Científicos advierten de que el aumento de las olas de calor en los océanos es una amenaza para todo el planeta

Los expertos avisan que el calentamiento de la superficie de los mares pone en peligro los ecosistemas y actividades humanas como la pesca.

La frecuencia de las olas de calor oceánicas se ha incrementado en más de un 50 % desde mediados del siglo pasado y ello supone ya no solo un grave perjuicio para los ecosistemas marinos, sino para toda la vida en el planeta, advierte un equipo de especialistas internacionales en un estudio publicado en la revista Nature Climate Change.

Puede hablarse de ola de calor marina cuando las temperaturas en la superficie oceánica se mantienen extremadamente cálidas durante al menos cinco días consecutivos.

El número de jornadas anuales en que se registran olas de calor marinas se ha incrementado un 54 % en el lapso 1987-2016 en comparación con el período 1925-1954, advierte este equipo de científicos de Australia, Reino Unido, Canadá, Japón, EE.UU., España y Nueva Zelanda. Para determinar los impactos del fenómeno en los ecosistemas marinos, los especialistas compilaron datos de más de un millar de estudios y estadísticas.

"Globalmente, las olas de calor marinas se están volviendo cada vez más frecuentes y prolongadas, y se han registrado récords en la mayoría de las cuencas oceánicas en la última década", según explica Dan Smale, autor principal del estudio, reporta AFP.

Entre las especies que se enfrentan el mayor peligro se destacan los corales, bosques de algas que son esenciales para el ecosistema marino (y organismos que dependen de ellos).

"Al igual que las olas de calor atmosféricas pueden destruir cultivos, bosques y población animal, las olas de calor marinas pueden devastar los ecosistemas oceánicos", agrega Smale.

Además, los especialistas afirman que estas olas de calor marinas más frecuentes e intensas también pueden tener un impacto negativo para el conjunto de la humanidad, pues contribuyen al calentamiento global. La industria pesquera es la víctima más directa. "Especies de peces y crustáceos que se destinan al consumo humano pueden quedar aniquiladas", avisa el autor principal del trabajo publicado en Nature Climate Change.