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Madrid se suma a las protestas contra el cambio climático: activistas acampan frente al ministerio de Transición Ecológica

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El colectivo Extinction Rebellion ha impulsado movilizaciones similares en unas 60 ciudades de todo el mundo.

Más de un centenar de personas han decidido acampar en el centro de Madrid para protestar contra la inacción de los poderes políticos frente al cambio climático. Se trata de una iniciativa coordinada por el colectivo internacional Extinction Rebellion y por el movimiento 2020 Rebelión por el Clima, en el que participan organizaciones como Fridays for Future, Greenpeace o Ecologistas en Acción.

El campamento consta de unas 50 tiendas de campaña ubicadas a lo largo de la Plaza de San Juan de la Cruz, frente a la entrada principal del ministerio español de Transición Ecológica, y sus organizadores lo definen como parte  de "una rebelión internacional no violenta contra la crisis climática y el colapso ecológico". 

Efectivamente, esta manifestación tiene carácter internacional: Extinction Rebellion ha impulsado movilizaciones de este tipo en más de 60 ciudades de todo el mundo.

En Madrid, las acciones de protesta se iniciaron a las 9:00 de la mañana, cuando un grupo de activistas cortó el tráfico en un puente elevado sobre el Paseo de la Castellana —una de las principales arterias de la capital— encadenándose a las barandillas laterales de la estructura. Sobre las 12:00 del mediodia, la policía logró despejar la vía. La intervención policial se saldó con tres detenidos y unas 180 personas identificadas. 

La necesidad de pasar a la acción

Horas más tarde, el campamento frente a la sede del ministerio de Transición Ecológica comenzaba a cobrar vida. Un constante trasiego de activistas que colocaban carteles y acondicionaban tiendas de campaña se desarrollaba a media tarde, mientras a escasos metros, diversos grupos de campistas se reunían en pequeños círculos, llevando a cabo asambleas espontáneas sobre su futuro inmediato.

A pesar del aspecto informal y hasta rudimentario de la concentración –tiendas de campaña dispersas, toldos improvisados, pancartas pintadas a mano…– se percibía la disciplina en la organización, en especial en lo que tiene que ver con la comunicación: la mayoría de los campistas rehusan amablemente a hablar con los periodistas que les preguntan, y los remiten a los portavoces encargados de esta tarea.

Uno de esos portavoces es Jaume, que prefiere no dar su apellido, quien nos explica la razón de ser de esta acampada: "Esto es una jornada de rebelión internacional para reclamar que se pase a la acción una vez que se ha reconocido la emergencia climática". 

Por su parte, Claudia, otra de las personas encargadas de explicar a los medios de comunicación el sentido de esta concentración, puntualiza que la intención es generar "un parón en la ciudad" que abra "un espacio de reflexión que permita entender que estamos en una emergencia, y que necesitamos pasar a la acción ya".

Un año perdido en la lucha contra el calentamiento global

La fecha de esta convocatoria no es casual. Hace exactamente un año se emitía un informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) que recomendaba limitar el calentamiento global a 1,5 °C, para reducir "el riesgo asociado a cambios duraderos o irreversibles, como la pérdida de algunos ecosistemas". 

El informe señalaba que para lograr ese objetivo "se necesitarían cambios de gran alcance y sin precedentes en todos los aspectos de la sociedad". El colectivo Extinction Rebellion denuncia con esta movilización que, en todo un año desde la emisión de ese informe, no se ha tomado ni una sola decisión en la dirección que señala el IPCC. 

En este sentido, Claudia insiste en la importancia de declarar una emergencia climática que "no se quede en palabras vacías", sino que venga acompañada "políticas públicas" que estén "a la altura de la evidencia científica disponible".

El IPCC, dependiente de la ONU, es el principal órgano internacional encargado de evaluar los conocimientos científicos relativos al cambio climático, sus impactos y sus futuros riesgos potenciales, así como las posibles opciones de respuesta. 

Qué es Extinction Rebellion y qué pretende en concreto

El colectivo Extinction Rebellion promueve un alzamiento internacional no violento "contra la extinción de especies", provocada por la crisis ecológica que genera el estilo de vida de los países más económicamente desarrollados, y contra la "crisis existencial" que se deriva de esta situación.

El movimiento surgió en el Reino Unido y se ha ido extendiendo por numerosos países, conformando una red coordinada internacionalmente.

En su última movilización internacional, este colectivo global ha formulado cinco demandas claras que dirigen a los poderes públicos, y son las siguientes:

1. Declaración de emergencia climática. Desde este movimiento exigen que se declare la emergencia climática de forma efectiva, es decir, que esa incluya la implementación de políticas concretas, dotadas de recursos económicos suficientes para llevarlas a cabo. 

2. Decir la verdad. "Los gobiernos deben decir la verdad sobre la gravedad y urgencia climática en la que nos encontramos", afirman los activistas de este movimiento, que señalan asimismo la necesidad de "revertir las políticas inconsistentes y trabajar junto con los medios de comunicación para comunicarse con la ciudadanía". 

3. Actuar ahora. Según Extinction Rebellion, "los gobiernos deben promulgar medidas legalmente vinculantes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a cero neto para 2025", algo que consideran indispensable para "limitar la perdida de biodiversidad".

4. Democracia real. En este punto, los activistas de este colectivo consideran que los poderes públicos "deben crear asambleas ciudadanas elegidas por sorteo representativo, asesoradas por expertos/as", cuyo fin sería elaborar "propuestas que centren a los gobiernos en la toma de decisiones sobre la crisis climática y la justicia ecológica".

5. Justicia climática. Extinction Rebellion considera importante evitar que los que menos han contribuido al cambio climático y los sectores sociales más vulnerables sean los que más sufran sus efectos. Asimismo, recalca que la responsabilidad y los esfuerzos para revertir esos efectos deben recaer sobre quienes lo han provocado en mayor medida. 

David Romero

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