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'No somos ningunos pochos': los mexicanos que el TLCAN 2.0 no contempló

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Nacido a mediados de la década de 1960, junto con los protestantes de la Guerra de Vietnam y el movimiento Black Power a favor de los derechos civiles, este es el movimiento chicano en Estados Unidos.
'No somos ningunos pochos': los mexicanos que el TLCAN 2.0 no contempló

Ser extranjero en el lugar en el que vives. Ser extranjero en el lugar que naciste. Ser de ninguna parte. Esa es la naturaleza del ser chicano. La misma por la que desde hace al menos 50 años pelean los mexicanos en Estados Unidos y que, bajo la administración de Donald Trump y un nuevo acuerdo comercial, toma otro matiz.

La mamá de Julián Bermúdez nació mexicana, se casó con un estadounidense e hizo lo que estaba en sus manos por parecerse a la gente del lugar donde hizo su vida. En su casa no se hablaba español, no se reconocía el ser mexicano. Así creció Julián, sin entender a dónde pertenecía o por qué el ser mexicano parecía una acusación.

Hoy Julián es uno de los curadores de arte chicano más importantes del mundo. Nacido a mediados de la década de 1960, junto con los protestantes de la Guerra de Vietnam y el movimiento Black Power a favor de los derechos civiles, el movimiento chicano desafió los estereotipos burlones ampliamente divulgados entre la población anglosajona, así como a los centros educativos públicos, plagados de deserción, que pregonaban que los latinos eran demasiado inferiores como para lograr un nivel de vida de clase media.

El movimiento chicano representa, entonces, un esfuerzo de las comunidades de origen mexicanas de buscar justicia social dentro de Estados Unidos; junto a él encontramos la lucha por los trabajadores de César Chávez, el Martin Luther King de los mexicanos en Estados Unidos.

"El ser chicano empezó hace 50 años, tomamos algún nombre nuestro y llamamos ese movimiento chicano, de ahí surgen pintores, escritores, activistas, políticos", explica Cástulo de la Rocha, el mayor coleccionista de arte chicano y presidente de AltaMed Health Services, que brinda atención médica a mexicanos en Estados Unidos, 300.000 pacientes al año, de los cuales 60.000 no tienen cobertura médica del gobierno, porque no tienen documentos, principalmente.

Apenas, el 23 de septiembre, el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU (DHS) publicó una nueva regla migratoria propuesta por la Administración Trump, según la cual a los inmigrantes legales se les puede denegar la tarjeta de residencia permanente (conocida popularmente como 'green card') si ellos o sus dependientes han obtenido ciertos beneficios o subsidios del Estado o si las autoridades consideran que puedan hacerlo en el futuro.

Cástulo de la Rocha, president de AltaMed Health Services y el mayor coleccionista de arte chicano.
Cástulo de la Rocha, president de AltaMed Health Services y el mayor coleccionista de arte chicano.
"Es un país que tiene una historia donde hemos visto el racismo y la opresión de las comunidades mexicanas en los Estados Unidos, el arte chicano es una reacción a todo eso".

Cástulo estudió Leyes en la Universidad de Berkeley, California; nació en México y su padre logró llevarlo a Estados Unidos con documentos, luego de que él lo hiciera de manera ilegal. Cástulo es hermano de Roberto, 'Beto', de la Rocha (padre de Zack de la Rocha, vocalista de la banda Rage Against the Machine) y uno de los principales exponentes del arte chicano que busca retratar una perspectiva diferente del mexicano viviendo en un país que es gobernado por personas que no son iguales a ellos.

"Es un país que tiene una historia donde hemos visto el racismo y la opresión de las comunidades mexicanas en Estados Unidos, el arte chicano es una reacción a todo eso", cuenta Cástulo y se remonta a la ciudad de Los Ángeles en 1966, cuando era estudiante y la palabra chicano no se escuchaba entre las comunidades mexicanas, era uno de esos temas que era mejor no mencionar.

Las primeras obras que obtuvo De la Rocha fueron a cambio de unas cuantas cervezas, "éramos jóvenes y lo empecé como una pasatiempo. Los pintores eran mis amigos y me regalaban su obra, se los cambiaba por unas cuantas cervezas".

Una selección multigeneracional de 70 piezas realizadas por artistas chicanos y latinos del sureste de California, todos con orígenes mexicanos, fue abierta en Ciudad de México para celebrar los 50 años de relación bicultural con la ciudad de Los Ángeles y constituye la más relevante muestra de arte chicano que se haya exhibido en México.

 "No somos un montón de pochos"

Desde el violento enfrentamiento en las calles durante la Moratoria Chicana de 1970, los latinos han progresado económica, social y políticamente. No obstante, chicanos y latinos continúan siendo un grupo marginado en su propio hogar en Estados Unidos e incluso en México.

En la ciudad de Los Ángeles, California, al suroeste de Estados Unidos, habitan 1.277.221 mexicanos (48% de la población total), hay autoridades mexicanas, como Antonio Villaraigosa, exalcalde de la ciudad y el primer alcalde hispano de Los Ángeles desde 1872.​

Cástulo de la Rocha, president de AltaMed Health Services y el mayor coleccionista de arte chicano.
Cástulo de la Rocha, president de AltaMed Health Services y el mayor coleccionista de arte chicano.
"El gobierno mexicano debe reconocer que los mexicanos viviendo en  Estados Unidos, sí importan, que no es un grupo de personas que no están educadas, que no tienen poder, que no tienen oportunidad de desarrollarse o que somos un montón de pochos".

"Actualmente hay 130 personas de origen mexicano que tienen posiciones de poder en Los Ángeles y no hay una sola ciudad en el estado de California donde no haya representación de comunidades mexicanas en cuerpos que toman decisiones políticas y esto va seguir cambiando", refiere Cástulo de la Rocha cuando se le cuestiona sobre lo que ha cambiado en Los Ángeles a los que él llegó.

En el desdoblamiento del ser chicano, del no ser de aquí ni de allá, De la Rocha habla de la necesidad de que el gobierno mexicano reconozca que los mexicanos viviendo en Estados Unidos, sí importan, "que no es un grupo de personas que no están educadas, que no tienen poder, que no tienen oportunidad de desarrollarse o que somos un montón de 'pochos' ('pocho' es un término usado por los mexicanos para describir a los chicanos y a aquellos que han dejado México)."

El nuevo gobierno del izquierdista Andrés Manuel López Obrador, quien asumirá en diciembre próximo la presidencia de México, representa una esperanza para los migrantes mexicanos en EE.UU. de ser reconocidos.

"El reconocimiento sería un paso para acercarnos entre las comunidades mexicanas en Estados Unidos y el nuevo gobierno de México. Hay muchas oportunidades de desarrollar programas, de buscar una manera de coordinar nuestros esfuerzos. Lo importante es que el gobierno debe reconocer, desde los niveles más altos, la importancia de la relación entre México y los mexicanos viviendo en los Estados Unidos", recalca De La Rocha.

En Los Ángeles viven 700.000 mexicanos que no son ciudadanos estadounidenses, aunque "deberían serlo, porque han hecho su vida allí, el gobierno de México debería alentarlos a hacerlo y asegurarles que no van a perder su ciudadanía mexicana si se hacen ciudadanos americanos", ahonda el coleccionista.

Trump, el único que ha tenido el valor

"Tanto los avances como las dificultades de las últimas cinco décadas han ayudado a dar forma a la evolución del arte chicano y latino", apunta Julián Bermúdez al presentar la muestra que curó y que se exhibirá hasta el 25 de noviembre en el Museo de Arte Carillo Gil, al sur de Ciudad de México. "Estos artistas expandieron su expresión creativa y demostraron gran destreza para desarrollar y representar sus mitologías, metodologías y filosofías. Introdujeron una destacada y original escuela en la historia del arte".

En medio de esta filosofía está Donald Trump, el presidente de Estados Unidos, cuyas políticas migratorias han vulnerado a las minorías en aquel país que ve en las próximas elecciones del Congreso estadounidense en noviembre una esperanza para balancear el poder.

"Espero que en noviembre de este año con el cambio del Congreso de EE.UU., el balance del poder cambie un poco y se pueda controlar un poco más la agenda política. Me preocupan mucho las políticas de la presente Administración y el futuro de las comunidades migratorias", dice Cástulo de la Rocha, aunque reconoce que con Donald Trump no es la primera vez que ven el racismo, la injusticia desde la política y esa es la génesis del movimiento chicano, emprendido hace 50 años.

Cástulo de la Rocha, president de AltaMed Health Services y el mayor coleccionista de arte chicano.
Cástulo de la Rocha, president de AltaMed Health Services y el mayor coleccionista de arte chicano.
"Donald Trump es el primero que tiene el valor de decir francamente lo que piensa, no nada más de nosotros los mexicanos en Estados Unidos, también de los mexicanos viviendo en México".

La diferencia, destaca el coleccionista, es que Donald Trump tuvo el valor de decir francamente lo que piensa, "no nada más de nosotros los mexicanos en Estados Unidos, también de los mexicanos viviendo en México. Ha sido el único presidente que ha tenido el valor de mostrar abiertamente su racismo, pero hay muchos en Estados Unidos, ese racismo sigue muy fuerte."

En abril de este año, el procurador general de EE.UU., Jeff Sessions, activó el programa que establece la separación de niños de sus padres o tutores legales mientras los adultos responsables son procesados por entrar ilegalmente a aquel país. Según un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, 1.995 niños fueron separados de 1.940 adultos entre los pasados días 19 de abril y el 31 de mayo.

Para De la Rocha, la mayor parte de los ciudadanos norteamericanos tienen conciencia sobre lo que es mejor para Estados Unidos. "Como inmigrantes, somos un elemento muy importante de la comunidad americana, seamos mexicanos, comunidades chinas, todas las que llaman minorías, estamos a punto de ser la mayor parte del pueblo norteamericano", concluye Cástulo, aquel que hace 50 años tuvo su primera pieza de arte chicano a cambio de una cerveza.

En agosto pasado se incrementó en 38 % la cantidad de inmigrantes detenidos al intentar ingresar a EE.UU. a través de la frontera mexicana. Según datos oficiales, se trata de 12.774 personas que quisieron llegar de manera ilegal a territorio estadounidense, a los que se suman otras 3.381 que procuraron hacerlo de manera legal y fueron rechazadas.

Paola Morales.

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