Ir al médico o ser deportados: El dilema de los migrantes en EE.UU.

La Patrulla Fronteriza representa uno de los mayores temores para los migrantes indocumentados en EE.UU., hasta el punto de que arriesgan su salud para evitar ser devueltos a sus países de origen.

El endurecimiento de la política migratoria del Gobierno de Donald Trump afecta a la salud de los indocumentados en EE.UU..

De hecho, según La Jornada, el temor de los migrantes sin papeles a la patrulla fronteriza es tal que son capaces de no tratarse una afección en un centro hospitalario para no correr el riesgo de ser deportados a sus países de origen.

"La gente se esconde en los lugares más recónditos y evita ir a cualquier institución. Las víctimas de la violencia doméstica rehúyen acudir a la Policía o a los tribunales. Personas que tienen serios problemas de salud no van a hospitales o a consultas médicas. Esto tiene un efecto increíblemente dañino en las comunidades", alerta el legislador demócrata Joaquín Castro citado por esa misma fuente.

El diario refiere que muchos miembros de comunidades fronterizas indocumentadas se inhiben a la hora de buscar tratamiento médico para evitar pasar por un puesto de control. El miedo ha ido en ascenso, debido a que los agentes estadounidenses han empezado a seguir a los migrantes sin papeles hasta los hospitales.

Según datos del Centro de Inmigración y Aduanas citados por el rotativo, durante el primer año del mandato de Trump se ha registrado un incremento del 40% en el arresto de inmigrantes dentro del país, en comparación con los practicados durante la Administración de Barack Obama. Sin embargo, el número global de repatriaciones es más bajo que el que registrado durante el más reciente mandato demócrata, recoge Televisa.

Expertos consultados por ese medio señalan que en EE.UU. se vive ahora una "cacería" de sin papeles, lo que ha obligado a muchos inmigrantes a poner en riesgo su salud para evitar el uso de los servicios públicos. Esta situación ha encendido las alarmas de los activistas que claman por un cambio de políticas en la actuación de la patrulla fronteriza.

Sergio Puente, habitante de Laredo, tuvo que llevar a su madre a San Antonio, Texas, para tratarle un cáncer cerebral. Sin embargo, cuando la ambulancia que la transportaba pasó por el puesto de control, miembros de la patrulla fronteriza siguieron el auto hasta el hospital. Cuando los doctores la atendieron a la mujer y fue cambiada de sitio en el centro de atención médica, los patrulleros negaron darle información sobre ella a su hijo.

Por esta razón, Puente teme que la patrulla los persiga de nuevo, de que vuelva a pasar por el trance de no saber de su madre o que las autoridades decidan deportar a su progenitora a México. Este tipo de casos abundan y, dado el endurecimiento de la política migratoria, la previsión es que se incrementen.