La mayoría de la población del Imperio romano procedería de Oriente y África

Algunos especialistas estiman que en esa época Roma era "como la ciudad de Nueva York" hoy en día.

Un equipo internacional ha concluido que la diversidad genética de la población de Roma (Italia) ha variado de manera destacada en función de su evolución histórica tras examinar el genoma de 127 individuos que vivieron en esta ciudad a lo largo de los últimos 12.000 años y han publicado los resultados de su estudio en la revista Science.

Los habitantes de la región del Lacio no se diferían de otros pobladores de Europa hasta el siglo IX a. C y, al igual que en otras partes del subcontinente, les afectó el evento más notable durante el periodo analizado: la inmigración de agricultores tempranos procedentes de Anatolia —la Turquía actual—, que contribuyó a remodelar el cuadro genético local hace unos 9.000 años.

Sin embargo, desde las etapas más tempranas de la existencia de Roma se produjo un aumento de la diversidad genética y algunos de los 11 individuos estudiados que vivieron en los siglos IX-III a. C. tienen marcadores característicos de Oriente Medio y el norte de África.

Ron Pinhasi, uno de los autores del artículo, destaca que esta diversidad genética se vuelve "abrumadora" entre los siglos I a.C. y III, cuando en Roma residen hasta un millón de habitantes y se convierte en la capital de un imperio que se extiende desde las islas británicas hasta Egipto y Persia.

Así, dos de las 48 personas de ese periodo procedían de Europa, otras dos de África y 44 de las provincias orientales, una predominancia se explicaría por el hecho de que el este del Imperio romano estaba mucho más poblado y urbanizado que la parte oeste.

En esa época Roma era "como la ciudad de Nueva York", debido a que aglutinaba "una concentración de personas de diferentes orígenes", comenta a ScienceMag Guido Barbujani, genetista de la Universidad de Ferrara que no participó en el estudio.

Al terminar el periodo de estabilidad conocido como 'Pax romana', la influencia genética oriental en Roma se redujo y fue parcialmente sustituida por el componente europeo fruto de las invasiones bárbaras, mientras que en la Edad Media el acervo genético de esta urbe apenas se distinguía del que había en el resto de Europa, afirman estos especialistas.

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