Lavrov: Occidente predica las reglas, los derechos humanos y el liberalismo pero no los practica

El jefe de la diplomacia de Rusia dedicó duras críticas a las naciones occidentales por traicionar los principios de la ONU y destruir la estadidad de otras naciones soberanas.

Los países occidentales se enorgullecen de defender los derechos humanos y de sostener el orden en todo el planeta, y sin embargo sus acciones socavan la confianza y la paz y crean más caos y sufrimiento, expresó el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, en un ensayo publicado el pasado viernes en la revista Russia in Global Affairs.

La retórica del liberalismo, la democracia y los derechos humanos de Occidente "va de la mano con las políticas de desigualdad, injusticia, egoísmo y la creencia en su propia excepcionalidad", manifestó el ministro.

El texto, si bien se atiene al debido decoro de la diplomacia, fustiga y recrimina la hipocresía unipolar que, según argumenta Lavrov, representa una traición a los principios establecidos por los aliados vencedores al final de la Segunda Guerra Mundial y al momento de fundar la Organización de las Naciones Unidas.

Falso liberalismo

Los derechos y las libertades individuales son incompatibles con las sanciones, los bloqueos económicos y las "amenazas militares abiertas" a países como Cuba, Venezuela, Corea del Norte, Irán y Siria, opinó el ministro. Y agregó que las campañas de bombardeo y de cambio de régimen en Libia e Irak han destruido su estadidad y asesinado a decenas de miles de personas.

"¿Cómo puede el bombardeo de naciones soberanas y la política deliberada de destruir su estadidad contribuir al imperativo de proteger los derechos humanos?", se pregunta el jefe de la diplomacia rusa.

¿Orden basado en reglas?

Otro concepto referido con frecuencia por Occidente es el llamado 'orden basado en reglas', señaló Lavrov. Sin embargo, las reglas en cuestión son inventadas por los mismos políticos occidentales y aplicadas "selectivamente" para servir a sus propias necesidades, usando este truco para "usurpar el proceso de la toma de decisiones" de otros, añadió.

Un ejemplo reciente de esta táctica engañosa de Occidente fue la política de mano dura que se sirvió de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ). Las naciones occidentales primero acusaron a Siria de perpetrar ataques químicos "sin ninguna prueba", para luego manipular los procedimientos de la OPAQ para otorgarle al organismo el poder de nombrar a los culpables en la guerra química, omitiendo así al Consejo de Seguridad de la ONU, expresó Lavrov. El ministro calificó esta situación de "un peligroso fenómeno de revisionismo" que socava a la ONU y allana el camino para nuevas confrontaciones.

Acuerdos rotos

Lavrov citó, además, la salida de EE.UU. de los tratados de control de armas como otro ejemplo de comportamiento deshonesto. En 2002, Washington abandonó el Tratado sobre Misiles Balísticos (ABM) y en agosto último hizo lo mismo con el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF). Lo mismo sucedió con el escrupulosamente negociado acuerdo sobre el programa nuclear iraní, desechado por EE.UU. el año pasado. El país norteamericano insinuó, incluso, que podría levantar la prohibición de desplegar armas en el espacio.

Por otra parte, las guerras comerciales del país norteamericano se reducen al deseo de Washington de obtener "ventajas competitivas con métodos impropios del mercado", apuntó Lavrov, precisando que esto no hace más que contribuir a la creciente inestabilidad y profundizar la desconfianza a nivel internacional.

Un mundo policéntrico

En contraste con estas políticas unilaterales de Occidente, Rusia propone que el mundo supere la mentalidad imperial de los siglos XIX y XX, cuando el planeta era dominado por un puñado de potencias, afirmó Lavrov. Y arguyó que el mundo actual es policéntrico, con lo cual todos los países deben considerar "los enfoques y las inquietudes de todos aquellos que participan en las relaciones internacionales sin ninguna excepción". Solo así se podrá garantizar un futuro estable y seguro, subrayó el ministro.

Así, Moscú propone usar el formato del G20 en su máximo potencial y reformar el Consejo de Seguridad de la ONU, donde "Occidente está injustamente sobrerrepresentado", continuó el jefe de la diplomacia rusa, sosteniendo que la reforma de ese organismo permitirá respetar mejor los intereses de las naciones de Asia, África y Latinoamérica, garantizando al mismo tiempo "el más amplio consenso" entre los miembros de la ONU.

De este modo, aspirar al consenso y la diplomacia en lugar de las amenazas y presiones es crucial para las políticas de hoy, resumió Lavrov, que concluyó su escrito con una cita de Andréi Gromyko, canciller soviético durante casi 30 años: "Diez años de negociaciones son mejores que un día de guerra".

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