El equipo estadounidense de armeros entusiastas TAOFledermaus ha publicado en las redes sociales las pruebas de cartuchos 'reactivos' que desarrollaron y los sometieron a pruebas.
Externamente, las 'balas-cohetes' impresas en una impresora 3D se parecen a corchos de vino espumante, pero tienen un hueco por dentro, para meter una carga propulsora a chorro. De allí que son del doble del tamaño de las balas normales.
Sin embargo, el fuego de prueba llevado a cabo a una distancia de cinco y diez metros, mostró la baja eficiencia de tal munición y las balas se desviaron del blanco, a juzgar por el video, en unos 10 centímetros.
La capacidad de perforación también dejó mucho que desear. A distancias cortas, la bala destruyó fácilmente una lata de plástico con agua y una tabla, pero al aumentar la distancia, la capacidad de penetración disminuyó drásticamente.
Sin embargo, los armeros estusiastas han manifestado estar satisfechos con los resultados.
Otro intento poco exitoso
A inicios de los años sesenta la pequeña empresa MB Associates desarrolló Gyrojet, una familia de armas que disparaba con balas semejantes y fue concebida para revolucionar el mundo de las armas cortas.
En la vida real, la pistola Gyrojet resultó ser muy poco fiable e inexacta. Asimismo, estas armas eran bastante ineficaces a distancias cortas, ya que la carga de sus balas obtenían su plena potencia solo a distancias de unos 40 a 60 metros, aunque a cierta distancia su potencia superaba con creces a la de pistolas convencionales.

