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El 'santo' venezolano que camina por las calles de Caracas

Publicado: 6 mar 2018 04:43 GMT | Última actualización: 6 mar 2018 10:54 GMT

José Gregorio Hernández fue un médico venezolano que falleció en 1919. La gente lo considera un 'santo' aunque no está canonizado por El Vaticano.

El 'santo' venezolano que camina por las calles de Caracas
El actor Miguel Flores, trajeado como el doctor José Gregorio Hernández, visita enfermos en un hospital. Caracas, 2017.
Cortesía Héctor Puche
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Margarita fue ingresada de emergencia al hospital Dr. José Ignacio Baldó del Algodonal, en Caracas, con un embarazo 'a término'. Su mamá, Felicia, tragó arena cuando el médico le comunicó a ambas mujeres que el bebé había fallecido y que ella tenía apenas unas horas de vida.

La madre apretó los dientes y con las manos la estampita del doctor José Gregorio Hernández, el santo venezolano fallecido el 29 de junio de 1919. Con la fatal noticia, a Felicia solo se le ocurrió lanzar un grito de auxilio al cielo y la respuesta llegó antes de lo que esperaba.

Un fuerte ruido de voces, gritos y llantos llamaron su atención. Salió de la habitación creyendo que se trataba de la llegada de otra urgencia al hospital cuando se topó con él, rodeado de varias personas que le hablaban al mismo tiempo.

Era el mismísimo doctor José Gregorio Hernández y ella no era la única que podía verlo y tocarlo. Se abalanzó sobre él, lo tomó del brazo y lo llevó a la habitación de Margarita pasando en medio del tumulto que lo rodeaba.

-¿Qué tienes?, preguntó el médico.

-¡Estoy a punto de morir!, respondió Margarita con los ojos inundados.

José Gregorio se acercó y la abrazó compasivamente. Ella le dijo al oído que quería confesarse antes de partir. Él no dijo nada y la escuchó. Cuando Margarita concluyó, besó su frente, le dio la bendición y se fue. Antes, le dijo: "No pierdas la fe".

El actor Miguel Flores habla con un paciente a las puertas de un hospital. Caracas, 2017. / Cortesía Héctor Puche

Miguel Flores, el actor que interpretaba al santo venezolano, salió de la habitación profundamente conmovido, pero seguía inmerso en su personaje. En el pasillo debió abrazar a otros pacientes y familiares que le reclamaban atención.

Horas más tarde, mientras estaba en su casa sentado en un sillón, recibió una llamada con la noticia de que Margarita estaba fuera de peligro, gracias a la donación de un medicamento que le salvó la vida.

Santo callejero

Desde hace año y medio, Miguel Flores, un actor con 35 años de experiencia profesional, interpreta al médico venezolano José Gregorio Hernández, aplicando una forma de teatro social conocida como teatro invisible.

Esta modalidad es representada en un contexto real (calles, parques, centros comerciales) y fuera de los escenarios, por lo que el público no identifica a los actores como tales.

De esa forma, Flores se viste con el atuendo de la imagen más conocida del médico: traje y corbata negra, camisa blanca, sombrero y maletín. Así camina las calles del centro de Caracas, visita hospitales y hasta iglesias, como parte de un proyecto artístico que combina teatro, fotografía y video que se denomina 'José Gregorio para todos'.

Las peticiones

"La gente se acerca y le cuenta a José Gregorio, no a mí, las cosas que le han pasado, las enfermedades superadas. Me piden una bendición, alivio para familiares, un milagro", relata el actor.

Otros, prosigue Miguel Flores, "miran de lejos y se ríen tímidamente". Pero las reacciones favorables hacen que el actor se sienta "amado y querido", porque la gente "cuenta cosas que jamás le diría a otros".

El actor que interpreta al llamado 'santo venezolano' posa junto a imágenes de José Gregorio Hernández. Caracas, 2017. / Cortesía Héctor Puche

No obstante, Flores no olvida que interpreta a un personaje y que se trata de un trabajo de actuación. Durante ocho meses investigó la vida de José Gregorio, como se lo llama coloquialmente en Venezuela.

"Lo estudié desde el punto de vista de la medicina (fue un científico), la religión (la gente le pide milagros), la visión que de él tiene la iglesia (el proceso de canonización), el espiritismo o la numerología", en otras palabras, "desde las diferentes visiones que la gente tiene de él", explicó.

Esperando por Roma

José Gregorio Hernández, el médico considerado un pionero latinoamericano en los estudios de histología, falleció arrollado por uno de los primeros coches a motor que se conducían por Caracas.

Por su atención a los pacientes que no podían pagar un servicio médico, se ganó la simpatía y el calificativo del 'médico de los pobres'. Desde su fallecimiento, los venezolanos lo invocan para pedir una sanación milagrosa a sus enfermedades.

Pero para subir a los altares del Vaticano, José Gregorio debe cumplir con normas establecidas por la Congregación para las Causas de los Santos. Hasta ahora, tiene un rango menor, pues el 16 de enero de 1986 el papa Juan Pablo II lo declaró como "venerable", un segundo peldaño en el camino para convertirse en santo de la iglesia católica.

El médico materializado

'José Gregorio para todos' salió de una sala de teatro, "paseó por las calles y terminó en una sala del museo de Arte Contemporáneo de Caracas", donde se muestran las fotos y los videos, dijo Héctor Puche, documentalista y realizador del proyecto .

"José Gregorio Hernández es un santo que no tiene iglesia, lo mismo que María Lionza. Es una deidad llena de identidad venezolana", apunta el también académico. Además, señala que la iglesia católica venezolana busca que la imagen y la vida del médico "tribute a su culto", pero agrega: "Sobrepasó los límites del catolicismo y se pasea por el espiritismo y hasta la cultura pop".

El actor Miguel Flores durante una conferencia en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. 9 de enero de 2018. / Ernesto J. Navarro

Sin embargo, no todos ven con buenos ojos que un actor trajeado como José Gregorio se pasee por las calles de Caracas. El documentalista es consciente de que su propuesta "transgrede terrenos de percepciones o preconceptos religiosos, pero no es una burla". Él mismo se sintió motivado con la sola posibilidad de "verlo personificado y por las posibles reacciones de la gente al ver materializarse un acto de fe".

La fe, un punto de partida

Puche detalló que, mientras realizaron las intervenciones en la calle, observó que las reacciones de las personas fueron proporcionales a la fe de cada una. "Hubo gente que se desmayó al ver al actor. Aquel que más lo necesita, más se compenetra", cuenta el documentalista.

El trabajo fotográfico se concentró en "transformar la iconografía de José Gregorio" que, en opinión de Puche, "es muy tradicional, enquistada en lo religioso". Cuando se asume únicamente desde esa perspectiva "se desconoce la transversalidad de la imagen del 'santo' en lo popular. José Gregorio no tiene geografía social, pertenece a nuestra cosmovisión como país".

Felicia, la mamá de Margarita, está segura de que el medicamento que no estaba disponible en el hospital llegó de forma milagrosa, y eso gracias a la intervención de José Gregorio. Poco le importa si esa mañana vio a un actor personificando al médico. "Él hizo el milagro", dice con total seguridad.

Ernesto J. Navarro

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