La ceremonia de entrega de premios del Open de Estados Unidos quedó empañada por los abucheos del público, descontento con la actuación del juez en relación a la estadounidense Serena Williams, que perdió la final ante la japonesa Naomi Osaka.
Lo que debería haber sido un momento de alegría, se convirtió en un trance incómodo para la joven tenista nipona, que recibió el trofeo cabizbaja y con lágrimas entre abucheos del público.
Serena trató de salvar la situación llamando a la calma al público: "Ella [Naomi Osaka] jugó bien. Hagamos de este el mejor momento que podamos, no abucheemos más".
'Idolo de infancia' de la tenista japonesa, Williams perdió los estribos en la final tras recibir una advertencia del juez por haber recibido mensajes prohibidos de su entrenador, informa Eurosport. Williams llamó al juez "ladrón" y "mentiroso" y lo acusó de perjudicarla por ser mujer: "Esto no es justo. Esto me lo hacen porque soy mujer". Las constantes protestas de Williams al árbitro le costaron una primera penalización de un punto y, después, de un juego.

