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La historia de los niños de la 'guardería montonera' que abrió en Cuba durante la dictadura militar argentina

Publicado: 25 mar 2019 13:02 GMT | Última actualización: 25 mar 2019 13:21 GMT

Militantes del movimiento Montoneros que regresaban a Argentina a luchar contra la dictadura dejaban a sus hijos en un jardín de infantes en La Habana.

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El 24 de marzo se cumplieron 43 años del golpe de Estado en Argentina que derrocó a la presidenta María Estela Martínez de Perón, dando inicio a la dictadura militar que rigió en el país hasta 1983. Durante esa aciaga etapa de la historia argentina estuvo activo el movimiento peronista llamado Montoneros, que tomó las armas como método de lucha contra los uniformados.

Desde finales de la década de 1970 hasta la vuelta de la democracia en el país sudamericano, funcionó en La Habana (Cuba) una guardería montonera para los hijos de exiliados argentinos que regresaban a su patria. Decenas de niños fueron llevados a ese centro por sus padres mientras se embarcaban en la lucha contra la dictadura argentina en la llamada 'Contraofensiva'.

Virginia Croatto era una de las niñas que pasó por esa guardería. Su madre, Susana Brardinelli, era la encargada del lugar. Virginia creó en 2015 una película documental en la que reunió el testimonio de otras personas que compartieron su misma experiencia durante la infancia.

"Luchando por un ideal"

"Ellos sabían que sus padres eran militantes. Que estaban luchando por un ideal. Que estaban luchando para que los chicos estuvieran mejor, para que las cosas fueran más justas. Y se encontraban en un país donde el discurso era coherente con esto", recuerda Susana, que se exilió de Argentina tras el asesinato de su esposo.

Los menores estaban bajo el cuidado de otros miembros del movimiento Montoneros, quienes les daban el cariño y los consejos que necesitaban. "Les tenías que transmitir determinadas cosas de cuidado, o de prevención: no decir nombres o determinados detalles, no repetir demasiadas cosas. Tenías que dar un corte a lo que podía ser la naturalidad o la espontaneidad de los chicos, pero era necesario por la supervivencia", agrega Brardinelli.

Sobrevivir era el objetivo y fue alcanzado, aunque muchos de estos niños no volvieron a ver a sus padres. Sin embargo, desde una Argentina distinta, en todos ellos permanece una especie de nostalgia reivindicativa de aquella experiencia colectiva, que más allá de los errores y aciertos de los adultos, les brindó en Cuba una infancia feliz.

Jesús Cruz es uno de los dos cubanos aún vivos que participaron directamente en el proyecto. Los riesgos que corría por su trabajo político lo obligaron a deshacerse de todas las fotos y documentos relacionados con aquella experiencia y a quedarse con los recuerdos, que permanecen frescos en su memoria. El objetivo no solo era proteger a los menores argentinos y ofrecerles una infancia lo más feliz posible, también era importante mantenerlos conectados con su país natal, al cual, tarde o temprano, regresarían.

"Los abastecíamos de revistas, libros de Argentina y demás cosas (…) Tenían todo: videos, música, los símbolos de Argentina, la marchita peronista", relata Cruz. El esfuerzo incluía la comunicación con sus familiares. Vía México, y con sumo cuidado, llegaban a Cuba grabaciones para que los niños pudieran escuchar a sus padres y abuelos, voces que iban disminuyendo a medida que la dictadura militar cobraba más y más vidas dentro de los montoneros.

Saúl Novoa es el otro sobreviviente cubano de esta historia. Como militar, tuvo varias misiones relacionadas con movimientos revolucionarios en América Latina, pero recuerda la guardaría montonera como un momento especial en su larga carrera. El primer desafío era lidiar con los traumas y sufrimientos que estos infantes traían consigo.

Muchos lugares en La Habana han quedado como testigos de la vida de aquellos niños argentinos en la Isla. Hoy, décadas después, sus protagonistas, tanto en Cuba como en Argentina, intentan mantener vivas aquellas vivencias que establecieron vínculos históricos y políticos, pero sobre todo, lazos humanos.

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