En un país que le rinde culto a sus muertos y las calacas o esqueletos son parte de la cotidianidad, los personajes de Tim Burton no son una excentricidad: se sienten a gusto, como en casa.
En el Museo Franz Mayer, ubicado en el centro de Ciudad de México, se exhibe "El Mundo de Tim Burton", una muestra con más de 400 objetos pintados, modelados o labrados por el director de cine, quien no sólo es admirador de Georges Méliès –el gran creador de efectos especiales en los albores del cine–, sino fan confeso de las películas mexicanas y su lucha libre.
"Podía pasar tres noches viendo 'Santo contra las mujeres vampiro'. Son películas muy importantes para mí, porque son referentes de un estilo e imágenes únicas que tuvieron una naturaleza importante en mi profesión", aseguró el director a principios de este mes, un día antes de la inauguración de la muestra que permanecerá abierta hasta el mes de abril de 2018, recoge El Sol de México.
Sin 'selfie' con Jack
El tíquet, que cuesta unos 20 dólares, debe reservarse antes por internet y ningún ruego en las taquillas le permitirá a los fans ingresar al recinto a cualquier hora, porque en el boleto se establece un estricto horario de visita. Hay que estar 60 minutos antes en la fila.
La locación que alberga la muestra también es peculiar: un edificio que en el siglo XVI funcionaba como hospital para desamparados, luego devino en sede de noviciado y en el siglo XIX fue destinado a la atención médica de prostitutas. Dos iglesias visiblemente torcidas son la antesala, aunque es poco factible confundir la entrada de la exposición porque una boca gigante y dentada es la que da bienvenida al mundo de Burton.
Las reglas que dictan allí los edecanes son severas para los fans de las redes sociales: no se permite la entrada de bolsos grandes, de teléfonos celulares, de cámaras fotográficas y mucho menos de video. Las 'selfies' con las marionetas de "El extraño mundo de Jack", "El cadáver de la novia" o "Frankenweenie" son un imposible.
"Es bastante caro para que haya tantas restricciones. Además, estas son películas que ya se hicieron. Nadie le va a robar la idea", se queja uno de los visitantes. El costo del boleto no es despreciable, si se tiene en cuenta que el precio de las entradas a los museos de la ciudad oscila entre 30 y 80 pesos (de 1,5 a 4 dólares, aproximadamente).
Las guías de sala están atentas para censurar a cualquiera que saque un teléfono, intente tocar las piezas o tenga la osadía de tratar de grabar en video el espacio que, con sus paredes lóbregas y aires góticos, emula el inquietante ambiente de las películas de Burton.
Burton luchador
La muestra está dividida en seis espacios: alrededor del mundo, lo carnavalesco, trabajos figurativos, personajes de película, festividades, influencias, los rechazos incomprendidos y polaroids.
Además de las maquetas originales utilizadas para las películas hechas en 'stop motion', se exhiben los bocetos hechos a mano alzada por Burton en servilletas de hoteles parisinos, los dibujos de personajes de sus filmes antes de ser encarnados por actores, y un inventario de trazos que jamás salieron de la página a la pantalla.
En el museo hay una cartografía de objetos que hablan del Burton estudiante, del Burton divorciado de Disney, del Burton fascinado por la máquina, por la muerte, por lo oscuro, por lo onírico. Pero una ilustración está entre las favoritas de los visitantes: un luchador mexicano.
Para los fans, la imagen del luchador enmascarado es una suerte de reverencia del director de cine a México, más allá de sus calaveras y personajes fantásticos, que podrían dialogar de tú a tú con las tradicionales calacas de Día de Muertos y los alebrijes de Pedro Linares López. Todos se sienten en casa.
'Stain boy' mexicano
Como si de una conversación artística se tratara, la muestra de Burton también fue a la calle. En el Paseo de la Reforma, una de las zonas más emblemáticas de Ciudad de México, varios 'Stain boy' posan con atuendos que distan de la monocromática imaginación de su creador.
Se trata de una exposición de 20 esculturas con personajes de Burton, intervenidas por artesanos mexicanos, y cuya curaduría fue minuciosamente supervisada por el director de "El joven manos de tijera".
La galería itinerante fue inaugurada esta semana y será disfrutada por los peatones hasta mediados del mes de enero. "Tim desde un principio manifestó su gusto por la cultura mexicana. Le encantan la lucha libre, el arte huichol, las artesanías", declaró Erick Hoffman Sandoval, uno de los artistas que participan en la exhibición, refiere Milenio.
En medio del tránsito endemoniado, el 'smog' y la euforia del consumo navideño de la ciudad, los inmensos ojos de 'Stain boy' demuestran que la influencia de México no deja a nadie impune.
Nazareth Baldás

