En Venezuela, hombres disfrazados de 'monos' y 'locos' —adornados con máscaras y trajes coloridos— andan sueltos y hacen de las suyas por las calles de ese país suramericano en víspera de fin de año.
No forman parte de las típicas bromas que se gastan cada 28 de diciembre, fecha conocida en la religión católica como el día de los Santos Inocentes, en alusión a los niños asesinados por orden del Rey Herodes, como lo narra el relato bíblico.
Se trata de dos fiestas paganas con profundo arraigo popular en el oriente y occidente venezolano, que si bien honran la tradición religiosa de los Santos Inocentes, están caracterizadas por el jolgorio tropical, la creatividad carnavalesca y el disfrute colectivo en la despedida del año.
Allá viene el Mono
Esta celebración se lleva a cabo, aproximadamente, desde hace un siglo en Caicara de Maturín, una población ubicada al oeste del oriental estado Monagas. Comienza con un desfile el 27, luego se efectúa un "grito festivo" a la medianoche del 28 y se extiende hasta el amanecer del día siguiente.
"Para el oriente venezolano la celebración del mono de Caicara es, sin duda, la máxima expresión del día de los Santos Inocentes", señaló el presidente del Centro de la Diversidad Cultural en Venezuela, Benito Irady.
La siguiente escena define el ritual de la fiesta del Mono: un hombre vestido con traje de mono, con correa en mano, baila por las calles del pueblo. Lo sigue una fila de participantes sujetados por la cintura, que bailan al son del ritmo indígena mare mare, un rito de las antiguas comunidades chaimas.
Durante toda la celebración no se escucha otro tipo de música, que no sea el mare mare, o estribillos locales conocidos como Matachi o La Maricela. Los organizadores son estrictos en el cumplimiento de la medida.
El festejo se disfruta con la improvisación de estrofas, pero con un coro base: "Allá viene el monoooo". Luego, en la entonada le agregan letras de cada caserío o pueblo: "Allá viene el mono desde Punta de Mata, lo vienen bailando, lo vienen bailando todos en una pata, el mono más loco baila en una pata, todo el mundo baila, todo el mundo goza con el mono de Caicara" (lo repiten 3 veces).
A ratos, el mono se sale de la fila para supervisar, ordena bailar de un lado a otro, agachado, dando pequeños brincos, moviendo la cabeza con una mano arriba, saltando en retroceso. En el rito pueden participar varios hombres disfrazados de primates.
El requisito principal es divertirse. Los participantes bailan entre risas y bromas, con la cara y parte del cuerpo pinturreteados de hollín y témpera azul, o de cualquier color. De vez en cuando, el mono suelta unos leves correazos a quienes desobedezcan. Los presentes estallan en carcajadas durante este baile, declarado bien de interés nacional y patrimonio cultural del estado.
Cuando el mono vuelve a la fila, una mujer conocida como "La Capitana" se encarga de mantener a los presentes en la jocosa danza.
Otros personajes que participan en el baile son:
- La Negra: Es un hombre que se pinta de negro, con vestido floreado. Este personaje es patrimonio cultural del estado.
- Los morochos: Es un disfraz creado que consiste en dos monigotes que caminan juntos, uno detrás del otro. Cubren sus rostros con máscaras y visten ropa prestada.
Origen
Como muchas de las tradiciones culturales en Venezuela, el origen del baile del mono tiene distintas versiones. Los ancianos en el oriente del país cuentan que esta celebración está emparentada con ceremonias efectuadas antiguamente por las comunidades indígenas Chaima, de las aldeas Caribe, con el propósito de obtener buenas cosechas.
Los pobladores sostienen que la fiesta se extendió hace unas décadas a la plaza del pueblo, después de una parranda formada por una familia de apellido Palacios, en la calle La Casualidad de Caicara.
Irady explica que las diferentes versiones acerca del origen de esta celebración responden a la "mezcla de elementos culturales". De hecho, el también académico e investigador explica que antes se llamaba la "fiesta de los negros y las negras", precisamente porque sus participantes se pintan el rostro con negro humo.
En sus inicios, el baile se celebraba con vestuarios alusivos a la naturaleza, entre ellos varios animales, pero con el tiempo fue el mono el que obtuvo más relevancia "desde finales del siglo XX", agrega Irady.
El propio 28, después del nocturno "grito del mono", se oficia una misa en la mañana, y durante el día agrupaciones musicales se presentan en el 'monódromo', una estructura con plazoletas con capacidad para recibir a más de 40.000 personas que disfrutan de una extensa programación cultural, que incluye cantos de niños y presentación de grupos autóctonos.
Para el baile, los más jóvenes visten camisas de distintos colores, estampadas con la figura del mono y con el nombre de la zona, caserío, ciudad, estado, y muchas a veces, el país de procedencia. La costumbre local señala que esa misma camisa debe usarse para el próximo año, sin lavarse.
Los locos de la Vela
En el estado Falcón, en el occidente venezolano, se celebra la fiesta de los Locos de La Vela de Coro. Se lleva a cabo desde mediados del siglo XX, también para conmemorar el Día los Inocentes, pero con "una forma carnavalesca extraordinaria de grandes desfiles y mascaradas", explica Irady.
Este año, el festejo comienza el 27 y culmina el 28. Será la tercera vez que será organizado como una "feria internacional", según informó en las redes el gobernador de la entidad, Víctor Clark.
¿Cómo se celebra?
La tradición de los Locos y Locas de La Vela de Coro es un desfile de trajes pintorescos que recorren las calles del pueblo, al son del tambor veleño (típico de la localidad), hasta llegar al monumento de las Banderas, una amplia caminería con una plaza central donde los participantes compiten por un premio, después de ser evaluados por autoridades locales.
Irady manifestó que la fiesta "se realiza en por lo menos 12 comunidades del estado Falcón", sin embargo, destacó que en La Vela hay una "fuerza organizativa" social, con vínculos a manifestaciones culturales similares de otros países.
En La Vela, esta expresión cultural cuenta con la Casa-Museo de Los Locos, donde agrupaciones participantes se organizan y definen propuestas para mejorar el desfile cada año. El espacio, abierto al público de martes a domingo, ofrece una exhibición de los disfraces y los pormenores históricos y culturales de Los Locos de La Vela.
Los trajes que participan en el desfile son realizados con un año de antelación, algunos pueden llegar a pesar hasta 25 kilos. Por lo general, el atuendo representa animales, personajes ficticios, bestias o una representación "endemoniada". Los grupos se organizan en cofradías llamadas 'Locaínas'.
Dos personajes emblemáticos
De las 400 alegorías que han participado en el desfile, 'la mojiganga' es el personaje más emblemático de la celebración. Representa una burla por parte de las comunidades de esclavos hacia los "señores" de la época colonial. Está vestido de traje y un sombrero de copa alta, como el que usaba el expresidente norteamericano Abraham Lincoln, y camina torpemente o se mueve encima de un burro o una bicicleta, dependiendo de la ocasión.
'La mojiganga' es la que da inicio formal a las fiesta, con un fajo de invitaciones que simbólicamente reparte a las casas que serán visitadas por los Locos. Recorre las calles de la población, y en la plaza principal lee un decreto anunciando que comenzó la "locura".
Otra figura popular en el desfile es 'el Cucurucho'. Este personaje está ataviado con un colorido traje de arlequín. Según la tradición local, debe usar un fuete para "espantar" animales salvajes, y además un mecate que sirve para "amarrar" a animales comestibles.
Herencia cultural
En Venezuela, la Casa de la Diversidad Cultural creó casas de saberes para educar a los niños de las comunidades donde se realizan las tradiciones culturales, incluyendo el baile del Mono y los Locos de La Vela de Coro.
El propósito, destacó Irady, es mantener la herencia cultural: "Los niños forman parte de esas casas. En cada una de las regiones está presente esa transmisión cultural a las nuevas generaciones" señaló.
Manuel Palma
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