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Fernet: La amarga bebida amada por los argentinos y odiada por los extranjeros

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Con el correr de los años se convirtió en la botella infaltable en reuniones y fiestas de Argentina, pero para muchos visitantes tiene sabor a jarabe.

Amado por casi todos los argentinos y, salvo excepciones, odiado por extranjeros, el fernet se convirtió en una bebida tradicional que refleja la cultura de divertirse entre amigos. Así, el licor tomado con cola es uno de los tragos más elegidos en ese país sudamericano siendo, en muchos casos, el alma de la fiesta. 

Su preparación es fácil, tal vez por ello sea tan popular. Según comenta el 'barman' Christian Navarro, la mejor forma de tomarlo es: "30% de fernet, 70% de Coca Cola". Por supuesto, una buena cantidad de hielo es fundamental para conseguir un trago refrescante. Sin embargo, para quienes prefieran mayor graduación de alcohol, se puede hacer mitad y mitad, o el famoso 'coronado': luego de producir la mezcla, se vuelve a colocar fernet para finalizar y así se consigue bajar la espuma de la gaseosa.  

Sin embargo, además de la cola, muchos comienzan a incursionar bebiéndolo con gaseosa de lima limón, pomelo y hasta jugo de naranja, para evitar las burbujas. El sabor, aunque se coloque gaseosa, es más amargo que el mate, pero con ello consigue su esencia que lo transforma en un aperitivo único, consumido por casi todos los estratos sociales de Argentina: se toma en parques y hasta en fiestas exclusivas, en elegantes vasos o en botellas de plástico cortadas por la mitad para usarlas de recipientes. 

La provincia donde más se bebe el trago es en Córdoba, a tal punto que Carlos 'La Mona' Jiménez, un famoso cantante local de cuarteto —estilo musical bailable muy habitual en las noches cordobesas—, le dedicó una canción, que dice: "Quiero vivir la vida, después de esta no hay otra, por eso yo me tomo un fernet con Coca". Pero, no es el único artista que le dedicó un homenaje. 

¿Es como un orgasmo o un jarabe?

Rodrigo Bustos es uno de los miles de argentinos fanáticos del fernet, y no escatima en elogios a la hora de comentar lo que siente cuando bebe un vaso bien preparado: "Es como acabar —tener un orgasmo—", compara. En esa línea, agrega: "Sobre todo si tiene la cantidad de hielo necesaria para que lo haga excelente".

Además, suma que "es válido en todo momento, no importa si hace calor o frío", y añade: "No importa si es para salir de 'joda' —fiesta— o para juntarse con alguien. No importa si es con Coca, con pomelo o agua tónica. Siempre se disfruta de la misma manera". 

No obstante, a muchas personas les parece un trago asqueroso, sobre todo para los extranjeros. En efecto, la amargura puede ser demasiado para las personas provenientes del exterior: "Estaba recién llegada en este hermoso país y para darme la bienvenida mis amigos sacaron una botella de fernet. La probé y les dije: 'Chicos, no estoy enferma, ¿por qué me dan un remedio?'. Sabe a lo que se untan nuestros viejos en el cuerpo cuando les duele algo", repasa Keila Núñez, una venezolana viviendo en Argentina. 

"No me gusta el fernet porque es muy amargo y siento que sabe a medicina", cuenta otra compatriota, Karolain Moreno, quien también se encuentra en el Cono Sur. En sintonía, el costarricense Alonso Vargas estuvo recorriendo Argentina durante las últimas semanas y cuando lo tomó por primera vez le pareció feo, pero luego comenzó a amigarse con el sabor: "Me imagino que fue la marca del fernet o quizá la relación frente a la Coca Cola", reflexiona. 

Por su parte, el 'barman' ya mencionado, quien se desempeñó en barras de boliches —discotecas— en la Ciudad de Buenos Aires, señala que "los turistas casi nunca piden fernet". Así las cosas, las reacciones de los bebedores de distintos países son tan diferentes que un cordobés decidió filmar los gestos de los españoles cuando prueban el fernet con Coca en una fiesta del municipio de Rota, en 2014. 

Pero también hay excepciones. De hecho, el protagonista de la película 'Bohemian Rhapsody: la historia de Freddie Mercury', Rami Malek, dijo en una entrevista con Daily Beast en 2016 que "el fernet tiene 40 malditas hierbas medicinales", y sumó: "Es asqueroso, y creo que es jodidamente delicioso". Durante aquel reportaje, el actor se mostró tomando la bebida negra, y por eso llamó la atención de la periodista, Jen Yamato. Más tarde, comentó que en 2010 vivió en Buenos Aires, en el barrio de Palermo, y le gustó mucho esa bebida típica. 

Asimismo, el realizador audiovisual Zac Beckett-Knight encontró a un 'bartender' fanático del fernet en la localidad de Lyttelton, Nueva Zelanda, quien hasta tiene un tatuaje de Fratelli Branca en su brazo derecho, la compañía más importante de aquella bebida espirituosa. 

¿Ayuda a la digestión?

En las previas —reuniones de amigos para beber antes de ir a la fiesta— y bares argentinos comenzó a circular la idea de que el fernet es digestivo, la excusa perfecta para seguir tomando hasta la descompostura. No obstante, la nutricionista Camilia Piuma desmiente esta creencia urbana: "Es un mito. Le atribuyen esas propiedades porque está hecho a base de hierbas", contesta. 

Y sigue: "Como si te tomaras un té de hierbas, con la diferencia de la graduación alcohólica que tiene, y el alcohol es súper irritante". Malas noticias para aquellos que justifican sus excesos por supuestos motivos de salud. "Se suele mezclar con Coca Cola, es lo mismo que mezclarlo con un ácido. No tiene lógica, ni sustento científico", argumenta la experta.  

El origen de la popularidad

Bernardino Branca creó la bebida en Milán (Italia), en 1845, y le puso el nombre que lleva en la actualidad, fernet, y así surgía la marca Fernet Branca. Al comienzo, según comunica la propia empresa, era apreciado por sus presuntas cualidades digestivas. Entonces, gracias a la aceptación de este producto artesanal, comenzó a producirse de forma industrial, dando nacimiento a Fratelli Branca Destilerías.

Para el año 1900 el producto se comercializaba en 40 países, incluso desembarcaba en el continente americano. Ya en 1925 inauguraron un establecimiento en Francia y en 1926 empezaron a fabricar y comercializar la bebida amarga en Alemania. Lo mismo ocurriría en 1934, en Nueva York, para abastecer al mercado estadounidense. No obstante, un país sudamericano iba a lograr que la marca alcance el éxito definitivo, hasta hoy.

Según destaca el relato empresarial, las corrientes migratorias italianas que llegaban a Argentina a fines del siglo XIX trajeron consigo al Fernet Branca, siendo bien recibido por los locales. En efecto, fue tan auspicioso el consumo que la entidad de Milán cerró un acuerdo con la empresa Hofer & C. de Buenos Aires, para que empezara a fabricar la bebida negra a partir de los extractos enviados por la casa matriz europea.

Como la demanda crecía a buen ritmo, en 1941 la empresa se radicó en Argentina, precisamente en el barrio de Parque Patricios de la capital, y para ese año era el único país que producía el fernet de Branca, además de su sede italiana. Con el correr de los años, la bebida se empezó a popularizar en el ámbito nocturno entre jóvenes y dejaba de ser un aperitivo exclusivo para personas mayores. 

En 1982 abrieron una planta subterránea en Tortuguitas, provincia de Buenos Aires, en el 2000 añadieron un predio de 30.000 metros cuadrados y sumaron otro de 15.000 en 2010. Hoy, es una de las bebidas favoritas de los argentinos y desde su territorio incluso se exportan botellas hacia Uruguay, Bolivia, Chile y Paraguay. Según destaca Forbes, aquella empresa produce unos 50 millones de litros anuales y el 90% se consume en Argentina.

Pero también hay otras marcas, con productos de menor costo, que pujan en el mercado local, como por ejemplo: Vittone, con el 11% de las ventas, Capri y 1882. Algunas, como Fernandito VII, ofrecen la botella con la bebida ya preparada, es decir, mezclada con cola. Su nombre remite al apodo que muchos bebedores le ponen al trago durante las jornadas de borrachera, como muestra de cariño: 'Fernando'. Un gran amigo de esta nación latinoamericana. 

Leandro Lutzky

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