Por el hecho de que no tenían sus cervezas predilectas, un hombre destrozó una tienda y profirió insultos contra los clientes, en una zona en la que se encontraban varios niños en la localidad británica de Ilfracombe.
No conforme aún tras el primer incidente, el sujeto regresó al lugar y con un martillo rompió los vidrios de la parte exterior. Los hechos fueron grabados por las cámaras de circuito cerrado de televisión. La Policía ya inició una investigación al respecto, informó el portal Devon Live.
