Una inspección sanitaria ha prohibido el consumo de agua de grifo en la ciudad búlgara de Jarmanlí y varios pequeños municipios del sur del país al detectar una concentración excesiva de uranio en las muestras. Las autoridades se encargarán del suministro de agua potable a la población en camiones cisterna y embotellada, informa TASS.
Las causas de lo sucedido no han sido aún determinadas, pero la región era productora de uranio hasta 1992 y siguen existiendo varias minas inactivas.
