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Cancillería de facto de Bolivia desautoriza decisión que le prohibía vestir ropa indígena a su personal

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El Ministerio de Relaciones Exteriores aclaró en un comunicado que la decisión de la Dirección General de Ceremonial del Estado fue "unilateral", por lo que quedó sin efecto.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de facto, en Bolivia, publicó este lunes un comunicado en su página web donde aclara que no "se ha prohibido el uso de vestimenta tradicional en la Cancillería", como había sido solicitado por el Dirección General de Ceremonial del Estado de esa cartera.

"Los trajes tradicionales son vestidos diariamente por el personal que así lo desea, sin ninguna restricción", se explica en el documento oficial.

El Ministerio catalogó de "orden emitida unilateralmente" la solicitud de la mencionada dirección adscrita a ese ente "sobre la vestimenta del personal diplomático y administrativo".

Días atrás, en una comunicación de la Dirección General de Ceremonial del Estado, compartida por el dimitido presidente Evo Morales en su cuenta de Twitter, se instruía al personal de esa institución cambiar su atuendo durante la jornada laboral.

En el documento, firmado por el jefe de la Dirección de Ceremonial, Marcelo Arias de la Vega, con fecha 26 de noviembre, se pedía a los trabajadores usar "traje oscuro con corbata" y a las trabajadoras "traje entero, falda o pantalón".

Frente a esta exigencia, Morales escribió que estaban "tratando de desmantelar el Estado Plurinacional y restaurar el Estado colonial".  

Morales, quien se encuentra en Cuba, despúes de estar por casi un mes asilado en México, tras el golpe de Estado en su contra, escribió: "después de quemar nuestra wiphala, la Cancillería golpista ahora prohíbe los ponchos, el aguayo (pañuelo grande y rectangular), las polleras (faldas con armador) y el tipoy (prenda femenina sin cuello ni mangas). No podrán hacerlo, ¡el pueblo volverá y vencerá!".

La wiphala, la bandera que representa a los pueblos originarios andinos, fue oficialmente incorporada a los símbolos nacionales en la Constitución en 2009. Tras el golpe de Estado contra Morales, fueron quemadas por grupos violentos opositores, los militares las arrancaron de sus uniformes y quienes las portaban fueron perseguidos y reprimidos por los cuerpos de seguridad.

Uno de estos hechos de violencia en contra de las comunidades indígenas, ocurrió el pasado 15 de noviembre miles de campesinos de la región de Chapare caminaban en dirección a La Paz, cuando se encontraron con un cordón de seguridad que los repelió y que dejó un saldo de nueve personas asesinadas por las fuerzas del orden.

Anteriormente, la propia presidenta autoproclamada, Janine Áñez, quien había manifestado su rechazo en los debates sobre el establecimiento de la bandera indígena como símbolo nacional, tras la irrupción de su Gobierno de facto, cambió de opinión: "junto a nuestra sagrada tricolor [hemos instruido que] se mantenga nuestra wiphala".

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