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Grupo de Puebla: de la euforia por la liberación de Lula al golpe por la renuncia de Evo Morales

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Esta segunda cita de los líderes progresistas de América Latina estuvo marcada por la inquietud ante la inestabilidad que padecen varios países de la región.
Grupo de Puebla: de la euforia por la liberación de Lula al golpe por la renuncia de Evo Morales

La segunda reunión del Grupo de Puebla se llevó a cabo en Buenos Aires con el lema 'El cambio es el progresismo' y en medio de un clima de agitación que pasó de la euforia por la liberación del expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, a la preocupación por la crisis en Bolivia que desembocó en la inesperada renuncia de Evo Morales. 

A diferencia del encuentro fundacional de este nuevo bloque progresista, que se realizó en julio pasado en México sin mayores sobresaltos, en esta ocasión la cita estuvo marcada por la inquietud ante la inestabilidad que padecen varios países de la región. 

La liberación de Lula

Los trabajos comenzaron el viernes con una cena de presentación y celebración porque, justo ese día, Lula salió de la prisión de Curitiba gracias a que la noche anterior la Corte Suprema de Brasil había establecido que una persona condenada sólo debe ir a la cárcel cuando haya agotado todos los recursos judiciales a su alcance, cosa que no ha ocurrido con el expresidente. 

En la mesa del Café de las Palabras, ubicado en un popular barrio de Buenos Aires, el presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, festejó la liberación de Lula junto a los expresidentes de Brasil, Dilma Rousseff; Paraguay, Fernando Lugo; Colombia, Ernesto Samper; y Uruguay, José Mujica. También viajaron a la capital argentina los excandidatos presidenciales de Chile, Marco Enríquez-Ominami, y Colombia, Clara López Obregón; y los ex cancilleres de Brasil, Celso Amorim, y Argentina, Jorge Taiana. 

La fotografía que se sacaron juntos, abrazados y sonrientes, fue icónica, ya que hicieron la 'L' con los dedos de la mano, el símbolo de 'Lula Livre' que se popularizó durante los 19 meses que el expresidente pasó en prisión. La imagen fue reproducida por el propio Lula con un mensaje de agradecimiento. 

Más allá de la inyección de energía política que significó para el progresismo la liberación de Lula, Rousseff advirtió que lo más importante es que se demuestre que jamás hubo pruebas para condenarlo. "No nos basta su libertad, queremos su inocencia", dijo. 

El entusiasmo continuó el sábado en la mañana, durante la apertura que encabezó Fernández, quien se erigió en líder del encuentro en su calidad de anfitrión y por ser el único miembro que va a gobernar, porque el resto de los integrantes del Grupo de Puebla ya no está en el poder. 

Las sesiones de trabajo de los líderes progresistas latinoamericanos fueron precedidas por un mensaje grabado de Lula en el que celebró como propia la victoria de Fernández en las elecciones presidenciales de Argentina, además de anunciar su regreso a la política, tal y como ratificaría más tarde ante una multitud en el Sindicato de Metalúrgicos. "El triunfo de Alberto es como si yo hubiera ganado… estoy libre y con muchas ganas de luchar, tengo el sueño de construir una gran América latina, de recorrer Brasil y luchar contra el lado podrido de la justicia y la política", afirmó.

Fernández, por su parte, resumió en su discurso los retos que enfrenta América Latina después de los años de "agobio" sufrido por el avance de los gobiernos de derecha, la inaceptable concentración de la riqueza y el debilitamiento de las instituciones. Recién vuelto de México, elogió que Andrés Manuel López Obrador sea el presidente de ese país que, por primera vez en décadas, se preocupe y mire al resto de la región. 

"Con Lula libre soplan otros vientos en Brasil, la unidad entre Brasil y Argentina es indisoluble, ningún gobierno de coyuntura puede romperlo", dijo el presidente electo a pesar de la tensión que existe con el presidente Jair Bolsonaro, quien criticó a los argentinos por votar al peronismo y no vendrá a su toma de posesión que se realizará el 10 de diciembre. 

Durante el sábado y domingo, el Grupo de Puebla llevó a cabo diferentes sesiones de trabajo con las temáticas: 'América Latina invertebrada: ¿qué está pasando en nuestra región y cómo liderar el cambio?', 'No hay progresismo sin feminismo', '¿El futuro del trabajo es de los robots? El progresismo y la izquierda frente al impacto de la tecnología en el empleo', '¿Cómo lograr que el crecimiento nos beneficie a todos?', '¿Cómo impacta la guerra comercial China-Estados Unidos en América Latina?', '¿Migración como fenómeno nuevo?' y 'Justicia y Democracia', más una mesa especial sobre integración. 

La renuncia de Morales

Todo el tiempo, sin embargo, sobrevoló la crisis que enfrentaba Morales en Bolivia ante el amotinamiento policial, la violencia e insistencia de la oposición a exigir su renuncia y el informe de la Organización de Estados Americanos que detalló anomalías durante las elecciones presidenciales del pasado 20 de octubre. 

En medio de la reunión, el Grupo de Puebla emitió un comunicado para solidarizarse con Morales y con el vicepresidente Álvaro García Linera y convocar a los diversos organismos internacionales a respaldar la paz y la democracia en Bolivia. 

"(El Grupo) llama a todos los actores políticos a ejercer su responsabilidad para preservar la paz y el respeto al orden constitucional, para así garantizar la continuidad democrática frente a intentos de desestabilización y llamados a la violencia que afectan a la vida institucional y a la convivencia. Respalda el diálogo y entendimiento promovido por el Gobierno, que contempla una auditoría de organismos internacionales de los resultados del proceso electoral. La paz es un valor que se debe preservar sobre cualquier interés político coyuntural", advirtió el pronunciamiento distribuido el sábado por la tarde. 

La reunión terminó el domingo al medio día, cuando la crisis boliviana estaba en sus horas decisivas y aún con destino incierto. 

En su declaración final de 16 puntos, el Grupo de Puebla se autodefinió como "un grupo de ciudadanos autoconvocados alrededor de ideas que forman parte de una nueva agenda progresista para América Latina" y que promueven la integración latinoamericana y caribeña y el rol de los distintos organismos y espacios de convergencia regional. 

Hicieron un llamado "urgente" a la comunidad internacional para rechazar la articulación del poder judicial con los medios de comunicación que, en muchos países, "persiguen arbitrariamente a líderes y lideresas progresistas para obstaculizar sus proyectos políticos", en clara referencia a Lula y a los expresidentes de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y Ecuador, Rafael Correa. 

En el documento hicieron un repaso por la región y celebraron la liberación de Lula, a quien consideraron "víctima de un burdo montaje judicial"; apoyaron el Acuerdo de Paz de Colombia, condenaron el "anacrónico" bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba y ratificaron el "legítimo reclamo" del pueblo de Chile a protestar frente a las desigualdades y las injusticias, por lo que rechazaron la violenta represión a las protestas sociales. 

También anunciaron que el Grupo de Puebla enviará una delegación para abrir un diálogo con el gobierno de Ecuador y expresarle su preocupación por la persecución política y judicial de los dirigentes de la oposición; recordaron la grave situación en Haití, que ya lleva más de dos meses de protestas masivas sin el debido interés mediático ni de la comunidad internacional. 

Con respecto al siempre áspero tema de Venezuela, se pronunciaron por la búsqueda de una salida pacífica y democrática a la grave crisis política, económica y social que padece el país, pero defendiendo al mismo tiempo el legítimo derecho de autodeterminación de los pueblos y rechazando la imposición de sanciones unilaterales como las que promueve el Grupo de Lima. 

La declaración incluyó un párrafo sobre Bolivia en el que se apoyó la convocatoria a nuevas elecciones que Morales anunció el domingo por la mañana. "Repudiamos todo hecho de violencia física, de agresiones y de amedrentamientos como forma de presión política. Instamos al compromiso público de respetar los mandatos en curso de todas las autoridades legalmente constituidas hasta la asunción de los nuevos gobernantes elegidos por el pueblo boliviano, bajo el nuevo proceso electoral, en base al respeto integral de la constitución", señalaron. 

Horas más tarde, el pronunciamiento quedaba viejo porque Morales anunciaba su renuncia para frenar la violencia organizada por los opositores de derecha. 

Para el Grupo de Puebla, fue el primer gran golpe contra sus intentos de reforzar y reposicionar al progresismo en la región.

Por eso, por la noche emitieron un nuevo y urgente comunicado para repudiar el golpe de Estado en contra de Morales

"Una vez más, la constitución y el Estado de derecho de Bolivia fueron violados interrumpiendo un mandato constitucional. Los graves hechos ocurridos en los últimos días se intensificaron en Bolivia. Fuerzas de la oposición desencadenaron movilizaciones políticas acompañadas de actos de violencia, humillación de autoridades democráticamente elegidas, invasión, saqueo y quema de casas, secuestro y amenazas de familiares para llevar a cabo un golpe de estado y forzar la renuncia del presidente Evo Morales y su vicepresidente Álvaro García-Linera, legal y democráticamente elegidos", denunciaron. 

Los líderes progresistas lamentaron que la oposición haya optado "por la intransigencia, la radicalización y la ruptura democrática, abriendo un grave antecedente de un nuevo golpe de estado en la larga historia de interrupciones democráticas en el país. Particularmente grave fueron los comportamientos ilegales e irresponsables de las fuerzas policiales y finalmente, de las propias fuerzas armadas que acompañaron al golpe". 

Por último, se solidarizaron con Morales y García-Linera, exigieron el respeto a la integridad física de todos los miembros del Gobierno, autoridades locales, militantes, líderes sociales y sus familiares, reclamaron la continuidad del proceso electoral transparente y sin restricciones y exigieron el restablecimiento del orden, la paz, la convivencia social y la democracia en Bolivia.

Cecilia González

@ceciazul

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