Las armas estadounidenses y, de manera concreta, los aviones, son más caras, cuentan con tecnologías más avanzadas y son más difíciles de mantener que las rusas. De allí que pueden emplearse de manera eficaz solo en los países que saben cómo hacerlo, por ejemplo, Israel, advierte el analista de la revista estadounidense The National Interest Michael Pech.
"Los estadounidenses se horrorizan cuando sus soldados no reciben el equipo más avanzado. Rusia está dispuesta a sacrificar la sofisticación en aras de la simplicidad", escribe Pech al comentar una reciente entrevista del experto militar ruso Dmitri Drozdenko con la agencia Sputnik.
"El F-35 es un sistema muy complejo y, como tal, tiene muchos fallos y problemas, y es muy difícil suprimirlos. Al igual que otros problemas, todo esto se debe a que es un avión con una tecnologías demasiado elevada ", explicó Drozdenko. El especialista ruso mencionó, entre otras cosas, las dificultades que ha tenido el F-35 con su recubrimiento antirradar y el sistema de soporte de vida para sus pilotos.
"Los estadounidenses toleran este avión porque es un negocio muy grande y costoso, con contratos de billones de dólares. Mientras siguen fabricando los F-35, los estadounidenses modernizan sus F-18 y F-15 de generación 4++ tratando de ponerlos a la altura del Su-35 ruso", señaló Drozdenko.
Lo importante aquí no es la discusión sobre quién tiene mejores armas ni los puntos fuertes y debilidades del F-35, comenta el analista estadounidense. Para este, como para Drozdenko, los avances tecnológicos, como el sigilo, son transitorios.
"Son las concepciones rivales en cuanto a la tecnología militar y, por extensión, sobre cómo librar la guerra. Son conceptos arraigados en la historia y las circunstancias. Las guerras de EE.UU. durante el último siglo se han librado en el extranjero, donde pudo aprovechar sus recursos industriales y tecnológicos para enviar fuerzas expedicionarias suministradas abundantemente con equipos avanzados", explicó el experto estadounidense.
"Para Rusia, el último siglo estuvo marcado por dos invasiones enormes de los alemanes, así como enormes batallas terrestres contra los japoneses, los polacos e incluso otros rusos, como durante la Guerra Civil rusa. Los conflictos que se libran en campos de batalla subdesarrollados, accidentados o congelados son duros para los equipos", explicó Pech al recordar que Rusia también es capaz de desarrollar armas muy avanzadas, como los misiles hipersónicos.
Pech admite que el analista ruso tiene razón en que la guerra y la tecnología no son lo mismo. "Imagine un BMW y un Niva ruso en una carretera con baches en algún lugar en las profundidades de Rusia", sugiere Drozdenko. "¿Cuál de los dos fallará? La tecnología es la tecnología, pero la guerra es la guerra", zanja el experto ruso.


