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Cómo un humilde gurú de yoga que renunció a la vida material pasó a tener un negocio multimillonario

Publicado: 23 mar 2018 00:36 GMT

El maestro de yoga Baba Ramdev eligió la vía del ascetismo, pero hoy en día aparece en el 'escaparate' de la televisión y se encuentra al frente de una corporación multimillonaria.

Cómo un humilde gurú de yoga que renunció a la vida material pasó a tener un negocio multimillonario
El gurú de yoga indio Baba Ramdev en una rueda de prensa en Nueva Delhi, el 4 de mayo de 2017.
Adnan Abidi / Reuters
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Hace 23 años el instructor de yoga Baba Ramdev se comprometió al pie del Himalaya a pasar el resto de su vida como un 'sanyasi', un asceta hindú, practicando yoga y renunciando a toda posesión y vida material. ¿Qué ha pasado para que este hombre pobre y humilde acabe vendiendo dentífricos, productos de limpieza y fideos instantáneos? El periodista estadouniodense Ben Crair ha narrado para Bloomberg Businessweek la historia del vertiginoso cambio operado en la vida de Ramdev.

En los años 90 Ramdev conoció a Acharya Balkrishna, persona que iba a desempeñar un papel clave en su posterior bienestar. Ambos eran alumnos de una tradicional escuela religiosa en el norte de la India. Posteriormente volvieron a verse en Haridwar, una antigua ciudad india considerada santa.

Balkrishna había entablado un acercamiento con el maestro de yoga Karamveer Maharaj que aceptó a Ramdev como discípulo a condición de que este guardara el celibato y nunca aceptara dinero si daba clases de yoga. Los tres viajaron al Himalaya para meditar en cuevas y en 1995 se hicieron cargo de un áshram o lugar de retiro espiritual hinduista en Haridwar. Fue entonces cuando Ramdev renunció completamente al mundo material.

Gurú de yoga

Balkrishna estableció una farmacia ayurvédica y Ramdev y Karamveer continuaron enseñando yoga. Organizaban clases gratis para atraer a la gente de clase media y baja, ya que el yoga se estaba haciendo popular en Occidente, pero en la India solo se lo podían permitir solo las clases acomodadas.

Acharya Balkrishna y Baba Ramdev en Ahmedabad, el 20 de junio de 2017. / Amit Dave / Reuters

Ramdev ganaba popularidad por sus movimientos de vientre y su habilidad para mantenerse parado de cabeza. Asimismo, implificó las posturas de yoga para que sus discípulos pudieran repetirlas de manera segura y en su instrucción prescindió de la necesidad de leer los sutras o de meditar. También afirmaba que con ciertas posturas se podía curar algunas enfermedades e incluso llegó a asegurar a sus seguidores de que practicando yoga uno podía deshacerse del VIH, del cáncer e incluso de la homosexualidad.

De estrella de la televisión a la política

En 2002 Baba Ramdev se convirtió en presentador de un programa sobre yoga de la televisión local y consiguió atraer a un gran número de televidentes. Entre 2001 y 2017 el número de hogares que ya podían permitirse un televisor se duplicó millones de indios de clase baja y media que no tenían tiempo ni dinero para acudir a clases de yoga empezaron a seguir el programa de Ramdev.

En 2005 Ramdev abandonó el áshram en Haridwar y, aunque se había comprometido a no cobrar por sus clases de yoga, se cuenta que empezó a aceptar el dinero de quienes deseaban sentarse más cerca de él durante las clases. Durante un viaje que hizo a Reino Unido en 2006, exigió 20.000 dólares por una visita a casa de un cliente, según comentó la gente que lo acompañaba.

Ramdev llegó a asociarse con el renacimiento del yoga en el país y se convirtió en una de las caras más reconocidas de esta práctica en la India. Muchos llegaron a comparar a este gurú con Mahatma Gandhi, cuando insistió en la necesidad de desarrollar la economía para acabar con el colonialismo económico. Sus declaraciones avivaron el patriotismo en el país.

Un campamento de yoga de Ramdev en Ahmedabad, el 18 de junio de 2017. / Amit Dave / Reuters

En sus discursos públicos y en su tribuna televisiva Ramdev arremetía contra los productos extranjeros, que tachaba de "veneno" y que hacía responsables de la cantidad de "cuerpos no saludables" en el país. Asimismo, acusaba a las empresas extranjeras y a los ricos de robar las riquezas de la India y exigía la pena capital para los acusados de corrupción.

En este sentido, abogó por restaurar la fuerza de la nación a través de las ciencias tradicionales practicadas por ermitaños. En 2014 afirmó que su objetivo principal pasaba por devolver el prestigio a la India y a la identidad nacional a nivel mundial, encomendándose al yoga y a la ayurveda para lograrlo.

Ese mismo año contribuyó a la campaña electoral de los políticos conservadores del partido gobernante Bharatiya Janata Party (Partido Popular Indio) que ganó las elecciones generales y cuyo líder, Narendra Modi, se convirtió en primer ministro del país.

Un asceta en el mundo de negocios

La farmacia ayurvédica abierta por Balkrishna prosperaba a medida que Ramdev se hacía más famoso. Sin embargo, en la primavera de 2005 alrededor de 400 empleados de la farmacia organizaron una huelga para demandar que les pagaran el salario mínimo. Paralelamente, se denunció que los medicamentos del áshram contenían ingredientes no mencionados, como cráneos triturados de los humanos.

Aunque posteriores pruebas de laboratorio confirmaron la presencia del ADN de humanos en los fármacos, Ramdev culpó a los "poderosos" de intervenir las muestras y habló de una "conspiración" en su contra y en contra de los avances de la ayurveda y del propio yoga. Los políticos salieron en su defensa y las nuevas pruebas de laboratorio resultaron óptimas.

Inspirado por su victoria, el gurú decidió que debían ampliar su negocio y se lanzó a fabricar productos de uso cotidiano en el hogar que ayudarían a "conectar con el alma" y "avanzar hacia la divinidad". Así, en 2006 Ramdev registró la corporación Patanjali Ayurved Ltd., que se convirtió en un gigante y en una marca conocida en toda la India.

Una tienda de Patanjali en Nueva Delhi. / Adnan Abidi / Reuters

El CEO de Patanjali es Balkrishna, que posee un 98,6% de la compañía y es uno de las 20 personas más ricas de la India, según Forbes. Sin embargo, dada la lealtad al gurú hindú que profesa la mayoría de los empleados, quien controla el funcionamiento de la corporación multimillonaria es Ramdev, que ocupa el cargo del "embajador de la marca" y se refiere a Patanjali como a una "organización espiritual". Entre otras cosas, prohíbe comer carne o tomar alcohol a los trabajadores, que acatan los consejos.

Desde 2012 los ingresos de Patanjali crecieron de los 69 millones de dólares a los 1.600 millones de dólares, siendo a día de hoy la empresa de mayor crecimiento en el mercado de bienes de consumo de la India. Patanjali fabrica artículos ayurvédicos como jabón, champú, dentífricos, cremas, líquidos limpiadores para el suelo a base de orina de vaca, e incluso la miel y fideos instantáneos.

"Nadie pensaba que fuera una mierda. Pensaban que era un producto de Dios"

Entre 2011 y 2014 los beneficios de la empresa alcanzaron 188 millones de dólares y el número de artículos fabricados pasó de 50 a 500. Sin embargo, la calidad de algunos productos fue cuestionada. En fideos instantáneos hallaron tres veces más cantidad de ceniza por encima del límite establecido, aunque el propio Ramdev aseguró que sus fideos eran saludables. En otros productos también se detectó presencia de microbios. En cualquier caso, los consumidores siguieron siendo fieles a la marca.

Una tienda de Patanjali en Nueva Delhi. / Adnan Abidi

"Fabrique lo que fabrique, nadie pensaba que fuera una mierda. Pensaban que era un producto otorgado por Dios", comentó Patra, que se dedicaba a la revisión de la calidad de los alimentos en Patanjali hasta que abandonó la compañía en 2014.

En conversación con el periodista estadounidense, Ramdev asegura que los informes sobre la mala calidad de los productos de Patanjali, así como sobre comentarios negativos sobre las condiciones laborales, eran fruto de los conspiradores del Occidente.

"Los maestros de yoga en la cultura india siempre han guiado a la sociedad en la dirección correcta, dedicando su vida al bienestar de la sociedad", comenta Ramdev a Ben Crair. "Es por eso que, además de ser maestro de yoga, también me encargo de una compañía, porque es mi deber sagrado ante este país", esgrime.

Una tienda de Patanjali en Nueva Delhi. / Adnan Abidi / Reuters

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