Maduro: "Condenamos categóricamente el golpe de Estado consumado contra Evo Morales"

El presidente de Venezuela es uno de los primeros líderes mundiales que se pronuncia tras conocerse la dimisión de Evo Morales.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, expresó su condena categórica al "golpe de Estado consumado" contra su homólogo boliviano, y afirmó que "los movimientos sociales y políticos del mundo" se han declarado "en movilización para exigir la preservación de la vida de los pueblos originarios bolivianos víctimas del racismo".

"Es un golpe de Estado de MAS [Movimiento al Socialsmo] de derecha y del fascismo" y una ofensiva preparada "con violencia, con saña, con odio, con racismo, mucho racismo" contra Evo Morales y "contra el pueblo" boliviano, afirmó el mandatario del país caribeño en una llamada telefónica que ofreció el canal venezolano VTV Canal 8 unas horas después.

Por su parte, el presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, Diosdado Cabello, opinó durante una rueda de prensa que este golpe lo realizaron tanto por el capital boliviano como por fuerzas exteriores, debido a que se trata de "uno de esos hechos que la derecha está acostumbrada a realizar en el mundo".

Cabelló lamentó que a "nuestro hermano" Evo Morales le hayan dado "un golpe de Estado" ejecutado por "la burguesía y la oligarquía clasista racista de Bolivia", junto con "la OEA" y "el imperialismo norteamericano".

¿Qué pasó en Bolivia?

Evo Morales renunció como presidente de Bolivia el 10 de noviembre después de que las Fuerzas Armadas y la Policía de su país pidieran públicamente su dimisión, una iniciativa que varios dirigentes del mundo definieron como "golpe de Estado".

La tensión en Bolivia se desató tras las últimas elecciones presidenciales, cuando Morales se impuso en primera vuelta y la oposición denunció "fraude electoral" por la difusión temporal de los resultados provisorios.

EE.UU. y la Organización de Estados Americanos (OEA) expresaron su preocupación por esa circunstancia y pusieron en duda la legitimidad de los comicios, a pesar de que el Tribunal Supremo Electoral boliviano (TSE) convalidó el resultado.

Finalmente, un equipo de auditores de la OEA sostuvo que en esas elecciones hubo irregularidades y Evo Morales propuso celebrar nuevos comicios, pero finalmente abandonó su cargo antes de finalizar su tercer mandato consecutivo.