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Alta tecnología sin banda ancha: la lucha de una multinacional por continuar en uno de los pueblos 'más bonitos' de España

Publicado: 19 ago 2019 11:50 GMT | Última actualización: 19 ago 2019 19:28 GMT

Turomas apuesta por la expansión en este municipio de menos de mil habitantes que la vio nacer hace 34 años, mientras depende de la conexión a Internet para su supervivencia a medio plazo.

Alta tecnología sin banda ancha: la lucha de una multinacional por continuar en uno de los pueblos 'más bonitos' de España
Vista de Rubielos de Mora, Teruel (España).
wikipedia.org / AdelosRM / CC BY-SA 3.0
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El municipio de Rubielos de Mora acoge una rareza en el panorama empresarial español: una compañía nacida en un pueblo de poco más de 600 habitantes que se ha convertido en una multinacional con presencia en los cinco continentes y que continúa enraizada en la hermosa localidad que la vio nacer hace 34 años de las manos de uno de sus vecinos más emprendedores.

Turomas es una empresa de alta tecnología enclavada en una provincia del interior del país, Teruel, a algo más de 900 metros sobre el nivel del mar. El municipio, al igual que el resto de la región a la que pertenece, está perdiendo población: si a principios del siglo XX eran más de 2.000 sus vecinos, el último censo arroja una población de tan solo 687 residentes. La mayoría de ellos dependen directa o indirectamente de Turomas.

Una empresa puntera

Actualmente Turomas tiene 96 empleados y tiene en marcha ambiciosos planes de expansión: la construcción de cinco naves de 2.000 metros cuadrados cada una, de una cabina de pintura, de zona de oficinas y la ampliación de la plantilla en más de un 63 %. En total serán 25.000 metros cuadrados, 15.000 de ellos de espacio productivo, que penden de un hilo, más bien de un cable, el de la banda ancha, de la que por el momento carece Rubielos. 

Las oficinas de Turomas en Rubielos de Mora, Teruel, España.

Precisamente, la semana pasada la compañía inauguró su Centro de Innovación y Desarrollos Especiales (CIDET), la piedra angular de su proyecto de expansión, y está previsto que a finales del mes de noviembre abra su tercera sucursal en Latinoamérica, concretamente en Bogotá (Colombia).

La empresa fue creada en 1985, hace 34 años. La aventura que comenzó con solo tres empleados en el pueblo natal de su fundador, Miguel Tomás, hoy en día casi llega al centenar de puestos de trabajo. Fabrican maquinaria inteligente para el almacenaje, la carga y el corte de vidrio. Si en 1992 comenzaron el proceso de internacionalización, actualmente tienen presencia en los cinco continentes, en más de 100 países, y hace tan solo tres años abrieron delegaciones en Chile y Brasil.

Antonio Ortega, el director general de la compañía, recuerda que cuando en 2014 llegó a Turomas, le preguntó a Tomás que por qué estaban ahí, en Rubielos de Mora. "Con una implantación en los cinco continentes, lo normal sería situarse en una zona que logísticamente te beneficie más", reflexiona.

"Es su pueblo y le venía bien estar en una población como Rubielos", cuenta Ortega. Su idea era beneficiarse del entorno para tener mejores ideas y más capacidad de innovación. Escapar del ruido y el estrés de otras urbes de mayor tamaño en pos de mayor concentración y calidad de vida y de trabajo era la apuesta de Tomás.

Miguel Tomán, presidente de Turomas, con la primera máquina que fabricó la empresa.

"Si priorizas esa parte, tiene lógica. Y en la fase inicial ha venido muy bien", afirma el CEO, que explica que Rubielos es una 'slow city', enclavada en una zona natural donde se puede meditar mejor. Sin embargo, aclara, en la actualidad "deja de ser prioritaria la innovación y se presentan 'handicaps'".

Contratar personal

Aunque el paisaje en el entorno de la compañía es bucólico, su apuesta por permanecer en un pueblo que no roza ni los mil habitantes encuentra numerosas dificultades. Sin ir más lejos, y en palabras de Ortega, a la hora de contratar personal se encuentran con "un problema grandísimo".

Turomas necesita personas de alto perfil profesional y cuando llevan a cabo procesos de selección de personal se topan con que se inscriben muy pocos candidatos. "Facilitamos desplazamientos desde Teruel –la capital de la provincia–, ponemos autobús de empresa, flexibilizamos horarios", relata el director general, pero aún así sus ofertas de empleo tienen muchos menos aspirantes que las que tienen lugar en urbes mayores. "¿Qué podemos ofrecer para que profesionales cualificados se vengan a un pueblo tan pequeño?", se pregunta retóricamente.

De los cien empleados que hasta la fecha tiene Turomas el 70 % provienen del propio Rubielos y el 30 % restante del resto de la comarca. Además, colaboran con empresas locales por responsabilidad social: "Preferimos que el dinero se quede en el pueblo", dice Ortega.

Asimismo, la actividad de esta multinacional beneficia a muchas empresas accesorias. Así, el 85-90 % de los proveedores los tienen en Valencia, provincia limítrofe, porque logísticamente es lo más beneficioso, pero si alguien emprende en Rubielos es casi seguro que trabajará con ellos, asevera el CEO de Turomas.

Sin banda ancha

Pero el mayor problema que enfrentan es la falta de banda ancha. La maquinaria de alta tecnología que venden, y exportan en un 80 %, necesariamente lleva aparejado un servicio postventa, es decir, un servicio técnico. En el 80 % de los casos los problemas técnicos que se presentan se centran en el nivel informático. Y sin banda ancha, no se puede solucionar el problema por vía telemática.

Instalaciones de Turomas en Rubielos de Mora, Teruel, España.

Sin posibilidad de resolver las incidencias de manera remota, deben desplazar a un técnico, incluso a países lejanos, como Canadá o Japón. A nivel logístico es tremendamente caro.

Si la maquinaria está en garantía, el coste lo asume la empresa, de lo contrario, lo debe asumir el cliente. Eso significa que si la solución se pudiese aportar de forma 'on line' el coste ascendería, por poner un ejemplo, a 150 dólares, pero si es necesario mandar a un técnico los costes se pueden disparar hasta los 5.000 dólares, ilustra Ortega. Y así, pierden competitividad con el resto de las multinacionales de su sector.

Porque, aunque a nivel nacional no tienen competencia, a nivel internacional, sí: grandes corporaciones con las que tienen que luchar sin un arma esencial: la fibra óptica.

Hasta leer el correo se convierte en una aventura

Las labores administrativas también se ven lastradas. El uso de las presentaciones telemáticas o la banca electrónica ya es problemático: "Consultar los bancos todas las mañanas es lamentable", cuenta el gerente, que afirma que esa simple tarea les puede llevar una parte importante de la mañana.

A nivel comercial los contactos con los clientes a través de videoconferencia no se pueden hacer, no lo posibilita el ancho de banda. Descargar el correo electrónico ya es complicado, hasta tal punto, que muchas veces los empleados tienen que usar los datos de su teléfono móvil.

Como resume Ortega, no es que la conexión a Internet con banda ancha mejore los resultados de la empresa, sino que es imprescindible para su supervivencia a medio plazo, porque afecta a la eficiencia de la compañía.

¿Llegará la deslocalización?

Hace unos meses Miguel Tomás anunciaba que si a lo largo de 2019 seguían sin fibra en sus instalaciones de Rubielos de Mora la empresa se marcharía a México. Ortega cree que se trataba de un órdago, porque la intención del fundador de la compañía siempre ha sido la de continuar en el pueblo que la vio nacer.

El director general cuenta cómo en el país norteamericano les regalan el terreno e incluso los clientes participarían en la construcción de las naves. "Lo de México es un poco drástico, pero a lo mejor nos vamos a Paterna", dice Ortega en referencia a la ciudad valenciana que tiene un potente polígono industrial.

No se trata de abaratar costes, si fuera eso hace tiempo que lo podrían haber hecho. Más bien al contrario, Turomas asume costos por permanecer en Rubielos. De hecho, han tenido ofertas para vender la empresa que siempre han rechazado, entre otros motivos, porque implicaría cerrar las instalaciones de Teruel. Y la responsabilidad con la gente del pueblo pesa más.

¿Desidia política?

Ortega cree que la situación creada por la falta de telecomunicaciones de calidad se debe a la "desidia absoluta" a nivel político, pero lo cierto es que hacer llegar la fibra óptica a un municipio como Rubielos de Mora requiere de una burocracia complicada.

Una de las calles de Rubielos de Mora. / wikipedia.org / Heparina1985 / CC BY-SA 4.0

Ángel Gracia, alcalde del pueblo, sostiene que no se trata de temas municipales. Así, afirma que el Ayuntamiento ha estado preocupado desde hace tiempo y que han estado manteniendo conversaciones con diversas administraciones regionales y estatales.

Y parece que al fin la buena noticia ha llegado. Ya hay una comercializadora de Internet que será la encargada de la extensión de la fibra óptica. Desde el Ayuntamiento, Gracia asegura que se encuentran a la espera de que les llegue el proyecto para otorgar todas las licencias oportunas. Lo que no se sabe todavía son las fechas. Se intuye que la espera no será larga, pero es aventurado decir si a lo largo de este 2019 se acabarán los problemas de Turomas y el resto de negocios de la villa.

El 'pueblo más bonito de España' intenta sobrevivir

Son alrededor de 50 las empresas que tienen su sede en Rubielos de Mora. El municipio vive en gran parte del turismo, que visita un centro lleno de palacios de gran valor arquitectónico, y de Turomas, que da trabajo directo e indirecto a gran parte de los habitantes.

En 1980 el pueblo fue declarado conjunto histórico-artístico y desde 2013 forma parte de la Red de Municipios más Bonitos de España. Solo un par de años después una conocida marca de bombones consideró a Rubielos de Mora 'el pueblo más bello'. Un video protagonizado por unos 500 vecinos y veraneantes, ideado para promocionar la villa, resultó determinante.

Y Miguel Tomás, además de su aportación a la industria local, también ha pretendido colaborar en la promoción del municipio, con la creación en 2017 de una asociación, MásxRubielos, que en colaboración con el Ayuntamiento y otros colectivos del pueblo pretendían atraer tanto visitas como nuevos pobladores, y dotarlo de una mayor vida cultural y de ocio.

Asimismo, Rubielos de Mora también forma parte de la red de municipios Cittaslow, que, de manera análoga al 'slow food', promueve el concepto del buen vivir y que tras nacer en 1999 aglutina ya a más de cien poblaciones de diversos países europeos, entre los que se encuentran diez municipios españoles.

Nuria López

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