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Desmienten que la niña con enanismo abandonada por sus padres adoptivos fuera una adulta que planeaba matarlos

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La pareja aseguró que su hija era una impostora que fingía ser una niña e incluso cambiaron su edad legal. Sin embargo, algunas evidencias apuntan a que inventaron la historia para abandonarla.
Desmienten que la niña con enanismo abandonada por sus padres adoptivos fuera una adulta que planeaba matarlos

En el transcurso de los últimos días, numerosos medios de todo el mundo se hicieron eco de la noticia de un exmatrimonio del estado de Indiana (EE.UU.), un hombre y una mujer actualmente divorciados, que fueron arrestados recientemente por abandonar en 2013 a una niña con enanismo que habían adoptado tres años antes.

Tras destaparse la historia, Kristine Barnett y Michael Barnett —los acusados— concedieron una entrevista a Daily Mail asegurando en su defensa que la supuesta menor era en realidad una adolescente o incluso una mujer adulta impostora que planeaba asesinar a todos los miembros de la familia mientras dormían.

Sin embargo, una investigación realizada por el diario español El Confidencial cuestiona la veracidad de la versión de los exesposos y aporta evidencia a favor de que efectivamente se trató de un caso de abandono deliberado de menores.

En 2010, los Barnett adoptaron a Natalia Grace, una niña de origen ucraniano afectada por un trastorno del crecimiento óseo denominado displasia espondiloepifisaria congénita. De acuerdo con su certificado de nacimiento, la niña contaba seis años al momento de ser acogida por su nueva familia.

Sin embargo, la pareja pronto comenzó a desconfiar de su edad luego de que Kristine descubriera que la pequeña ya tenía vello púbico y posteriormente encontrara sangre en su ropa, indicando que ya tenía la menstruación. Esto se explica fácilmente con la enfermedad que sufría la niña, señala El Confidencial.

Así, de acuerdo con un tratado médico sobre las displasias óseas de 1973 citado por el medio español, en algunos casos de este trastorno puede manifestarse una pubertad precoz e incluso menstruaciones regladas desde edades tan tempranas como los siete años, junto con un desarrollo y maduración sexual claramente visible en los genitales.

Las sospechas del matrimonio los llevaron a practicarle a Natalia reiterados análisis de densidad ósea para determinar su verdadera edad. Así, un examen realizado en 2010 la fijaba en cerca de 8 años y otro de 2012 indicaba aproximadamente 11 años. Mientras que la propia madre adoptiva aseguró que, de acuerdo con los resultados, la niña ya contaba al menos 14 años.

Una vez más, el hecho de que los exámenes médicos le atribuyeran a Natalia más años de los que indicaba su partida de nacimiento se condicen absolutamente con los síntomas de una niña con displasia, señala El Confidencial. Y es que, según unos datos de la Universidad Complutense de Madrid, esa afección puede causar ocasionalmente incrementos en la densidad de los huesos.

Convencidos de que su hija adoptiva era una mujer adulta, los Barnett acudieron en junio de 2012 a la justicia y le cambiaron la edad legal a 22 años, aunque no queda claro cómo lograron hacerlo. Ese mismo año, Natalia fue internada en una unidad psiquiátrica luego de que, según Kristine, intentara lanzar a su madre adoptiva contra un cerco electrificado.

Mientras recibía tratamiento en esa institución, la pequeña habría admitido que en realidad tenía más de 18 años, afirmó en una carta escrita en 2016 Andrew McLaren, el médico familiar de los Barnett, quien respaldó la versión del matrimonio y acusó a Natalia de fingir ser una niña para aprovecharse de su familia adoptiva.

En 2013, el matrimonio se trasladó a Canadá, donde uno de sus hijos biológicos —un niño autista prodigio con talento precoz para la matemática— fue admitido en una institución universitaria, dejando a Natalia sola en un departamento con el alquiler pagado por un año. De acuerdo con la actual investigación judicial en contra de los Barnett, el cambio de edad legal de su hija adoptiva les permitió garantizar el acceso de Natalia a un programa de cupones de comida y ayuda psiquiátrica.

El febrero del año siguiente los Barnett se divorciaron y Michael regresó a Indiana, mudándose a unos 90 kilómetros del lugar donde vivía su hija adoptiva. Finalmente, cuando acabó el plazo del alquiler, Natalia fue expulsada de la vivienda.

Pronto en la escuela de la pequeña notaron que esta dejó de ir a clases y dieron la voz de alarma, tras lo cual las autoridades locales iniciaron un proceso judicial. De acuerdo con testimonios de algunos vecinos, Natalia fue hallada deambulando por las calles, hambrienta, sucia y sin zapatos.

Según Terrance Kinnard, abogado de Michael Barnett, su defendido habría admitido haber abandonado a su hija adoptiva a sabiendas de que era menor de edad y confesó, incluso, que su exmujer instruyó a la pequeña a decir que tenía 22 años si le preguntaban la edad, según cita El Confidencial.

Sin embargo, en conversación con Daily Mail, el letrado negó que su cliente reconociera su culpabilidad, señalando que las declaraciones de Michael fueron hechas a la Policía cuando los agentes lo visitaron sorpresivamente en su vivienda y fueron sacadas de contexto.

Según pudo averiguar El Confidencial, en 2016 Natalia fue acogida por una nueva familia con la que permaneció al menos hasta 2018, según consta en las fotos en Facebook de los nuevos padres adoptivos, aunque se desconoce su posterior destino.

Mientras tanto, Kristine Barnett y Michael Barnett se encuentran a la espera de la sentencia por un caso de abandono de menores.

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RT