrada solo para los musulmanes.

"Decir que Israel no tiene ningún vínculo con el Monte del Templo o con el Muro de las Lamentaciones es como decir que China no está ligada a la Gran Muralla o que Egipto no tiene conexión con las Pirámides", criticó entonces Netanyahu.