La torre Eiffel y varios museos cerrarán en previsión de las protestas masivas en Francia

Las autoridades parisinas desplegarán 89.000 policías y cerrarán decenas de museos y centros culturales para hacer frente con "medios excepcionales" a las manifestaciones anunciadas para este sábado.

Las autoridades francesas planean desplegar un total de 89.000 agentes policiales por todo el país, en previsión de las manifestaciones masivas de 'chalecos amarillos' convocadas para este sábado. Pese a que el Gobierno de Emmanuel Macron anuló un controversial aumento de impuestos sobre el combustible –causa inicial de las protestas–, miles de manifestantes aún planean manifestar contra las políticas del presidente.

El primer ministro galo, Édouard Philippe, prometió que los posibles disturbios de este fin de semana se manejarán con "medios excepcionales", para evitar una repetición de la violencia que sacudió la capital el fin de semana pasado, con saldo de más de 130 personas heridas y no menos de 400 arrestados. 

Más de 75 unidades de policía se desplegarán en la capital, en comparación con las 50 utilizadas el fin de semana pasado. Decenas de museos y sitios culturales permanecerán cerrados durante el fin de semana, entre ellos la emblemática Torre Eiffel.


En el contexto de la creciente violencia, el índice de aprobación del presidente Macron ha caído a un nuevo mínimo del 23 %, según una encuesta realizada la semana pasada.

Las protestas fueron originalmente provocadas por el aumento planificado del impuesto sobre el combustible, pero desde entonces se han convertido en un movimiento más amplio en contra de las políticas oficiales y sus reformas económicas, que incluyen exenciones fiscales para empresas y recortes en los beneficios de los jubilados.

"Un signo más de los graves problemas"

El historiador y doctor en Política Social, Sergio Fernández Riquelme, opina que la búsqueda de una transformación completa del sistema es un fenómeno global que afrontan muchos países occidentales.

"Las imágenes que estamos viendo [de Francia] parecen demostrar que es un signo más de los graves problemas que están afrontando diferentes países del mundo liberal progresista occidental. Naciones que tienen que ser competitivas, modernas, ecológicas, y para muchos ciudadanos este proceso de transformación recae exclusivamente en ellos", sostiene el analista.

Para Fernández Riquelme, los manifestantes han salido a las calles de diferentes ciudades francesas "buscando una transformación integral del sistema". Es "un fenómeno global, no solamente francés, que hace que en otros países estas protestas se produzcan con el crecimiento de partidos antisistema tanto de la extrema izquierda como de la extrema derecha", opina.