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Una planta que daban de comer a las vacas ayudó a una ecuatoriana a nivelar la hormona de la felicidad en su cerebro

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Ahora comercializa una bebida, denominada Amati, hecha a base del grano que se extrae de la planta.
Una planta que daban de comer a las vacas ayudó a una ecuatoriana a nivelar la hormona de la felicidad en su cerebro

Nelly Moreno, una ingeniera en alimentos de Ecuador, sufrió en 2008 una inflamación en su cerebro. Tras ese episodio, los médicos diagnosticaron que se produjo una baja en los niveles de serotonina, una sustancia química que transmite mensajes entre las células nerviosas, pero que también juega un papel importante en los estados de ánimo, la digestión, temperatura corporal, el sueño, entre otros.

"Un desbalance en los niveles de serototina, que es conocida como la hormona de la felicidad, puede generar ataques de pánico, depresión, un sinfín de problemas", explica Carla Novoa, hija de Moreno. Señala que los médicos, tras el diagnóstico, recomendaron a su madre tomar ansiolíticos, antidepresivos, entre otros medicamentos, por un lapso de, al menos, dos años; además de aconsejar que durmiese "un montón" y que comiese muchas almendras al día para nivelar la sustancia.

Ante las opciones que le presentaban los médicos, Moreno decidió buscar una alternativa natural. Investigó y descubrió que en México consumen el "amaranto", al que han denominado "alegría", y que se trata de una planta rica en "triptófano", un aminoácido que actúa como llave para que el cuerpo fabrique serotonina.

Lo consumen los astronautas

"Se puede considerar como un primo hermano de la quinua, son plantas similares, tienen propiedades similares, no poseen gluten, por lo tanto son aptos para las personas celíacas", dice Novoa sobre el amaranto. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), lo considera un "pseudocereal" debido a que tiene un sabor y una cocción similar al de los cereales.

La entrevistada añade que esta planta, entre sus propiedades, "tiene de 18 a 20 % de proteína, el doble de calcio que la leche, tiene hierro, magnesio, potasio, ocho de los nueve aminoácidos esenciales para el cuerpo humano" y por ello —dice— la FAO lo califica como "el mejor alimento de origen vegetal para consumo humano".

Además, junto con la quinua, es uno de los alimentos que consumen los astronautas. Tal y como explica Novoa, el amaranto ha sido utilizado en todos los viajes espaciales desde 1985, cuando el astronauta (mexicano) Rodolfo Neri Vela lo llevó durante el vuelo orbital de la nave Atlantis. La planta incluso germinó y floreció en el espacio.

Una "planta maldita"

Cuando Moreno y Novoa salieron al campo en Ecuador a preguntar por la planta, la respuesta que encontraron en casi todos lados fue: "¿Es esa hierba mala con la que damos de comer a las vacas?".

Esa concepción viene por la historia que ha tenido la planta en el país. Novoa cuenta que, según una leyenda, el dios Inti (Sol) dio dos regalos a la humanidad: el amaranto y la quinua. El primero era para las autoridades y gobernantes; y el segundo, para el pueblo.

Pero luego llegaron los colonizadores españoles y vieron que "el amaranto era muy utilizado, por sus colores, en rituales y sacrificios; hacían una masa que simbolizaba a humanos y otras cosas", dice; por ello, prohibieron su consumo y la llamaron la 'planta maldita'". Explica que fue tal la prohibición que, a quien encontraran con esta especie en su casa, lo amenazaban, incluso, con cortarle una mano.

"La gente se quedó pensando que era una hierba mala, que no servía", enfatiza la mujer.

Resultados visibles

A la par de la búsqueda de Moreno y Novoa del amaranto, el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIAP) trabajaba en el rescate de esta planta y otras especies andinas y ancestrales en el país, por lo que lograron encontrar a este pseudoceral, en especial en la zona de Cotacachi, en la provincia de Imbabura, a unos 115 kilómetros al norte de Quito.

"En casa desayunábamos, almorzábamos y cenábamos amaranto, todos los días", recuerda Novoa, y señala que la mejor manera que encontraron para consumirla fue en bebida.

Los resultados fueron visibles, Moreno comenzó a bajar la dosificación de la medicación. "El tratamiento médico se redujo a la mitad del tiempo estimado", dice su hija.

Tras esa experiencia con el amaranto comenzaron a comercializar los granos de esta planta. Pero, en una oportunidad recibieron la visita de un gerente comercial de una cadena de 'retail' (comercio minorista), a quien lo recibieron en casa con la bebida que habitualmente tomaban y, tras probarla, este les instó a sacarla al mercado.

Amati: amarte a ti mismo

Aceptaron el reto y nació Amati, que, según la entrevistada, significa "amarte a ti mismo" y es una forma de devolverle al amaranto lo que hizo por su mamá: "Ayudarle a salir de ese desnivel de serotonina, el nutrirse mejor".

Lograron que la multinacional sueca Tetra Pak, que también tiene presencia en América Latina, las aceptara para que su bebida fuera envasada en los empaques que ellos proporcionan, que generalmente facilitan solo a grandes empresas. "Este es el mejor envase para mantener líquidos. Tiene siete láminas, aísla de la luz, polvo, de cualquier tipo de contaminación y se puede garantizar que el contenido sea 100 % natural", explica Novoa.

Por ahora, la comercializan en un envase de 200 mililitros y esperan sacar al mercado, este mismo año, la presentación de un litro. La bebida que ofrecen, además de amaranto, tiene maracuyá y uvilla; pero pronto saldrán otras, una mezclada con mora y fresa, y la otra con chocolate orgánico. Todas han sido sometidas a pruebas con consumidores, entre ellos niños, "y les ha fascinado", comenta la mujer.

Para realizar los productos siguen consiguiendo el amaranto, principalmente, en Cotacachi. "El 80 % de la asociación productora de amaranto son mujeres", detalla Novoa, y señala que esto, además, ha permitido "un cambio social, porque como son ellas las que cultivan y perciben la retribución, administran de mejor manera los ingresos de la familia".

Amati ganó recientemente el premio del 'Reto exporta al mundo', que organizó la empresa de envíos DHL en Ecuador. De acuerdo a la mujer, el galardón servirá para enviar muestras de sus bebidas a países como Canadá y España, donde negocian actualmente.

Otras formas de consumir amaranto

En Ecuador, además del amaranto blanco, que es el que utilizan en Amati para preparar las bebidas, también se produce amaranto negro, "que es la especie endémica del país", señala la entrevistada. Esa otra variedad es utilizada para, entre otros, preparar la colada morada, la bebida del Día de Muertos ecuatoriana.

Novoa considera que de la planta del amaranto se puede consumir todo: tallo, hojas, flores y granos. Comenta que se pueden hacer sopas, omelette y, además, empanizar las carnes. La FAO señala que las hojas de la planta "se suelen recolectar frescas para utilizarlas en ensaladas o escaldadas, al vapor, hervidas, fritas en aceite".

La joven resalta que otra de las propiedades del amaranto es el escualeno que, por lo general, las farmacéuticas obtienen del hígado de los tiburones, y ayuda a mantener la piel en buenas condiciones.

Edgar Romero G.

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