Las consecuencias no intencionadas de la prohibición de Trump contra Huawei

El tiro contra el gigante chino de las telecomunicaciones está saliendo por la culata, afirman analistas.

La prohibición contra Huawei comienza a traducirse en una serie de consecuencias que van en contra de las justificaciones utilizadas desde un principio por la Administración del presidente de EE.UU., Donald Trump, para aplicar esa medida.

Semanas después de que el mandatario prohibiera el uso de equipos de telecomunicaciones fabricados por compañías consideradas como "una amenaza para la seguridad nacional", un reporte indica que Google, que ya vetó Android para Huawei, ha advertido al Gobierno de que la prohibición sobre esa empresa china efectivamente pone en riesgo la seguridad nacional, pues la obliga a desarrollar 'software' propio que podría ser más susceptible al 'hackeo'.

Facebook, por su parte, ha anunciado que prohibirá la preinstalación para Huawei de sus aplicaciones, incluidas WhatsApp e Instagram. Sin embargo, el analista John Detrixhe, columnista de Quartz, señala que esas dos compañías estadounidenses sufrirían de primera mano un perjuicio si continúa el veto, pues los privaría de utilizar los dispositivos chinos para recopilar datos y vender publicidad alrededor del mundo.

La prohibición afecta también al suministro de 'hardware' para Huawei, lo que obliga a la empresa a almacenar chips y componentes y aumentar su desarrollo de alternativas. De acuerdo con el experto, esto se traduce en pérdidas para los fabricantes estadounidenses de semiconductores debido al veto contra ese cliente, el segundo en importancia a nivel mundial en el mercado móvil.

Escribiendo para Venture Beat, el analista Jeremy Horwitz añade que las compañías norteamericanas no solo dejarían de percibir ingresos del gigante chino, sino también de otras compañías extranjeras: una vez que Huawei produzca por su cuenta las partes que necesita, podría incluso venderlas a terceros a precios más asequibles en comparación con las estadounidenses.

Una amplia gama de compañías sufriría a nivel global tras el precedente de Huawei, entre ellas Apple, que depende de empresas chinas como FoxConn para fabricar sus dispositivos. Según indica el analista Talha bin Hamid, si esa compañía china cesa de fabricar componentes de iPhone, por ejemplo, cambiar la producción a cualquier otro lugar del planeta resultaría en mayores costos para Apple.

Otro de los sectores que se comienza a ver golpeado es el del 5G. Los analistas concuerdan en que la prohibición a Huawei ralentizaría la implementación de esta nueva tecnología en todo el mundo, lo que por ejemplo se vería reflejado en un freno al desarrollo de vehículos de conducción automática, que dependen de la implementación de esa tecnología en la que al momento Huawei se encuentra a la vanguardia.

Más previsiblemente, la situación en torno a Huawei se convertirá en una "enorme mina terrestre" para la diplomacia estadounidense, señala Horwitz, considerando que se podrá argumentar fácilmente que Washington "ataca a compañías individuales para forzar resultados políticos". "Esto es efectivamente una forma económica de toma de rehenes", acotó.

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