El Ministerio de Defensa de Rusia ha anunciado este viernes que las pruebas gubernamentales del sistema artillero antiaéreo Derivátsiya-PVO tendrán lugar este año y se espera que se completen en noviembre.
El nuevo sistema robótico de defensa aérea está equipado con un cañón de 57 milímetros y podrá ser utilizado para derribar misiles aire-tierra, misiles de crucero, drones, aviones y helicópteros militares, así como proyectiles de lanzacohetes múltiples, blancos terrestres y los que están en la superficie del agua.
El Derivátsiya-PVO cuenta con la base del vehículo de combate de infantería BMP-3, y un módulo de combate no tripulado que garantiza la detección y el ataque de blancos, incluso si el sistema antiaéreo está en movimiento o flotando.
Se usan cinco tipos de proyectiles, el principal de ellos se programa a distancia para ser detonado cerca del objetivo.
El nuevo sistema de defensa antiaérea ruso fue expuesto por primera vez en el Foro Técnico Militar Internacional Army 2018.


