Polémica en Colombia tras la decisión del Gobierno de permitir la venta de piel del caimán de aguja

En 2015, la especie fue declarada En Peligro (EN) por el Libro Rojo de Reptiles, pero el Ejecutivo considera que ha recuperado su equilibrio.

Su piel fina y de "lujo" convirtió al caimán de aguja en un codiciado objetivo de los cazadores en Colombia. Cerca de dos millones de pieles traspasaron las fronteras para venderse al mejor postor y transformarse en productos de gran valor. Mientras, la especie iba reduciéndose de forma alarmante. Hace 51 años, en 1968, se vedó su caza. Ahora el Gobierno considera que la población ha recuperado el equilibrio y, por ello, ha levantado parcialmente la prohibición para su comercio. La bancada animalista en el Congreso exige que se revise y reverse la decisión. 

Tras los estudios realizados al caimán de aguja en la bahía de Cispatá, en el departamento de Córdoba, la Dirección de Bosques, Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos, que pertenece al Ministerio de Medio Ambiente, consideró que existe "un manejo sostenible" que garantiza la permanencia de la especie "a largo plazo". 

A través de una resolución publicada, el ministerio comunicó que se procederá a un "levantamiento parcial" de la veda, en en el Distrito de Manejo Integrado de los manglares de la bahía de Cispatá, Tinajones, La Balsa y sectores aledaños, y que será "exclusivo y restringido a sus huevos".

La cosecha, prohibida a particulares o entidades, solo se permitirá a comunidades locales de la zona previamente autorizadas. La medida busca recolectar huevos del caimán entre los meses de enero y abril para después incubarlos de manera controlada, con el objetivo de obtener una proporción de reptiles de ambos sexos para repoblar el medio silvestre. Las comunidades aprovecharán un porcentaje de las pieles para comerciarlas a nivel internacional.

"Diferentes comunidades tienen la posibilidad de trabajar y de involucrarse de manera contundente en la sostenibilidad de una especie", reza la resolución del gobierno, que se compromete a llevar a cabo un seguimiento y monitoreo para evitar el peligro de extinción de la especie.

Polémica

Un censo nacional realizado entre 1994 y 1997 determinó que había un total de seis caimanes de aguja en toda la bahía de Cispatá. En 2002, la especie fue considerada como parte de la categoría de Peligro Crítico (CR) por su alta probabilidad de extinción. En 2015, se la declaró En Peligro (EN) por el Libro Rojo de Reptiles de Colombia y fue ratificado en 2017 por el Ministerio de Medio Ambiente. 

Desde el Partido Liberal han pedido al presidente, Iván Duque, que revise la medida.

"Solo un país sin imaginación ni lógica pretende que una ayuda institucional 'científica' a una comunidad es la de instarlos a matar caimanes y desollarlos", destaca en un tuit la escritora colombiana Carolina Sanín.

Una usuaria denuncia que "aprobar a través de un estudio científico la caza del caimán de aguja, y enmascararlo bajo las palabras de 'aprovechamiento sostenible' no tiene presentación". Otros muchos han criticado a través de las redes la medida con el 'hashtag' #DuqueRespeteALosCaimanes. También por medio de la página Change.org se pide al Gobierno que revierta la decisión.