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Joênia Wapichana: La primera diputada indígena de Brasil

Publicado: 1 mar 2019 20:26 GMT | Última actualización: 1 mar 2019 23:23 GMT

Esta parlamentaria y abogada se enfrenta a un Congreso de mayoría conservadora y un presidente, Jair Bolsonaro, contrario a la demarcación de tierras de los pueblos originarios.

Joênia Wapichana: La primera diputada indígena de Brasil
Marta Miera / RT
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La palabra que más repite Joênia Batista de Carvalho, una mujer de 44 años que es la primera parlamentaria indígena en la historia de Brasil, es 'determinación'. En los próximos cuatro años, batallará en un Congreso de mayoría conservadora y con un presidente, Jair Bolsonaro, contrario a la demarcación de tierras de los habitantes originarios.

Esta abogada, conocida como Joênia Wapichana por el nombre de su comunidad —que se encuentra en el estado brasileño de Roraima—, considera que todo el mundo tiene una misión en la vida y la suya es defender los derechos de los pueblos indígenas.

Victorias

Wapichana fue la primera mujer indígena que estudió Derecho en la universidad, la primera en ir a la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) a exponer la situación de los pueblos originarios, la primera en defender uno de esos casos con tan solo 30 años —el de la reservaRaposa Serra do Sol— en el Supremo Tribunal Federal de Brasil (STF) y la primera en estudiar una maestría en Estados Unidos.

El único precedente se remonta a los años 80 y era un hombre, el líder y político Mário Juruna, que fue el primer diputado indígena de Brasil. Por este motivo, la victoria de esa mujer en las elecciones de octubre de 2018 supuso un orgullo colectivo para las comunidades, que "todavía hoy lo festejan".

Comienzos

Cuando tenía siete años, Joênia Wapichana se trasladó a Boa Vista, la capital de Roraima, junto a su madre: "Era una guerrera: fuerte, determinada" y "pensaba en la educación como si fuera una puerta para alcanzar el cambio", recuerda.

Su padre decidió quedarse en la comunidad porque "no estaba tranquilo en la ciudad", ya que "eran muy crueles con nosotros" debido a que "había mucha discriminación con los pueblos indígenas".

A los 14 años, Wapichana ya ayudaba económicamente a su progenitora, que vendía productos de la comunidad y trabajaba como empleada doméstica. De adolescente ingresó en la Facultad de Derecho y ganó un concurso público como técnica administrativa.

En la universidad se enfrentó a los prejuicios de sus compañeros, "hijos de abogados, jueces, diputados, empresarios... gente con cierto estatus, que me preguntaban si iba a ser capaz de entender lo que decían los profesores".

Durante aquellos años trabajó, se casó, tuvo dos hijos y terminó la carrera. "Existen situaciones en la que nosotras [mujeres] tenemos que demostrar que sí somos capaces y quebrar tabúes: yo tuve que hacerlo muchas veces", afirma.

Ya licenciada, se presentó ante los jefes del Consejo Indígena de Roraima. "Era mujer, joven, abogada" e integrante de una comunidad minoritaria "asesorando a los líderes", así que "tuve que probar mi capacidad para que confiaran en mí" en diferentes desafíos que "fueron superados".

Desde los 22 años participó en los movimientos indígenas, una segunda universidad. Entre sus combates destaca su lucha por la educación, la cuestión ambiental y la demarcación de tierras en Raposa Serra do Sol, un territorio de 1,7 millones de hectáreas que aloja a 23.000 originarios.

Raposa Serra do Sol

Wapichana representó esta causa y en 2005 el entonces presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reconoció legalmente esa reserva.

Tras una demanda del estado de Roraima, que solicitaba la reducción de su tamaño, esta mujer volvió a defender el caso en 2008 ante el STF.

Un año después, logró una de sus mayores victorias: una sentencia histórica defendía el derecho de los indígenas a sus tierras. 

Durante su campaña electoral y tras ganar las elecciones, Bolsonaro aseguró que revisaría la demarcación de tierras indígenas y exploraría recursos naturales en Raposa Serra do Sul. 

"No tiene respaldo legal ni jurídico", ya que "el STF dejó bien claro que la demarcación es un derecho adquirido por los pueblos indígenas de Raposa Serra do Sol", recuerda esta mujer, que el año pasado recibió el premio de los Derechos Humanos de Naciones Unidas. 

En Brasil, alrededor de 900.000 personas viven en algo más de 300 tribus, una población que equivale al 0,4 % de los habitantes de Brasil, según cifras de la ONG Survival

Primera diputada

Para los comicios del pasado octubre, los líderes de las diferentes comunidades de Roraima eligieron a Joênia Wapichana como candidata a diputada federal. 

"Vimos que había riesgo de que desde el Gobierno se retrocediese en todos los derechos indígenas, de que se fomentase el odio y la discriminación", con lo cual "fue una estrategia para tener una voz y una representación en el Congreso Nacional", comenta.

Hasta aquel momento no se había afiliado a ningún partido político, pero con el que más se identificó y al que se sumó fue Rede Sustentabilidade (REDE), liderado por la ecologista Marina Silva, excandidata a la presidencia. 

Hace poco tiempo que trabaja como diputada en Brasilia y esta semana regresará a Roraima, "mi base", para explicar a las comunidades los avances que ha logrado.

Gabinete 231

En el escritorio de su gabinete, Wapichana guarda el programa con el que se presentó a las elecciones "para recordar siempre cuáles son mis compromisos". El derecho de los indígenas, las educaciones básica y superior, la salud y la lucha contra la corrupción son algunas de sus líneas de acción. Su despacho es el 231 y ese número no es casualidad. 

"Lo escogí yo misma para que simbolice nuestra lucha", comenta, ya que el artículo 231 de la Constitución de Brasil reconoce "a los indígenas, su organización social, costumbres, lenguas, creencias, tradiciones y los derechos originarios sobre las tierras que tradicionalmente ocupan". 

Su intención es que el 231 se convierta en el refugio de los indígenas que viajan hasta Brasilia para reclamar sus derechos. "Este es nuestro espacio", concluye Joênia Wapichana, que se ha convertido en la voz y la esperanza de los pueblos originarios de Brasil. 

Marta Miera

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