La cadena militar rusa Zvezdá ha publicado un reportaje que muestra cómo oficiales de control de calidad prueban en una cámara especial la fiabilidad de los nuevos fusiles de asalto AK-12 de las Fuerzas Armadas de Rusia.
El video muestra el comportamiento del fusil -reciente ganador del concurso diseñado para reemplazar a los Kaláshnikov tradicionales- en unas condiciones de tormenta de polvo creada artificialmente.
Para reproducir esta tormenta, el polvo se introduce a través de un sistema de ventilación en una cámara de prueba especialmente equipada donde se encuentra el tirador, que está vestido con un traje especial y una careta protectora, mientras que el arma está desprovista de protección alguna.
Los disparos con el AK-12 son realizados a través de una abertura especial en la pared en unas condiciones en las que el tirador a veces ni siquiera ve sus propias manos. Al mismo tiempo, la niebla de polvo fino penetra en el cañón, en el cajón de mecanismos y en casi todas las fisuras del arma.
Para complicar aún más las condiciones de la prueba, en un momento determinado el tirador recoge polvo del suelo y lo echa sobre el arma.
Tal como su predecesor -AK-47 y otras versiones suyas- el nuevo fusil del Ejército ruso consiguió aprobar su examen de 'tormenta del desierto'.

