Hospital exige el pago de la factura a una mujer para poder ver a sus hijas recién nacidas

La mujer logró abandonar días después el centro con sus bebés tras abonar unos 3.500 dólares.

Un hospital de la ciudad china de Guangzhou exigió a la madre de dos recién nacidas pagar la factura de los gastos médicos para poder ver a sus bebés, informa el diario The New York Times.

Según Juliana Brandy Logbo, una ciudadana liberiana de 28 años, poco después del parto los enfermeros se llevaron a sus hijas sin permitir que las viera. Al día siguiente, empleados del hospital le dijeron que primero debía pagar unos 630 dólares por los servicios prestados si quería verlas. Con la ayuda de una amiga, Logbo logró reunir el dinero en tres días, pero entonces el personal del hospital ya le pidió unos 800 dólares.

"Quiero que le den el alta a mis hijas porque debo amamantarlas", dijo la mujer desesperada, exclamando: "¡Di a luz a mis bebés y ni siquiera puedo verlas!".

Logbo logró salir del hospital con sus hijas el 13 de mayo, alrededor de una semana después del parto y tras pagar unos 3.500 dólares en total, suma que reunió a través de donaciones.

Por su parte, una empleada de ese hospital aseveró que en realidad los médicos no exigieron, sino "recordaron" a la mujer del pago, mientras que las niñas estaban en el departamento de neonatos, por ser prematuros. Al mismo tiempo, la madre de las niñas y su amiga negaron dicha aclaración, acusando al personal de estar "mintiendo".

Lagunas en el sistema de asistencia médica que pueden costar la vida

En China siguen ocurriendo casos como el de Logbo, aunque las autoridades del país trabajan para que la asistencia médica sea más accesible para todos los ciudadanos, señala el rotativo. Según afirman los periodistas del NYT, debido al sistema de pagos, personas que no tiene bastante dinero a veces rechazan la atención médica, incluso en casos de vida o muerte.

Felicity Miller, una trabajadora de una fábrica china que emigró temporalmente desde del Reino Unido a ese país, contó que en el año 2011 los médicos se negaron a aplicarle una inyección a su hija prematura para impedir un colapso pulmonar, amparando su decisión en que había una factura pendiente de pago de unos 1.600 dólares. Además, amenazaron con interrumpir el tratamiento que le costaría la vida a la pequeña si la compañía de seguros no hacía efectivo un depósito de unos 7.900 dólares. La mujer afirmó que tras el incidente decidió abandonar China.

"Amo mucho a China", admitió, añadiendo que no es un "lugar apropiado" cuando "las cosas van mal".